Los precios de los combustibles podrían seguir altos en Europa, lo que aumentaría la presión inflacionista. El problema inmediato no es solo el crudo, sino la limitada capacidad de refino y la escasez de carburantes, sobre todo gasóleo.
La perspectiva de un acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos ha provocado fuertes subidas y bajadas en el precio del petróleo en los últimos meses. El crudo Brent, referencia internacional, se ha negociado entre unos 73 y 126 dólares por barril desde finales de febrero y rondaba los 95 dólares el viernes.
Los precios de los carburantes en Europa han seguido estos vaivenes. Pero la gasolina y el diésel se han mantenido especialmente caros, ya que sus precios reflejan también el coste y la disponibilidad de la refinación, no solo el precio del crudo.
Aunque los coches eléctricos representan una cuota creciente de las nuevas matriculaciones, la gasolina y el diésel siguen propulsando casi nueve de cada diez turismos en las carreteras de la UE. Según los últimos datos de parque de ACEA, un 49,2% funciona con gasolina y un 38,4% con diésel, lo que da a ambos combustibles una cuota conjunta del 87,6%.
Algunos gobiernos europeos han reducido temporalmente los impuestos sobre los carburantes o han introducido otras medidas de apoyo desde que comenzó el shock energético, aunque la respuesta ha variado según el país. Aun así, los precios de la gasolina y el diésel siguen cerca de sus máximos históricos.
En la semana que comenzó el 31 de agosto, el precio medio de la gasolina fue de 1,95€ por litro en el conjunto de la UE, alrededor de un 4% por debajo de su máximo de junio de 2022, de 2,03€. El diésel se situó de media en 2,04€, aproximadamente un 3% por debajo de su récord de 2,11€ alcanzado en abril de 2026.
Las cifras proceden del Boletín Petrolero Semanal de la Comisión Europea e incluyen tasas e impuestos. Su serie histórica comienza en enero de 2005.
“La principal razón del creciente desfase entre el precio del crudo y el de los combustibles en Europa es que se trata cada vez más de un problema de refinación y de suministro de productos, y no simplemente de un problema de suministro de crudo”, explicó a Euronews Business Sumit Ritolia, analista jefe de oferta y modelización en el área de refinación de Kpler.
“Puede haber crudo disponible, pero la capacidad para transformarlo en los productos adecuados, especialmente diésel, se ha vuelto mucho más limitada”, añadió.
El precio del diésel también afecta a los hogares que no tienen coche diésel. Este combustible mueve buena parte del transporte por carretera, la agricultura y la construcción en Europa, de modo que unas subidas prolongadas pueden acabar encareciendo los alimentos y otros bienes.
Los últimos datos de inflación de la zona euro mostraron que el índice aumentó hasta el 3,3%, impulsado sobre todo por el encarecimiento de la energía.
Por qué Europa tiene escasez de diésel
La reserva de combustibles en Europa es baja, mientras que los conflictos en Oriente Medio y los ataques contra refinerías rusas han alterado el suministro mundial de productos refinados.
Tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, Europa desplazó buena parte de su aprovisionamiento de diésel y queroseno hacia Estados Unidos, India y Oriente Medio.
“En diésel y queroseno, Europa es el gran importador, así que es quien marca los precios globales”, señaló Alan Gelder, vicepresidente sénior de refinación, química y mercados petroleros en Wood Mackenzie. “Los precios están altos aquí, pero también en el resto del mundo. Simplemente la situación se agrava más en Europa porque somos el principal destino de importación”.
Con las exportaciones de productos desde Oriente Medio y Rusia limitadas, los compradores tradicionales de diésel ruso, como Turquía y Brasil, compiten cada vez más con los compradores europeos por el suministro procedente de Estados Unidos, India y otros países. Cualquier trastorno en una región puede, por tanto, tensionar la oferta a escala mundial a medida que se reajustan los flujos comerciales.
Los márgenes de refinación, que influyen en los precios en surtidor, se encuentran en niveles elevados. Según Reuters, las barcazas de gasolina Eurobob E5 se negociaron con una prima de 62,07 dólares por barril sobre los futuros del Brent, apenas por debajo del récord de junio de 2022, de 62,10 dólares.
Al mismo tiempo, los futuros europeos de diésel alcanzaron el martes una prima récord de 78,91 dólares por barril sobre los futuros del Brent, antes de moderarse hasta unos 77 dólares el miércoles.
El margen de refinación mide cuánto más valen la gasolina o el diésel que el crudo utilizado para producirlos.
Un litro comprado en una estación de servicio incluye, por tanto, mucho más que el coste del crudo. La ilustración siguiente utiliza referencias recientes del mercado y de la UE para mostrar cómo el precio del crudo, la refinación, la distribución y los impuestos se combinan en un litro representativo de gasolina. Se trata de un ejemplo, no de una descomposición medida del precio a escala europea.
En Europa, las refinerías operan a gran capacidad y con unos inventarios reducidos. Datos de la consultora neerlandesa Insights Global muestran que las existencias independientes de gasolina en el centro de Ámsterdam-Róterdam-Antwerp descendieron a 752.000 toneladas a finales de agosto, su nivel más bajo desde septiembre de 2021, antes de repuntar la semana siguiente.
Las refinerías de Europa y Estados Unidos ya están funcionando a ritmos elevados. Ritolia señaló que la actividad de las refinerías europeas se sitúa en torno a sus niveles más altos de los últimos tres o cuatro años, mientras que la utilización de las refinerías estadounidenses alcanzó aproximadamente el 98% en la última semana de agosto. Esto también implica que apenas queda capacidad de refinación disponible para reaccionar ante una posible interrupción del suministro.
Gelder también llamó la atención sobre la inminente temporada de mantenimiento de otoño y el riesgo de que los huracanes afecten a las refinerías de la costa del golfo de Estados Unidos. Afirmó que unos márgenes elevados pueden animar a los operadores a aplazar los trabajos de mantenimiento, pero advirtió de que prolongar demasiado esa decisión puede generar problemas de fiabilidad y aumentar el riesgo de paradas imprevistas.
Hasta cuándo podrían mantenerse altos los precios de los carburantes
Según Ritolia, los precios de la gasolina podrían recibir cierto alivio estacional a medida que desaparece la demanda de desplazamientos veraniegos y el mercado se aleja de los combustibles de verano, más caros.
“El diésel no tiene la misma válvula de escape estacional, sobre todo cuando se aproxima la demanda invernal y entran en vigor especificaciones más estrictas, de modo que los márgenes del diésel podrían mantenerse elevados durante el otoño y entrar en el invierno”, señaló.
El suministro de diésel es especialmente vulnerable porque el mantenimiento de las refinerías en otoño puede reducir la producción justo cuando el mercado pasa a combustibles de invierno y empieza a aumentar la demanda de calefacción.
Según los analistas, un aumento de las exportaciones chinas de diésel podría aliviar la situación, aunque la gran incógnita es si se mantendrán en el tiempo, dada la tendencia de China a priorizar la seguridad del suministro interno. Ritolia añadió que India podría enviar más combustible a Europa, ya que cuenta tanto con capacidad de refinación como con productos disponibles para exportación.
Aun si bajaran los precios del crudo, eso no se traduciría necesariamente de inmediato en una reducción sustancial de los precios en surtidor. Los principales cuellos de botella son ahora la escasa capacidad de refinación disponible, la falta de productos terminados y los bajos niveles de inventarios.
Ambos expertos señalaron que una reapertura duradera del estrecho de Ormuz y la recuperación de las exportaciones de combustible desde Oriente Medio serían claves para abaratar los precios.
“Si los conflictos continúan, los precios seguirán subiendo poco a poco porque la demanda mundial todavía supera a la oferta”, aseguró Gelder. “Si la situación se prolonga, la única forma de que el mercado mundial recupere el equilibrio es que la demanda se frene mediante precios aún más altos”.
Indicó que los mercados podrían reaccionar con rapidez ante un acuerdo político creíble y la recuperación del tráfico marítimo por el estrecho.
“Si se abre el estrecho, el precio del crudo probablemente caería con bastante fuerza”, dijo Gelder. “La prima del diésel bajaría algo más despacio, pero se observaría un descenso de los precios”.
Para que los consumidores europeos perciban un alivio significativo, los analistas coinciden en que tendrían que darse varios factores, entre ellos la recuperación de las exportaciones de productos desde Oriente Medio y Rusia, la continuidad de una elevada disponibilidad de refinerías, un aumento de las exportaciones de proveedores alternativos como India y China y, finalmente, la reconstrucción de los inventarios.
“Sin todo ello, la competencia por los cargamentos de diésel disponibles probablemente seguirá siendo intensa”, concluyó Ritolia.