El secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent ha asegurado que la Unión Europea se ha unido formalmente a la campaña de Washington para aislar a Irán del sistema financiero mundial, aunque un comunicado de Bruselas en la reunión del G20 de esta semana está muy lejos de decir eso.
Washington sostiene que cuenta con un nuevo socio en su guerra financiera contra Teherán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció el viernes que la UE se había "sumado oficialmente" a la Operación Economic Outcast, la iniciativa de sanciones estadounidenses, bautizada con intención, que busca expulsar a Irán del sistema bancario internacional, y elogió al bloque por haberse adelantado.
Sin embargo, la declaración de la Comisión Europea a la que alude Bessent, publicada el lunes, respalda la campaña estadounidense sin comprometer formalmente a la UE con ella.
"Apreciamos su postura firme y temprana", escribió el secretario del Tesoro estadounidense, presentando este paso como prueba de que aumenta la presión internacional sobre Irán.
Bessent añadió que el mundo estaba "enviando un mensaje claro al régimen iraní" y que Washington "no se detendrá hasta que se haya cortado cada último salvavidas financiero", y afirmó que Estados Unidos "se mantiene firme junto a sus aliados para garantizar que el régimen iraní asesino no pueda explotar el sistema financiero mundial".
Lo que escribió realmente Bruselas
El documento citado por el secretario del Tesoro estadounidense se publicó el 31 de agosto, jornada inaugural de la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 en Asheville, Carolina del Norte.
Estados Unidos preside el grupo este año, y Bessent acogió el encuentro junto con el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, aprovechándolo para presionar a sus homólogos a romper los lazos financieros con Teherán o exponerse a sanciones secundarias propias.
La declaración de la UE comienza enumerando las viejas quejas del bloque, entre ellas los programas nuclear y de misiles balísticos de Irán, sus actividades desestabilizadoras en la región y en Europa, su apoyo militar a la invasión rusa de Ucrania y la represión de la población iraní.
Subraya que la UE "ha adoptado amplias sanciones para impedir que Irán explote la economía y el sistema financiero mundiales" y que "sigue dispuesta a adoptar nuevas medidas, cuando sea necesario, para proteger su seguridad y sus intereses, incluida la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz".
En cuanto a la propia campaña de sanciones estadounidense, el lenguaje está cuidadosamente acotado.
La UE "acoge con satisfacción los esfuerzos para garantizar que Irán cese sus actividades desestabilizadoras y participe de buena fe en negociaciones de paz, también mediante presión económica adicional, incluida la Operación Economic Outcast liderada por Estados Unidos", y señala que "seguirá trabajando estrechamente con Estados Unidos y otros socios del G7 e internacionales".
En ningún punto la declaración afirma que la UE se sume a la operación, ya que Bruselas no ha anunciado nuevas sanciones, ni alineamiento con las designaciones estadounidenses ni cambios en su propio régimen, que ya abarca los programas nuclear y de misiles de Irán y su apoyo a Moscú.
También reafirmó una preferencia que Washington no comparte con la misma intensidad, al señalar que "considera necesarios los esfuerzos diplomáticos continuados para alcanzar un acuerdo de paz".
Apoyo, no adhesión
La caracterización de la UE como parte que se ha unido formalmente a la Operación Economic Outcast es de Bessent, y varios medios de comunicación han asumido ese marco.
En el momento de redactar este artículo, ni la Comisión Europea ni el Servicio Europeo de Acción Exterior han comentado públicamente esa caracterización. Lo que Bruselas ha ofrecido hasta ahora es un respaldo a la presión estadounidense, no su participación en ella.
La diferencia importa por lo que implica la Operación Economic Outcast.
Lanzada a finales de agosto, tiene como objetivo el acceso de Irán a activos digitales, tecnología avanzada, oro, aviación comercial y transporte marítimo, y se apoya en sanciones secundarias, es decir, en penalizaciones a empresas y bancos extranjeros que sigan haciendo negocios con Irán.
El Departamento del Tesoro estadounidense incluyó en su lista de sanciones a cerca de 60 empresas, particulares y buques desde el inicio y ha anunciado nuevas medidas cada semana, empezando por los bancos.
Las empresas europeas podrían verse expuestas a esas penalizaciones, y el Estatuto de Bloqueo de la UE, en principio, les prohíbe cumplir las sanciones estadounidenses contra Irán sin autorización de la Comisión Europea.
Por ahora, la brecha entre lo que Washington dice que ha hecho Europa y lo que Europa ha anunciado realmente sigue sin cerrarse, y para los bancos y exportadores europeos, la diferencia entre respaldar la campaña y sumarse a ella es la diferencia entre observarla y quedar sometidos a sus efectos.