Estados Unidos quiere ganar la nueva carrera espacial frente a China. Han compartido su agenda para construir una base lunar que permitirá extraer recursos potencialmente valiosos.
La NASA ha hecho públicos los detalles de los módulos de alunizaje robotizados, drones saltadores y vehículos que quiere enviar a la Luna. Estados Unidos quiere que los estadounidenses regresen a la Luna antes de que concluya en 2029 el mandato del presidente Donald Trump.
La agencia espacial estadounidense está bajo presión para ganar la nueva carrera espacial, la NASA compite con China por devolver seres humanos a la superficie lunar. El gigante asiático mantiene sus propios planes, que prevén enviar una misión tripulada a la Luna en 2030. El lunes lanzó la nave espacial Shenzhou-23, que transportó a una tripulación de astronautas a la estación espacial Tiangong del país.
Una base permitiría a Estados Unidos realizar experimentos científicos, extraer recursos potencialmente valiosos y viajar con mayor facilidad a Marte.
En marzo, la NASA anunció un programa de 20.000 millones de dólares (más de 17.000 millones de euros) para construir de aquí a 2032 una base permanente, alimentada con energía nuclear y solar, en el polo sur de la Luna.
Jared Isaacman, director de la NASA, declaró el martes que Estados Unidos "nunca volverá a renunciar a la Luna".
"En estos momentos estamos negociando tres misiones a bases lunares y una serie de contratos adicionales, y en los próximos meses anunciaremos más misiones. La base lunar número uno será la primera misión de alunizaje financiada con capital privado de la historia. El módulo de alunizaje Mark 1 Endurance de Blue Origin transportará varias cargas útiles hasta la cresta de conexión de Shackleton, una zona de importancia estratégica en el polo sur de la Luna", afirmó Jared Isaacman.
Blue Origin, la empresa espacial del fundador de Amazon, Jeff Bezos, es una de las compañías seleccionadas para fabricar estas naves.