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Los barcos vuelven a cruzar el estrecho de Ormuz, pero sigue sin aclararse quién lo controlará

ARCHIVO: Empleados supervisan el estado de los buques de carga en el estrecho de Ormuz en una pantalla en Hamburgo, 15 de abril de 2016
ARCHIVO - Empleados supervisan en una pantalla en Hamburgo el estado de los buques de carga en el estrecho de Ormuz, 15 de abril de 2016 Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Aleksandar Brezar
Publicado última actualización
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Trump afirmó que el estrecho estará "completamente abierto" el viernes, pero siguen sin resolverse detalles clave, entre ellos quién gestionará esta vía marítima esencial.

Irán y Estados Unidos aseguraron que los buques han vuelto a cruzar el estrecho de Ormuz, y el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que esta ruta petrolera vital estará "completamente abierta" el viernes, aunque sigue sin estar claro quién la gestionará y de qué manera.

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La reapertura de uno de los cuellos de botella energéticos más importantes del mundo es el elemento clave para poner fin a meses de una guerra mortífera y de turbulencias económicas desencadenadas por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.

Tras el anuncio el domingo en Washington y Teherán de un acuerdo para poner fin a la guerra con Irán, han surgido dudas sobre el futuro de Ormuz, pese al aparente optimismo del presidente estadounidense, que instó a "los barcos del mundo" a "arrancar sus motores" y "dejar que el petróleo fluya".

Trump afirmó además en la noche del martes que "los barcos han empezado a moverse, muchos cargados de petróleo, fuera del estrecho de Ormuz", y añadió después que no creía que Estados Unidos "vaya a necesitar mucha ayuda" para mantener abierta la vía marítima.

Los medios iraníes aparentemente confirmaron las afirmaciones de Trump, al informar el lunes por la noche de que tres petroleros y dos buques de carga cargados habían atravesado la zona que había estado sometida al bloqueo naval estadounidense.

Trump declaró inicialmente el domingo que la crucial vía marítima se había reabierto y que se había levantado el bloqueo naval de Estados Unidos. Más tarde matizó sus palabras y dijo que esto quedaba pendiente de la firma del acuerdo en Suiza el viernes.

¿Tomará Teherán las riendas?

De forma significativa, la agencia estatal Fars afirmó tras el anuncio de Trump del domingo que el acuerdo incluirá un marco jurídico para las aguas del golfo Pérsico, en virtud del cual el paso sería gestionado conjuntamente por Irán y Omán.

El estrecho de Ormuz tiene unos treinta y ocho kilómetros de ancho en su punto más estrecho, lo que implica que Irán y Omán ya gestionan de facto la vía marítima, que en condiciones normales transporta una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo, además de otras mercancías.

Sin embargo, Irán publicó a finales de mayo un mapa en el que reclamaba control regulatorio sobre un tramo del estrecho de Ormuz que se adentra en las aguas territoriales de Emiratos Árabes Unidos y Omán, lo que llevó a cinco Estados del Golfo a advertir formalmente a las navieras, a través de la Organización Marítima Internacional (OMI), que no acataran esa pretensión.

Teherán también había señalado anteriormente que introduciría peajes para los barcos en tránsito, dando a entender que recaudaría tasas de paso junto con Omán, una afirmación que Mascate rechazó de inmediato, al señalar que no se pueden imponer tasas legalmente porque el estrecho de Ormuz es un paso natural y no una vía artificial.

Desde el anuncio del acuerdo del domingo, el portavoz del ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, ha señalado que Irán cobrará tasas por servicios marítimos y no peajes a los buques que atraviesen Ormuz.

Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Washington, Estados Unidos e Irán han presentado hasta ahora "interpretaciones divergentes" del acuerdo marco, lo que hace casi imposible determinar cuál de las partes está ofreciendo una lectura ajustada.

No obstante, el entendimiento de Teherán sobre el futuro de Ormuz "constituiría una importante victoria estratégica para Irán si su interpretación se convirtiera en la realidad reconocida", señaló el ISW en su análisis del martes.

"Las declaraciones iraníes indican que el régimen define un estrecho 'abierto' como aquel que permanece bajo gestión iraní, algo que entra en conflicto con los intereses comerciales de Estados Unidos y del resto del mundo", añadió el grupo de expertos.

Irán había bloqueado el estrecho desde el inicio de la guerra, lo que disparó los precios del petróleo y avivó el temor a un prolongado shock inflacionista. Estados Unidos respondió bloqueando el tráfico marítimo hacia y desde los puertos iraníes.

Mientras el mundo espera la firma oficial del acuerdo marco el viernes, un alto cargo del Gobierno estadounidense indicó que Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ya habían firmado el texto por vía electrónica.

"El presidente quiso firmarlo personalmente porque quería mostrar su... dedicación para llevar esto a una resolución satisfactoria", señaló el responsable.

Preguntado en la cumbre del G7 en Francia sobre cuándo se hará público el texto, Trump respondió: "Es un documento muy poderoso y quiero que se publique. Así que probablemente muy pronto".

El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, afirmó que el acuerdo puso "fin inmediato" a la guerra y que las negociaciones sobre un "acuerdo final" se celebrarán en un plazo de dos meses.

Las fuerzas armadas iraníes saludaron el acuerdo como una victoria y aseguraron que había "humillado" a Estados Unidos e Israel, mientras que el presidente Masoud Pezeshkian lo calificó de "gran logro" para la región.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha adoptado desde entonces un tono más cauto y afirmó: "Tenemos una historia de compromisos incumplidos... una historia de acuerdos hechos trizas. Todo eso lo tenemos muy presente".

Activos congelados y enriquecimiento nuclear sobre la mesa

El acuerdo llega tras semanas de arduas negociaciones y amenazas de reanudación de las hostilidades.

Baghaei aseguró que Washington se ha "comprometido" a liberar fondos iraníes congelados en el extranjero y a compensar a Teherán por los daños de la guerra.

La agencia iraní Mehr había informado de que Estados Unidos liberaría 10.300 millones de euros en activos congelados de Irán antes de que comiencen las negociaciones.

Citando un "memorando de entendimiento" de 14 puntos entre ambos países, señaló que este documento estipula "la liberación de 24.000 millones de dólares (20.600 millones de euros) en activos iraníes congelados durante el período de negociación de 60 días" que comenzará tras la firma del acuerdo marco.

Como parte de una intensa ronda de entrevistas para defender el acuerdo, Vance declaró a Fox News que ningún dinero de los contribuyentes estadounidenses irá a Teherán en virtud de este pacto.

Baghaei añadió que Teherán buscará la ratificación del Consejo de Seguridad de la ONU una vez que se negocie un acuerdo definitivo sobre su programa nuclear.

Esto podría resultar conflictivo, ya que Washington presiona para poner fin a las ambiciones nucleares de Irán y abordar sus reservas de uranio altamente enriquecido, que según se afirma quedaron enterradas por los ataques estadounidenses del año pasado.

Trump dijo a 'The New York Times' que Estados Unidos seguía negociando si Irán suspenderá el enriquecimiento durante 20 años, y dejó entrever que podría conformarse con 15.

Vance explicó a NBC que se permitirá la entrada en Irán de inspectores estadounidenses y de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

"De hecho, una de las partes centrales del acuerdo es que el OIEA y Estados Unidos van a ayudar a Irán a destruir las reservas de uranio altamente enriquecido, y eso es algo que está especificado con mucha claridad" en el memorando, señaló Vance.

La intervención en Líbano sigue en el aire

Baghaei también afirmó que, en virtud del acuerdo, Washington debe garantizar que Israel deje de combatir en Líbano.

Líbano se vio arrastrado a la guerra a comienzos de marzo, cuando los milicianos de Hezbolá respaldados por Irán lanzaron cohetes contra Israel tras el asesinato del ayatolá iraní Ali Khamenei, lo que provocó bombardeos israelíes y una invasión terrestre.

Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que las fuerzas del país permanecerán en Líbano, Siria y Gaza "todo el tiempo que sea necesario".

Sostuvo que la guerra con Irán había librado a Israel de la amenaza de "aniquilación nuclear" de la República Islámica, mientras que dirigentes israelíes de todo el arco político criticaron el acuerdo.

El presidente libanés, Joseph Aoun, celebró el acuerdo durante una conversación telefónica con Araghchi y dijo que confiaba en que fuera "un paso positivo hacia la reducción de las tensiones".

Más tarde, los medios estatales libaneses informaron del primer bombardeo mortal desde el anuncio del acuerdo y señalaron que el ataque israelí en el sur causó la muerte de una persona.

Hezbolá, que agradeció a Irán que insistiera en incluir a Líbano en el acuerdo, afirmó que había repelido a una fuerza israelí que intentaba "avanzar" en el sur del país.

El grupo chií armado libanés Hezbolá es el componente más poderoso de lo que Irán denomina el Eje de la Resistencia, una red de grupos armados en todo Oriente Medio que incluye a Hamás en Gaza, los hutíes en Yemen y milicias chiíes en Irak, y que Teherán financia, arma y dirige.

Esta red fue construida durante décadas por la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución y funciona como principal instrumento de influencia regional de Irán.

Fuentes adicionales • AFP

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