This content is not available in your region

Mongolia, con 11 medallas, no decepciona en su Grand Slam de Judo

Access to the comments Comentarios
Por Euronews en español
euronews_icons_loading
Raz Hershko, ganadora en más de 78 kilos, celebra su victoria ante Amarsaikhan.
Raz Hershko, ganadora en más de 78 kilos, celebra su victoria ante Amarsaikhan.   -   Derechos de autor  (c) Di Feliciantonio Emanuele

Última y apasionante jornada de Grand Slam de Judo en Ulán Bator, Mongolia, con los combates femeninos brillando con especial fuerza.

La primera final del día era la de menos de 78 kilos. Allí, la japonesa y campeona del mundo en 2015, Mami Umeki, se enfrentaba a la israelí Inbar Lanir.

La experiencia lograda tras tantos combates y un impresionante uchi-mata acababan decantando la balanza a favor de Umeki. La japonesa suma ya nueve medallas de oro en el World Judo Tour.

El miembro del Parlamento de Mongolia, Damdin Tsogtbaatar, era el encargado de entregarle la, de momento, última de ellas. Umeki explicaba tras su triunfo cómo se desarrolló el combate: "Mi oponente en la final está un gran momento hoy por hoy. Decidí centrarme en un agarre fuerte para poder ganar la competición".

Hershko evita el delirio

En más de 78 kilos, las esperanzas locales recaían en la siempre constante Adiyasuren Amarsaikhan. La mongola contó en todo momento con el apoyo del público y de sus compañeras, llevándose uno a uno todos sus combates hasta llegar a la gran final.

Allí se encontró con una de las luchadoras más dinámicas de la categoría, Raz Hershko. La israelí hizo uso de sus conocidos y siempre efectivos ataques de caída, que, aunque no puntuaron, le abrieron la oportunidad de transición a suelo. Ahí terminaban finalmente las esperanzas de un oro mongol en los pesos pesados. 

Terminado el vibrante duelo, el público disfrutaba de nueva muestra de deportividad entre rivales, y Amarsaikhan, plata, agradecía a este el calor y el apoyo dados a lo largo de toda la jornada. Badmaanyambuu Bat-Erdene, miembro del Parlamento de Mongolia, hacía los honores en el podio, donde Israel se colgaba su único oro en este Grand Slam.

"Cada competición en la que hay tanto público animando hay más adrenalina, más diversión, quieres luchar más, es divertido", decía Hershko.

Mención especial para la surcoreana Hayun Kim, autora de un incontestable ippon en uno de los combates por los bronces. Tras su victoria en Portugal a principios de este año y su bronce en París, Kim es ya por derecho propio una de las judocas a seguir en más de 78. Solo tiene 22 años.

La popularidad del judo en Mongolia ha crecido enormemente, en gran parte debido a sus recientes éxitos, y en este Grand Slam sus judocas han demostrado sobradamente que el futuro se presenta brillante, con un total de 11 medallas. Ulán Bator se despide hasta el año que viene, y el World Judo Tour mira ya hacia su próxima parada: Budapest.