El Parlamento ha aprobado la ley que revoca la retirada del país de la Corte Penal Internacional. La iniciativa obtuvo el apoyo de 133 diputados de Tisza, mientras 37 de Fidesz-KDNP votaron en contra y los de Mi Hazánk se abstuvieron.
El Parlamento húngaro ha aprobado el proyecto de ley que revoca la decisión de Hungría de abandonar la Corte Penal Internacional (CPI). La iniciativa se ha tramitado por vía de urgencia.
Entre los portavoces de la oposición que respondieron al proyecto de ley, el exministro de Asuntos de la Unión Europea, Péter Bóka (Fidesz), planteó cuestiones de procedimiento y técnicas, además de señalar problemas jurídicos, constitucionales y políticos. A su juicio, el Gobierno ha fijado unos plazos demasiado ajustados, lo que no permite un debate de fondo sobre la cuestión.
Al desarrollar sus objeciones legales y constitucionales, Bóka afirmó que la medida no es compatible con la Constitución, "lo que no solo es un problema de principios, sino también práctico, que requiere una regulación". El Parlamento debate actualmente una reforma constitucional.
El político recalcó que está fuera de toda duda que el genocidio, las guerras y los crímenes contra la humanidad son inaceptables, aunque admitió que pesa mucho el hecho de que todos los Estados miembros de la Unión Europea formen parte de la organización.
A su entender, en realidad lo que hay que decidir es si la Corte Penal Internacional es realmente adecuada para garantizar la rendición de cuentas. Los partidos de la oposición consideran que no lo es y sostienen que la institución se ha convertido en un instrumento político. Para salvar esta contradicción solo ha surgido una propuesta nueva, formulada por István Apáti (Mi Hazánk), que planteó la creación, con liderazgo húngaro, de una organización alternativa similar a la Corte Penal Internacional.
El primer ministro israelí, en el centro del debate
En abril causó un gran revuelo que Péter Magyar invitara a Benjamin Netanyahu a los actos oficiales del 23 de octubre. La invitación es controvertida porque sobre el primer ministro israelí pesa una orden de detención de la CPI por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Para los partidos de la oposición, resultan incompatibles los pasos del Gobierno, que quiere seguir siendo miembro de la Corte Penal Internacional e invitar al mismo tiempo a Netanyahu. El Partido Tisza no respondió a estas críticas. El Parlamento aprobó el proyecto de ley con 133 votos a favor.
La última vez que Netanyahu estuvo en Hungría fue en abril del año pasado. Pocas horas antes de su llegada, el Gobierno de Orbán anunció que Hungría abandonaría la CPI. Tras la visita, en mayo del año pasado, el Parlamento votó efectivamente a favor de la salida del país de la organización, de la que es miembro desde su creación en 2002.
Entonces, Péter Szijjártó justificó la decisión alegando que el funcionamiento del tribunal había suscitado importantes controversias, por ejemplo porque la corte había hecho "cosas disparatadas" como emitir órdenes de detención contra dirigentes de Hamás ya fallecidos, con las que, según él, trataba de compensar la decisión "políticamente inaceptable" de incluir también al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la lista de personas buscadas.
Szijjártó formuló entonces por primera vez la opinión que hoy repite la oposición, que con ello la CPI se ha convertido en una organización de motivación política.