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Pekín vuelve al trabajo tras 5 días festivos en alerta máxima por el COVID-19

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Por Reuters
Pekín vuelve al trabajo tras 5 días festivos en alerta máxima por el COVID-19
Pekín vuelve al trabajo tras 5 días festivos en alerta máxima por el COVID-19   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022

Por Eduardo Baptista y Andrew Galbraith

PEKÍN/SHANGHÁI – Pekín volvió al trabajo el jueves tras cinco días festivos por el Día del Trabajo, con la capital china en alerta máxima por el COVID-19, mientras intenta erradicar un brote que ha conseguido limitar a decenas de nuevos casos diarios durante unas dos semanas.

Las autoridades de Pekín están decididas a evitar el destino de Shanghái, una ciudad que ejerce de importante centro comercial, donde la mayoría de sus 25 millones de habitantes han soportado más de un mes de confinamiento cada vez más frustrante en sus complejos residenciales.

Las calles de la capital estaban ligeramente menos concurridas que en un día laborable normal, ya que las autoridades han animado a la gente a trabajar desde casa y el cierre de decenas de rutas de autobús y más del 10% de las estaciones de metro como parte de las precauciones del COVID-19 ha complicado los desplazamientos.

Las autoridades de transporte también han pedido a las plataformas de alquiler de vehículos que reduzcan su actividad en algunas partes de la ciudad.

Aun así, muchos trenes de metro parecían abarrotados y los distritos de oficinas estaban ocupados. Mucha gente utilizó la bicicleta para desplazarse.

En virtud de una serie de nuevas restricciones impuestas en los últimos días, los residentes de Pekín que deseen tomar el metro o el autobús deben tener un resultado negativo en una prueba de COVID-19, pero parece que se realizan pocos controles.

“En este momento, me siento relativamente seguro en el trabajo y en el lugar donde vivo, pero no me atrevo a salir a la calle porque todavía siento que el brote no ha alcanzado su punto máximo”, dijo el cocinero Liu Wentao.

A las dos semanas del brote, Pekín estaba mejor que Shanghái en ese momento, cuando los casos diarios se contaban por centenares y seguían aumentando.

El aparente éxito en la contención del brote ha permitido a las autoridades realizar pequeños ajustes en las restricciones.

Algunas pequeñas zonas del distrito de Chaoyang, el epicentro del brote de Pekín, que habían puesto restricciones a la circulación, permitieron a la gente ir a trabajar el jueves, aunque se les animó a trabajar desde casa si era posible y a evitar las reuniones.

Se mantuvieron algunos confinamientos aislados de edificios residenciales y el cierre de gimnasios, restaurantes y otros locales.

En Shanghái, aunque las autoridades afirman que las restricciones a la circulación se han suavizado gradualmente en los últimos días en más zonas, no hubo cambios significativos para muchas personas que viven en comunidades bajo confinamiento.

¿VUELTA A LA NORMALIDAD?

La inflexible política china de “cero contagios” resulta cada vez más extraña para el resto del mundo, que está suavizando las restricciones o levantándolas por completo en un intento de convivir con una enfermedad que, según las conclusiones a las que han llegado en la mayoría de países, nunca podrá ser erradicada.

China argumenta que su política está salvando vidas, lo que en su opininón hace que los elevados costes económicos y psicológicos de los confinamientos merezcan la pena.

Las autoridades apuntan a millones de muertes por COVID-19 fuera de China, mientras que su cifra oficial de muertos desde que el virus surgió en la ciudad de Wuhan a finales de 2019 es de poco más de 5.000.

La vice primera ministra, Sun Chunlan, dijo el domingo en Shanghái que las comunidades sin nuevos casos durante siete días deberían poder volver al “orden social normal”.

Sin embargo, la aplicación aparentemente arbitraria de las normas es a menudo una fuente de angustia para los habitantes de Shanghái.

En algunas comunidades, las personas que velan por el cumplimiento de las normas sólo permiten salir a un miembro de cada hogar durante unas horas al día.

En otros lugares, no se permite salir a nadie a pesar de que el nivel de riesgo de la comunidad ha sido oficialmente rebajado.

Los encargados de hacer cumplir las normas niegan que se les haya dicho que pueden flexibilizarlas y los residentes se esfuerzan por identificar quién tiene exactamente la autoridad para flexibilizarlas.

En algunos distritos, a los edificios se les asignan estrellas según la fecha en que se registraron los últimos casos de COVID, y el rango máximo de cinco estrellas indica que no ha habido nuevos casos durante al menos dos meses.

El jueves, un grupo de WeChat de residentes encerrados en un bloque de casi 100 apartamentos en el distrito de Changning de la ciudad, celebró el haber obtenido finalmente cinco estrellas.

“Genial. ¿Puedo sacar al perro a pasear?”, preguntó un residente.

“Lo siento, de momento no podemos sacar a los perros a pasear”, respondió el administrador voluntario del edificio.