This content is not available in your region

Los objetivos energéticos de China chocan con un informe de la ONU que pide reducir carbón

Access to the comments Comentarios
Por Reuters
Los objetivos energéticos de China chocan con un informe de la ONU que pide reducir carbón
Los objetivos energéticos de China chocan con un informe de la ONU que pide reducir carbón   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por David Stanway

SHANGHÁI, 7 abr – Un nuevo informe de la ONU en el que se detalla lo que el mundo debe hacer para combatir el cambio climático ha puesto de manifiesto la necesidad de que China —el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, con diferencia— acelere su cambio hacia una energía limpia y baja en carbono.

El informe de esta semana del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) afirma que las emisiones mundiales deben alcanzar su punto máximo en 2025 y caer un 43% por debajo de los niveles de 2010 a finales de la década si se quiere mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1,5 grados centígrados.

También recomendó un recorte del 65% al 95% en el consumo de carbón para 2050 y más recortes en el petróleo y el gas, lo que pone en el punto de mira los esfuerzos de China por descarbonizar su sistema energético, basado en el carbón, y su renovado énfasis en la seguridad energética.

Frank Jotzo, economista de la Universidad Nacional de Australia (ANU) y uno de los autores del informe del IPCC, declaró esta semana en una sesión informativa que China es uno de los varios países que actualmente no están cumpliendo con los objetivos mundiales para frenar el aumento de la temperatura.

“La oportunidad está ahí”, dijo, “pero las acciones a corto plazo en general y las promesas a corto plazo que se han hecho son incompatibles”.

China, que produce aproximadamente un tercio de las emisiones anuales mundiales, no ha respondido oficialmente al informe del IPCC, y la cobertura mediática ha sido escasa. Los investigadores chinos que ayudaron a redactar el informe tampoco quisieron hacer comentarios.

Pekín ya se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero “antes de 2030″ y a lograr la neutralidad del carbono en 2060.

Sin embargo, su atención se ha desplazado recientemente hacia la seguridad energética, tras los perturbadores cortes de electricidad y las incertidumbres geopolíticas provocadas por la invasión rusa de Ucrania, que también ha llevado a países como Alemania a reconsiderar el carbón como sustituto del gas natural ruso.

La estabilidad económica también ha sido una preocupación creciente, especialmente a medida que la batalla en curso contra los nuevos brotes de COVID-19 paraliza las empresas y perturba las cadenas de suministro.

Documentos políticos recientes muestran que China sigue comprometida con el carbón como fuente de energía, al menos a corto plazo, con planes para empezar a reducir su consumo a partir de 2025.

“El lenguaje en este momento es a favor de la generación de energía con carbón, y con una mayor aceptación de este”, dijo Jorrit Gosens, un investigador de la ANU sobre las políticas energéticas chinas.

En su último plan quinquenal de energía, China afirmó que las “tecnologías avanzadas del carbón” contribuirían a la transición hacia la energía verde, y que la electricidad de carbón proporcionaría la energía de base para las bases de energía renovable en todo el país.

“Dicen que es necesario para permitir el crecimiento de las energías renovables”, dijo Gosens.

El año pasado se empezaron a construir otros 33 gigavatios (GW) de capacidad eléctrica de carbón, y los investigadores calculan que podría aumentar en 150 GW para 2025.

China se ha comprometido a aumentar la capacidad eólica y solar hasta los 1.200 gigavatios para 2030, pero muchos piensan que podría construir más fácilmente.

Peter Newman, otro de los autores que participó en el informe del IPCC, reconoció que China había realizado grandes contribuciones a la descarbonización, reduciendo los costes de fabricación de la energía eólica y solar, y trabajando rápidamente en la electrificación del transporte, pero debía mostrar más ambición.

“Es una muestra de cómo puede producirse el compromiso, pero tiene que extenderse a toda la economía china”, dijo Newman, de la universidad australiana de Curtin.