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La amplia victoria en las urnas pone a Orbán en rumbo de colisión con Bruselas

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Por Reuters
La amplia victoria en las urnas pone a Orbán en rumbo de colisión con Bruselas
La amplia victoria en las urnas pone a Orbán en rumbo de colisión con Bruselas   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Krisztina Than y Gergely Szakacs

BUDAPEST, 4 abr – Envalentonado por su cuarta victoria electoral consecutiva, es de esperar que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se atrinchere en su postura contraria a las sanciones a la energía de Rusia y en su enfrentamiento con Bruselas por el congelamiento de los fondos de la Unión Europea para el país.

El nacionalista Orbán, que mantuvo su amplia parlamentaria mayoría el domingo tras aplastar a la oposición a pesar de los esfuerzos por unirse en su contra, probablemente seguirá rechazando cualquier sanción de la UE sobre el petróleo y el gas rusos, argumentando que arruinarían una economía nacional que ya se está ralentizando debido al impacto de la guerra de Ucrania.

Aprovechando el amplio apoyo obtenido, Orbán también afianzará sus políticas conservadoras en su país y podría intentar expulsar a las empresas extranjeras de algunos sectores, como el del comercio minorista, donde la propiedad húngara aún no es dominante, en el marco de la aspiración de su partido Fidesz de formar su propia clase de empresarios leales.

Pero Orbán se enfrenta a algunos retos difíciles: tiene que arreglar las relaciones con sus aliados del este de Europa, como Polonia, tensadas por su postura prudente en la guerra de Ucrania tras una década de estrechos lazos comerciales con el presidente ruso Vladimir Putin.

También tiene que frenar el creciente déficit presupuestario en un momento en el que la economía húngara se va a ralentizar debido a las interrupciones de la cadena de suministro en el sector del automóvil.

Desbloquear los fondos de recuperación del COVID retenidos por Bruselas podría ser clave para apuntalar los presupuestos húngaros, algo por lo que se espera que Orbán presente batalla, pero podría ser un proceso largo.

La UE ha suspendido los pagos tanto a Polonia como a Hungría de sus fondos de recuperación de la pandemia por las deficiencias democráticas de ambos países, lo que, según varios economistas, podría empezar a ejercer presión sobre Budapest y Varsovia a partir de la segunda mitad del año, salvo que se llegue a un acuerdo.

“La expectativa de que podría haber un acuerdo relativamente rápido con la Comisión Europea (sobre los fondos de la UE) es cuestionable ahora, después de que en su discurso de anoche Viktor Orbán arremetiera repetidamente contra Bruselas”, dijo Peter Virovacz, de ING en Budapest.

“Difícilmente podemos esperar que su Gobierno, ahora con una mayoría (parlamentaria) de dos tercios, esté tan dispuesto a hacer concesiones como lo hubiera estado con una victoria por mayoría simple en las elecciones”.

Las encuestas previas a las elecciones apuntaban a unos comicios mucho más reñidos.

Rodeado de los principales miembros de su partido, un triunfante Orbán, de 58 años, dijo que la victoria del domingo se produjo incluso con pese a una presunta alianza de los que considera “burócratas” de Bruselas y de los principales medios de comunicación internacionales.

“Hemos conseguido una victoria tan grande que se puede ver incluso desde la Luna, y definitivamente desde Bruselas”, dijo.

SUPERMAYORÍA EN EL PARLAMENTO

Según los resultados preliminares, Fidesz tendrá 135 escaños, una mayoría de dos tercios en el Parlamento húngaro, mientras que 56 escaños serán para la alianza de la oposición.

Sus críticos dicen que la victoria podría envalentonar a Orbán en una erosión de las normas democráticas, la libertad de los medios de comunicación y los derechos de las personas del colectivo LGBTQ.

“Sin querer parecer demasiado dramático, es una tragedia. Parece el fin de cualquier sueño que se pudiera tener de democracia en Hungría”, dijo un responsable de la UE.

“Tendríamos que cortar las transferencias de dinero para que no construya su propia oligarquía con nuestro dinero”.

En Polonia, la reelección de Orbán fue recibida con sentimientos encontrados entre los nacionalistas en el Gobierno.

“Putin es una amenaza a largo plazo también para Hungría y quien no lo vea está cometiendo un gran error”, dijo el lunes el viceministro polaco de Asuntos Exteriores, Marcin Przydacz.

Bajo un sol radiante tras la nevada del domingo, algunos residentes en Budapest, que sigue siendo un bastión de la oposición, con la alianza ganando en 16 de las 18 circunscripciones electorales, mantenían la esperanza.

“No estamos contentos. Me gustaría permanecer en Europa, pero espero que incluso en este caso permanezcamos en Europa de alguna manera”, dijo Janos Varadi.

Otros dijeron que el posicionamiento de Orbán sobre Ucrania, acusando a la oposición de arriesgarse a que Hungría sea arrastrada a la guerra al querer permitir el envío de armas a través de su territorio, jugó a favor de su elección.

“No esperaba una victoria tan grande, pero estaba segura de que el actual partido en el Gobierno ganaría”, dijo Veronika Nagy, profesora de idiomas. “Creo que se debe a la forma en que los partidos reaccionaron a la guerra, tal vez la (…) oposición hizo que la gente se sintiera insegura”.

Orbán, uno de los líderes más veteranos de Europa, ha sido un firme defensor de las políticas antiinmigración, siendo especialmente popular entre los votantes de las zonas rurales que abrazan los valores cristianos tradicionales y entre las familias que se benefician de una serie de exenciones fiscales, así como de la limitación de los precios del combustible y de algunos alimentos.

Con una inflación del 8,3% en febrero, la más alta de los últimos 15 años, Orbán tendrá complicado el proceso para retirar algunas de las medidas que ayudaron a controlar el crecimiento de los precios en el período previo a las elecciones.