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Más ucranianos huyen a través de fronteras con temperaturas gélidas, se intensifican esfuerzos ayuda

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Por Reuters
Más ucranianos huyen a través de fronteras con temperaturas gélidas, se intensifican esfuerzos ayuda
Más ucranianos huyen a través de fronteras con temperaturas gélidas, se intensifican esfuerzos ayuda   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Marek Strzelecki y Branko Filipovic

PRZEMYSL, Polonia/SIRET, Rumania, 9 mar – Miles de refugiados ucranianos más huyeron el miércoles a Europa central y oriental, muchos de ellos sin contactos ni un lugar al que ir, mientras los países de acogida se esforzaban por recibirlos.

Desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero, el número de refugiados ha alcanzado probablemente entre 2,1 y 2,2 millones, dijo el director de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi. La mayoría son mujeres y niños, ya que los hombres se quedan en el país para luchar.

Hasta ahora, la mayoría de los refugiados han acudido a familiares, amigos o contactos en la diáspora ucraniana en lugar de a los centros de acogida que están creando las autoridades, dijo Grandi.

“Esta es la mejor manera de que se sientan acogidos, de que se sientan en un entorno familiar y también de que tengan menos carga en los servicios públicos, lo que es muy importante para estos países”, señaló.

Sin embargo, es probable que esto cambie a medida que lleguen nuevos refugiados y más necesiten permanecer en los centros de recepción, dijo Grandi.

Algunas señales de esa tendencia están apareciendo en Przemysl, una ciudad cercana al paso fronterizo más concurrido de Polonia que se ha convertido en un centro de tránsito para los refugiados.

“Al principio, entre el 90 y el 95% eran personas que tenían un lugar al que ir, ahora hay mucha más gente que busca un lugar al que ir y donde alguien se ocupe de ellos”, dijo el alcalde Wojciech Bakun a periodistas, hablando frente a la estación de tren a la que llegan los refugiados. “No tienen amigos ni familiares”.

Alina Kondrashova, médico de Krivoy Rog (Ucrania), que llegó a Przemysl el miércoles con su hijo de tres años, su madre, su hermana y su bebé, esperaba poder viajar a Estonia en autobús.

“No tenemos familia allí, Sin embargo, mi madre nació allí durante la época soviética y hay un lugar donde alojarse”, dijo a Reuters en la estación de tren, donde la temperatura era de -1 grado Celsius y caía nieve.

Los esfuerzos para ayudar a los ucranianos continuaron en toda Europa central y oriental.

En Rumania, las autoridades de Bucarest abrieron dos centros para niños ucranianos, donde pueden jugar y realizar actividades, para las familias que están allí unos días antes de trasladarse a otro lugar.

En el paso fronterizo de Siret, los refugiados siguieron cruzando desde Ucrania a pie y en coche, la mayoría con mochilas y arrastrando maletas. Algunos llevaban mascotas.

Allí son recibidos por voluntarios que les ofrecen bebidas calientes, comida y una sonrisa. Viajar en tren sigue siendo gratuito para los refugiados ucranianos.

En toda Europa central, el recuerdo de la dominación rusa tras la Segunda Guerra Mundial es profundo, y se ve acrecentado por la indignación ante la invasión a Ucrania.

Moscú llama a su acción una “operación militar especial” para desarmar a su vecino y desalojar a los dirigentes que llama “neonazis” Kiev y sus aliados occidentales lo rechazan como un pretexto sin fundamento para una guerra no provocada contra un país democrático de 44 millones de habitantes.