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Fracasa el referéndum sobre la ley que prohíbe hablar de homosexualidad a los menores en Hungría

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Por Euronews  con EFE
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Imagen del Puente de Isabel en Budapest (Hungría).
Imagen del Puente de Isabel en Budapest (Hungría).   -   Derechos de autor  Petr David Josek/AP

Además de las elecciones generales, los húngaros votaban este domingo sobre la ley que prohíbe educar a los menores en materias como la homosexualidad y el cambio de género.

Una iniciativa que fracasa por falta de cuórum al no alcanzar el 50% de los votos válidos.

Según la Oficina Nacional Electoral, se emitieron un 44% de votos válidos. No obstante, el apoyo a las cuatro preguntas planteadas en la propuesta gubernamental alcanzó más del 90% de las papeletas escrutadas.

El Gobierno húngaro buscaba el respaldo popular a una ley que lleva un año en vigor. Una ley que provocó la apertura de un procedimiento de infracción por parte de la Unión Europea (UE) al considerarla homófoba, discriminatoria y contraria a los valores comunitarios.

Las cuatro preguntas planteadas en el referéndum eran las siguientes:

- ¿Apoya la enseñanza de orientación sexual, a niños menores de edad, en los centros educativos públicos sin el consentimiento de los padres?

- ¿Apoya la promoción de la terapia de cambio de género para niños menores de edad?

- ¿Apoya la exposición sin restricciones de niños menores de edad a contenidos sexualmente explícitos que puedan afectar a su desarrollo?

- ¿Apoya la exhibición de material sobre el cambio de sexo a menores?

Había una quinta pregunta, pero no fue certificada por el tribunal:

- ¿Apoya usted la disponibilidad de tratamientos de cambio de sexo para los menores?

El Consejo de Europa había calificado las preguntas de "ambiguas y engañosas". Los votos válidos en este referendo (44 %) suponen 9 puntos porcentuales menos de los obtenidos por el Fidesz, el 53 % del total, en su arrolladora victoria en las elecciones legislativas del domingo, lo que indica que incluso algunos de los simpatizantes de la formación de Orbán han dado la espalda a la consulta.

¿Qué opina la comunidad LGTBI?

"El referéndum de propaganda excluyente ha sido inválido. Tenemos por delante un camino largo y difícil, pero juntos lo lograremos. Allí estaremos. Agradecemos a todos los votos inválidos", se ha pronunciado sobre el resultado "Háttér", la organización de defensa de los derechos LGTB+ más importante de Hungría.

Antes de la celebración del referéndum, Euronews habló con varios miembros de la comunidad para preguntarles cómo se sentían.

Mónika Magasházi: "Me gustaría que el Estado me dejara en paz"

"No se trata de que el Estado no me represente o no proteja mis derechos. Se trata de que me pongan en el punto de mira". Así resume Mónika Magasházi sus sentimientos como miembro de la comunidad LGBTI en Hungría.

"Ya ni siquiera pienso en que el Estado me represente y me proteja", añade Mónika. "Eso ya se queda solo en un sueño. Lo que me gustaría es que me dejaran en paz".

Magasházi es trans, de 49 años, y lleva unos seis meses con terapia hormonal mientras se prepara para su primera cirugía reconstructiva. Lleva un año y medio viviendo como mujer, pero fue el día de la entrevista cuando habló por primera vez de ello con su jefe en el trabajo.

En cierto modo, Mónika cree que salir del armario en el trabajo ha sido incluso más fácil por la forma en que el obierno húngaro trata las cuestiones LGBTQ.

"Tengo una sensación muy extraña sobre esto", dijo Mónika. "Me molesta mucho que el gobierno nos haya atacado con esta propaganda. Pero por otro lado, también puede ser contraproducente para ellos, porque ahora se habla mucho más de ello. En muchos sentidos, nos perjudica, pero tal vez no necesitemos explicar tanto. Por ejemplo, yo no necesitaba explicarle tanto a mi jefe", asegura.

Emmett Hegedűs: 'Con la nueva ley, mis sueños son imposibles'

Emmett Hegedűs, de 18 años, se encuentra en una situación similar a la de Mónika. La nueva ley ha imposibilitado a ambos el cambio de género y de nombre.

"No me gusta mucho firmar con mi nombre, ni sacar el DNI. Cuando tenía 16 años, tenía la motivación de que en dos años no tendría que sacarme el DNI femenino, no tendría que menstruar ni nada de eso. Con el cambio de la ley, los sueños, los planes que había construido se han vuelto irrealizables", sostiene Emmett, que se ha convertido en activista recientemente.