La solicitud de inversión para la interconexión Chipre-Israel es el paso necesario, según el marco europeo, para ejecutar el proyecto, tras concluir los estudios de coste-beneficio (CBA) y la propuesta de reparto transfronterizo de costes (CBCA).
La presentación de una solicitud de inversión por parte de ADMIE ante las autoridades reguladoras competentes de ambos países da un nuevo impulso a la interconexión eléctrica entre Chipre e Israel, en el marco del desarrollo del Great Sea Interconnector (GSI).
ADMIE, que ha asumido el papel de entidad responsable de la ejecución del proyecto, presentó la solicitud de inversión de acuerdo con lo previsto en el marco institucional europeo y en particular en el Reglamento TEN-E. Este paso se considera decisivo para seguir madurando el tramo Chipre–Israel.
Según el gestor, este desarrollo se inscribe en la estrategia más amplia para impulsar el Great Sea Interconnector como infraestructura de especial relevancia energética y geopolítica para Grecia, Chipre e Israel, pero también para el conjunto de la Unión Europea.
La presentación de la solicitud se suma a una serie de movimientos que refuerzan la dinámica inversora y política del proyecto. Una semana antes se había firmado en el Palacio de Megaro Maximu el acuerdo entre ADMIE y Meridiam, en virtud del cual el grupo inversor francés pasa a ser accionista mayoritario de la sociedad Great Sea Interconnector. Paralelamente, se había producido una conversación telefónica entre el ministro de Medio Ambiente y Energía, Stavros Papastavru, y el ministro de Energía de Israel, Eli Cohen, centrada en impulsar la interconexión Chipre–Israel.
El siguiente paso regulatorio
La solicitud de inversión constituye la fase prevista tras la finalización de los estudios de costes y beneficios (Cost Benefit Analysis, CBA) y la elaboración de la propuesta de reparto transfronterizo de costes (Cross-Border Cost Allocation, CBCA).
Para elaborar estos estudios se llevó a cabo previamente un amplio intercambio de datos y un proceso de consulta con las autoridades competentes y los agentes del sector energético de Chipre e Israel. En el proceso participaron, entre otros, los ministerios de Energía de ambos países, el gestor del sistema de transporte de Chipre y el operador israelí del sistema NOGA.
El objetivo era que los análisis tecnoeconómicos incorporaran las estimaciones más recientes sobre la evolución de los dos sistemas eléctricos, la futura demanda de electricidad, la penetración de las energías renovables y las infraestructuras que se requerirán en los próximos años.
Según ADMIE, las conclusiones de los estudios muestran que el proyecto sigue siendo económicamente viable en todos los escenarios analizados. Al mismo tiempo, ponen de relieve su contribución al refuerzo de la seguridad de suministro, al aumento de la participación de las energías renovables en el mix energético y a una interconexión más estrecha entre los mercados eléctricos del Mediterráneo oriental y el sistema europeo de transporte.
El reparto de costes, en el centro del proceso
Con la presentación de la solicitud de inversión se abre ahora el camino para que las autoridades reguladoras de Chipre e Israel evalúen el proyecto. El objetivo del procedimiento es que ambas partes adopten una decisión conjunta sobre la forma en que se distribuirá el coste del proyecto entre los dos países.
Se prevé que el importe que se acuerde se recupere a través de los ingresos regulados de la interconexión, de acuerdo con el marco normativo aplicable a los proyectos energéticos transfronterizos de interés europeo.
ADMIE subraya que, desde que asumió el papel de 'project promoter' para el conjunto del Great Sea Interconnector, mantiene una coordinación permanente con las autoridades competentes, los gestores de los sistemas de transporte y el resto de agentes implicados de los países que se van a conectar. Esta cooperación abarca tanto los requisitos técnicos como los procedimientos regulatorios y de financiación necesarios para la ejecución del proyecto.
Próxima etapa, la decisión final de inversión
Una vez que Chipre e Israel alcancen un acuerdo, se adoptará la decisión final de inversión (Final Investment Decision, FID), que activará también los procedimientos de financiación de la interconexión.
El plan de ADMIE también contempla la captación de inversores adicionales para el tramo Chipre–Israel, siguiendo una estrategia similar a la aplicada en la interconexión Grecia–Chipre, que permitió la entrada de Meridiam en el consorcio inversor.
Interconexión de 1.000 MW y cable submarino de 324 km
El Great Sea Interconnector forma parte de los Proyectos de Interés Común (Projects of Common Interest, PCI) de la Unión Europea. El proyecto prevé una capacidad nominal de transporte de 1.000 MW mediante un sistema bipolar de corriente continua de alta tensión (HVDC) a 500 kV.
En el lado chipriota, el sistema de cables se conectará a una estación de conversión que está previsto construir en Kofinou, mientras que en Israel la estación correspondiente se desarrollará en la zona de Hadera.
El tramo submarino entre Chipre e Israel se extenderá unos 324 kilómetros, con el cable tendido a profundidades de aproximadamente 2.200 a 2.400 metros.
La infraestructura permitirá un flujo bidireccional de electricidad, de modo que la dirección de la energía pueda invertirse en función de las necesidades de ambos sistemas y de las condiciones del mercado.
Para la Unión Europea, el Great Sea Interconnector (GSI) es una infraestructura de carácter estratégico, ya que crea un nuevo corredor energético que conecta el mercado eléctrico europeo con el Mediterráneo oriental y refuerza la diversificación de las rutas de suministro energético.
La propia Comisión Europea destaca que el proyecto puede ofrecer a Europa una ruta alternativa de suministro energético, al tiempo que permitirá aprovechar de forma más eficiente la producción de energías renovables en Grecia, Chipre e Israel.