Los lazos de las familias reales británicas y yugoslavas

La reina Isabel II fue madrina del Príncipe Alejandro II de Yugoslavia que nació en un hotel de Londres en 1945
La reina Isabel II fue madrina del Príncipe Alejandro II de Yugoslavia que nació en un hotel de Londres en 1945 Derechos de autor Ludovic Marin/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved
Por Angelica Parra Hernandez con AP
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La reina Isabel II, entonces Princesa de York, fue madrina del Príncipe Alejandro II de Yugoslavia. Este nació en un hotel en Londres, mientras sus padres estaban en el exilio. Muchos años después, la guerra fría obligó al Reino Unido a reforzar los lazos con el comandante comunista Jozip Broz Tito.

En 1945, la reina Isabel II, entonces Princesa de York, se convirtió en la madrina del Príncipe Alejandro II de Yugoslavia, hijo del rey yougoslavo exiliado Pedro II.

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El príncipe nació en la habitación 212 del hotel Claridge's, de Londres, por lo que era allí que vivían los reyes en el exilio.

El imperio británico consideraba a Yugoslavia un país de interés primordial. Por lo que el primer ministro Winston Churchill firmó un acuerdo para convertir la habitación en territorio temporal de Yugoslavia.

''Cuando el gobierno británico y la élite real británica fueron favorables a Serbia, y eso fue normalmente cuando se benefició de ello, o cuando se vio obligada a hacerlo, nunca hubo explosiones de amistad, como a veces nos gusta creer", explica el experto sobre la historia serbia, Cedomir Antic. 

"La familia real serbia vivió una vida de exilio en Londres y en Gran Bretaña y no recibió ni la ayuda adecuada, ni la esperada, ni la suficiente de aquellos con los que se aliaron, aunque no tenían por qué hacerlo'', agrega Antic. 

Yugoslavia se convirtió en un país socialista neutral, y la realpolitik impuso a Londres un cambio diplomático. La guerra fría obligó al Reino Unido a reforzar los lazos con el comandante comunista Jozip Broz Tito y a ampliar la brecha entre Belgrado y el bloque soviético.

El precio a pagar fue pasar por encima de los antiguos lazos familiares y el deber real.

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