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Un cementerio de tanques de gas convierte en una pesadilla las vidas de varios mexicanos

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Por Amaranta Zermeno Jimenez  con AFP
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El cementerio de miles de tanques de gas está ubicado en la capital mexicana, Ciudad de México, Me´xico, 5/4/2022
El cementerio de miles de tanques de gas está ubicado en la capital mexicana, Ciudad de México, Me´xico, 5/4/2022   -   Derechos de autor  Fotograma AFP

Un olor a gas constante. No es la estufa mal cerrada, ni una fuga. Es el cementerio de miles de tanques de gas de uso doméstico, acumulados en una antigua refinería de la estatal Pemex, rodeada de barrios populares en el oeste de la capital de mexicana.

Imágenes aéreas de la AFP muestran la acumulación de miles de viejos tanques multicolores en una antigua refinería de la estatal Pemex, rodeada de barrios populares en el oeste capitalino.

Las bombonas, con capacidad de 20 a 30 kilos y expuestas por estos días a altas temperaturas, acentúan la imagen de abandono de la planta 18 de Marzo, en desuso desde 1991.

Fue la empresa gubernamental Gas Bienestar la que colocó los tanques allí, después de canjear gratuitamente cilindros viejos o dañados por nuevos y blancos. En enero pasado, el gobierno de la Ciudad de México dijo en un comunicado que Pemex estaba en proceso de retirar los artefactos.

Un incómodo estilo de vida

Inoloro, el gas licuado de pétroleo (LP) está compuesto por butano y propano, y le mezclan mercaptano para que su olor nauseabundo permita ser detectado.

Aunque "los gases producto de su combustión no son tóxicos ni cancerígenos (...), en caso de fugas se forman nubes (...) que pueden ser explosivas y puede asfixiar a las personas que se encuentran en espacios pequeños", señala la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía en su página de Internet.

"Empieza de las seis de la tarde en adelante cuando empieza el olor muy muy fuerte. Se percibe desde la avenida o las colonias aledañas. Por la parte de la salud nosotros lo que tenemos es ganas de vomitar y unos fuertes dolores de cabeza. Es lo que a la mayoría de aquí nos pasa", explica José Juan Macías, uno de los vecinos afectados. 

Obligados a cerrar las ventanas de sus negocios, sin poder usar los quemadores de sus estufas, sin poder fumar, este cementerio ha convertido la vida de los vecinos en una pesadilla.

"El riesgo que nosotros pensamos que si llega a pasar algo... ellos dicen que no pasa nada, que es el olor normal del gas, que es el olor que es para que distingamos y que no tiene ningún peligro, pero todos aquí pensamos que sí tiene cierto peligro. Entonces, sí tomamos precauciones de no prender nada cuando huele mucho a gas para que no haya una explosión", agregó Macías. 

"Más que nada es el olor y se mete en toda mi casa y nos provoca dolor de cabeza, naúseas... Es muy molesto, la verdad. Y es diario. No es de que a lo mejor una vez a la semana... es diario", se quejó Guadalupe Medina, otra de las vecinas afectadas. 

Un problema sin atender

Consultada por la AFP, Pemex señaló que "no hay agenda de entrevistas por ahora" para retirar los aretefactos. Protección Civil tampoco respondió un pedido de información sobre los riesgos.

Los bomberos de la central de Tacuba reciben a diario reportes de fugas de gas, pero en realidad se trata de los tanques.

"Hemos ido a la exrefinería, pero no nos atienden", refiere el encargado de la estación, César Suárez, quien advierte que la falta de información y coordinación limita el desarrollo de un plan de emergencia.

Ricardo Torres, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que una vez mezclados los componentes "no se pueden separar".

"Si los vecinos de la refinería están oliendo todo el tiempo es porque los tanques aún tienen residuo de todos los elementos", observa.

Torres alerta además que el LP contribuye a la formación de ozono, que a nivel del suelo es un potente contaminante para las personas y el medio ambiente.