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Chile | Gabriel Boric, el presidente entre esperanza y libertad

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Por Amaranta Zermeno Jimenez
 El presidente de Chile, Gabriel Boric, saluda mientras anuncia los nombramientos de su gabinete , 21/1/2022, Santiago, Chile
El presidente de Chile, Gabriel Boric, saluda mientras anuncia los nombramientos de su gabinete , 21/1/2022, Santiago, Chile   -   Derechos de autor  Esteban Felix/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved.

Fuera de Chile, no muchos saben cómo se desarrolla la Transmisión de Mando Presidencial. Se trata de la ceremonia de toma de posesión del presidente electo, en donde el cambio con el presidente anterior es también una ida y vuelta entre ciudades. El presidente saliente del Palacio de la Moneda, debe realizar un traslado de casi dos horas desde la capital, Santiago, para llegar a la ciudad de Valparaíso, donde se encuentra el Congreso Nacional. Ahí tiene lugar la ceremonia de cambio de mando, para posteriormente regresar al Palacio de la Moneda.

Para Olga Barry, exiliada chilena residente en Lyon, Francia, esta ceremonia es absurda. “Es un recordatorio de la dictadura militar”, dice riendo. Y eso es porque en 1987 la Junta Militar del Gobierno chileno trasladó la sede del Congreso a Valparaíso por motivos de descentralización. Este viernes tiene lugar una ceremonia que, como muchas otras cosas en Chile, tiene raíces de un modelo dictatorial. Algo que el nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, planea cambiar.

Una trayectoria que hace historia

Gabriel Boric representa un soplo de aire fresco para el país, pero también para América Latina. Con 36 años, es el presidente más jóven en llevar la banda presidencial. Nacido en el extremo sur del país, Boric se reivindica ecologista, feminista y regionalista, y con una retórica social basada en la moderación y el diálogo, propone un nuevo trato para la izquierda.

Antes de ser diputado a los 27 años, fue dirigente estudiantil. Un peso muy importante en su trayectoria política, ya que en Chile los líderes estudiantiles suelen tener una formación política completa, según Olga. Universitario, Boric se integró al colectivo político Izquierda Autónoma, fue consejero de Federación en su Facultad en 2008, y más tarde presidente del Centro de Estudiantes de Derecho. Después de la movilización estudiantil masiva de 2011, obtuvo el cargo de presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Matias Delacroix/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved
Un empleado del palacio cuelga el retrato oficial del nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, 11/3/2022, Santiago de Chile,Matias Delacroix/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

Es también un presidente abiertamente feminista, y su Gobierno hará historia también por la composición de su gabinete: Es el primero con más mujeres que hombres del continente (14 frente a 10), y donde el Ministerio de la Mujer tendrá un papel protagonista, integrando por primera vez el núcleo duro del Gobierno, junto a poderosas carteras como Hacienda o Interior. Otro ejemplo de su postura es que también eligió a un sindicato de costureras feministas para bordar su banda de investidura.

"Les quiero pedir, en particular a los hombres, que nos tomemos en serio el feminismo, que esto no es una banalidad, una respuesta posmoderna a demandas identitarias", dijo el futuro presidente la semana pasada.

Y esa voluntad de escuchar a los otros es una postura que Boric ha mantenido constantemente, la de estar abierto al diálogo en diferentes áreas. Ya lo decía él durante el discurso del nombramiento de su Gabinete: “Necesitamos que [los ministros] dialoguen, que dialoguen, que dialoguen, que escuchen mucho, que escuchen el doble de lo que hablen”. Como ávido defensor del diálogo, Boric demuestra que “es un hombre que sabe negociar, que es increíblemente diplomático, y eso es esencial en Chile”, dice Olga.

Entre presión y desafíos heredados

Sin embargo, Gabriel Boric no sólo tiene por delante varias expectativas, sino también problemas específicos, algo que él mismo ha reconocido que será difícil de resolver en un solo mandato.

Con una economía ralentizada y una inflación superior al 7 %, la reactivación post pandémica y la espiral alcista de los precios…El exlíder estudiantil cogerá las riendas de una economía que cayó un 5,8 % en 2020 -su mayor batacazo en cuatro décadas- y que se recuperó más rápido de lo previsto el año pasado, con una expansión récord cercana al 12 %. La contraparte de la fulgurante recuperación es una inflación disparada: el índice de precios al consumo (IPC) cerró el 2021 en el 7,2 %, el más alto en 14 años.

A eso se suma el conflicto en la Araucanía, la liberación de los presos del estallido social, aumentar el salario mínimo y las pensiones, la falta de una política de migración… Muchos de los retos que Boric tendrá por delante, unos de ellos pendientes para su primer año, serán la herencia del Gobierno previo, y el perfil del izquierdista no hará que agregar presión por las expectativas de los chilenos.

Un ejemplo similar es el de la expresidenta Michelle Bachelet (2014 – 2018, 2006 – 2010), que según Olga, “podría haber hecho más”. Como la primera presidenta mujer del país, de izquierda, médica, y pediatra, y además víctima de la dictadura, nunca logró que se aprobara el aborto. “Hubiera podido hacer lo mínimo, y no fue capaz. Fueron muy tímidos”.

El relevo de la historia

El inicio del mandato de Gabriel Boric llega al mismo tiempo que el Proceso Constituyente, para la redacción de una nueva Constitución. Para Olga Barry y su esposo Januario Espinosa, esto es a la vez un fuerte cambio, y un regreso al pasado.

Ambos llegaron a Lyon como exiliados chilenos en 1977 con sus tres hijos, huyendo de la dictadura de Augusto Pinochet. Ambos recuerdan cómo a los 18 años, los dos militaban por el entonces candidato Salvador Allende, que decía “querer llegar hacia el socialismo por la vía democrática”. Y ahora Gabriel Boric, retoma estos pasos. “Estamos muy contentos porque con Boric retomamos la ruta que tomamos con Allende en 1970, con este joven, que es tan humano”, dice Januario.

Esteban Felix/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
ARCHIVO - Un simpatizante del fallecido presidente chileno Salvador Allende toca su foto en un arreglo floral, 11/9/2020Esteban Felix/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.

Y es que en efecto, el izquierdista ha recurrido a varios actos simbólicos que tienen que ver con el reconocimiento de su herencia y de su pasado. Olga subraya que el punto de reunión del primer consejo de gabinete de Boric tuvo lugar en la Casona Cañaveral, que era la residencia de descanso de Salvador Allende mientras ejerció como presidente.

Olga y Januario han vivido por más de 40 años en Francia, sin haber tenido la oportunidad de regresar a Chile antes de los primeros 11. Durante mucho tiempo, no pudieron votar por un candidato a la presidencia de su país. Fue hasta el 2017 que se les permitió a los exiliados chilenos en el extranjero votar por primera vez, aunque para Olga y Januario, no votar era una decisión personal: “Si vivimos aquí [Francia], ¿Por qué tendríamos que decidir sobre los asuntos de Chile?”.

En cambio las últimas elecciones fue una historia diferente. “Esta vez pensamos que era importante, sobre todo la segunda vuelta, porque había un riesgo de que saliera la extrema derecha”, dice Olga. Las elecciones del pasado mes de diciembre merecieron un viaje apresurado (y costoso, insiste Olga) a la embajada chilena en París, para poner de su parte en lo que sería una gran transformación para Chile.

La hija de Olga y Januario se encuentra en Chile con su hija para asistir a la transmisión de mando presidencial. Ella misma exiliada de su país con tan sólo 8 años, ha podido regresar para, de alguna forma, continuar la historia que empezaron sus padres hace más de 40 años.

“De alguna manera la historia la estamos transmitiendo. Ella va a vivir a nombre de nosotros, junto con mi nieta, el cambio de la sociedad por la vía democrática”, dice Januario sonriendo. “Es fantástico”.

Para Olga y Januario, como para muchos otros chilenos y latinoamericanos, Gabriel Boric promete mucho. Reconocen que no será un mandato fácil, aunque ninguno lo ha sido nunca. Pero es a través de las pequeñas acciones, y con simbolismos de gran peso, que se puede percibir el cambio que se avecina en Chile. Olga destaca su favorita, que es la decisión de Boric de alquilar una vieja casa patrimonial en un decadente barrio de la capital para establecer su residencia presidencial.

_“Esa casa está en el barrio Yungay, que a mí me gusta mucho. Y yo no sé si haya sido a propósito, pero se encuentra entre las calles Esperanza, y Libertad_”.

Fuentes adicionales • María M.Mur (EFE)