La UE busca reducir su dependencia de China para reforzar su seguridad económica y acelerar la transición verde. ¿Qué medidas ha adoptado hasta ahora para ganar autonomía estratégica? Descúbralo con el chatbot de IA de 'Euronews'.
China es la principal fuente de dependencia estratégica de Europa.
El déficit comercial de la Unión Europea con Pekín alcanzó el año pasado los 359.900 millones de euros, un 2,7% más que en 2024. Las importaciones procedentes de China sumaron 559.400 millones de euros y representaron el 22,3% de todas las compras exteriores del bloque.
Según un estudio de la Comisión Europea publicado en 2024, la UE depende de terceros países para el suministro de 204 productos estratégicos, de los cuales 64 proceden de China. Pekín abastece actualmente el 100% de las tierras raras pesadas que consume Europa, el 98% de los paneles solares, el 54,4% de la maquinaria y los vehículos y el 9,8% de los productos químicos.
Esta dependencia supone un riesgo estratégico. China tiene capacidad para influir en los precios, la disponibilidad y la resiliencia de sectores esenciales para la transición ecológica y la seguridad económica europea, lo que expone a la UE a posibles interrupciones del suministro.
Por ello, la Comisión Europea anunció el 29 de mayo su intención de reequilibrar la relación económica con Pekín al considerar que la situación actual "ya no es sostenible". Bruselas apuesta por reducir riesgos sin llegar al desacoplamiento y busca limitar las dependencias excesivas en ámbitos donde China mantiene una posición dominante.
La estrategia se centrará especialmente en los sectores del automóvil, las tecnologías limpias y la maquinaria. Entre las medidas previstas figuran el aumento de la capacidad industrial europea, el refuerzo de las reservas estratégicas y la diversificación de las cadenas de suministro, especialmente en materias primas críticas e insumos para la transición energética.
El Reglamento de Materias Primas Críticas, la Ley Europea de Chips, la Ley de Aceleración Industrial y el Reglamento de la Industria de Emisiones Netas Cero figuran entre las principales iniciativas impulsadas por la UE para reforzar su autonomía económica y reducir vulnerabilidades.
Sin embargo, disminuir la dependencia de China tendrá un coste. Exigirá inversiones elevadas, una transición prolongada y, previsiblemente, un crecimiento más lento antes de que Europa pueda sustituir parte de la capacidad productiva china.
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