La normativa afectará principalmente a los préstamos al consumo sin garantía, así como a las deudas de tarjetas de crédito.
El Gobierno griego promueve una intervención legislativa para reforzar la protección de los consumidores en el mercado bancario minorista mediante la introducción de un tope en el importe total de reembolso de los préstamos al consumo de hasta 100.000 euros.
El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, presentó el plan en el marco de su revisión semanal de la labor del Gobierno, subrayando la necesidad de limitar las prácticas abusivas y la "letra pequeña" en los contratos de préstamo.
El importe total que un prestatario deberá devolver, incluidos intereses y comisiones, se limitará a un nivel entre el 30% y el 50% por encima del principal original.
La medida se aplicará principalmente a los préstamos al consumo sin garantía, así como a las deudas por tarjetas de crédito, en los que se han registrado a lo largo del tiempo tipos de interés elevados y estructuras de comisiones complejas.
Al mismo tiempo, se prevé un periodo de reflexión de 14 días a partir de la firma del contrato, lo que reforzará los derechos de los prestatarios y la transparencia.
Un mercado en recuperación, pero a un alto coste
La intervención llega en un momento de recuperación gradual del crédito al consumo en Grecia, tras años de contracción debido a la crisis de la deuda.
Según datos del Banco de Grecia, el saldo de los créditos al consumo se situaba en torno a los 15.800 millones de euros a finales de 2025, registrando un ligero aumento.
La demanda de crédito al consumo en Grecia se ha fortalecido desde 2022, en un momento en que el coste de los préstamos en el país sigue siendo elevado en comparación con otras categorías de préstamos.
Los tipos de interés de los préstamos al consumo superan a menudo el 10%, mientras que en los productos de crédito renovable, como las tarjetas de crédito, pueden superar el 14%. La combinación de una demanda creciente y unos tipos de interés elevados está exacerbando la preocupación por el sobreendeudamiento, especialmente de los hogares más vulnerables.
Prácticas bancarias bajo la lupa
La nueva iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio del Gobierno por atajar las prácticas bancarias que lastran a los consumidores.
En los últimos años han estado en el punto de mira:
- Cargos y condiciones poco comprensibles para los clientes.
- Costes elevados de los servicios bancarios básicos (transferencias, mantenimiento de cuentas)
- Competencia limitada en la banca minorista
Al mismo tiempo, el gobierno ha presionado a los bancos para que suban los tipos de depósito durante el periodo de subida de los tipos de interés, acusándoles de ser lentos a la hora de trasladar los beneficios a los ahorradores.
Los bancos griegos han recuperado una rentabilidad estable en los últimos años, tras una amplia consolidación y una reducción de los préstamos morosos.