Teherán ha afirmado que Estados Unidos "se vio obligado a firmar una rendición", mientras el Ejército iraní declaró que sus enemigos "no tenían otra opción que aceptar la derrota". Por su lado, Israel anunció que las FDI seguirán combatiendo en Líbano, Siria y Gaza "por tiempo indefinido".
El acuerdo inicial alcanzado el domingo entre Estados Unidos e Irán ya se ha topado con obstáculos, en medio de las afirmaciones de Teherán de que aspira a controlar el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz como vencedor de la guerra, e Israel insistiendo en que conservará las tierras tomadas en Líbano en su combate contra Hezbolá.
Después de que el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, confirmara en unas declaraciones televisadas que el acuerdo marco ponía un "fin inmediato" a la guerra a la espera de un "acuerdo definitivo" tras otros 60 días de conversaciones, la agencia Fars afirmó que se establecería un marco jurídico que regule la navegación en las aguas del golfo Pérsico mediante la cooperación entre Irán y Omán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció en un primer momento el domingo que se había reabierto esta vía marítima crucial y que se había levantado el bloqueo naval de Estados Unidos. Más tarde se retractó y señaló que esto quedaba supeditado a la firma del acuerdo en Suiza el viernes.
El estrecho de Ormuz tiene unos 38 kilómetros de anchura en su punto más estrecho, lo que significa que tanto Irán como Omán gestionan esta vía, por la que habitualmente transita una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo, además de otras mercancías.
Teherán ya había señalado que introduciría peajes para los buques en tránsito, dando a entender que cobraría tasas de paso junto con Omán, una afirmación que Mascate rechazó de inmediato, alegando que no se pueden imponer legalmente tasas porque el estrecho de Ormuz es un paso natural, no construido por el ser humano.
Irán también publicó a finales de mayo un mapa en el que se atribuía el control regulatorio de un tramo del estrecho de Ormuz que se adentra profundamente en las aguas territoriales de Emiratos Árabes Unidos y Omán, lo que llevó a cinco países del Golfo a advertir formalmente a las navieras a través de la Organización Marítima Internacional (OMI) para que no acataran esas pretensiones.
Hasta ahora, Teherán ha presentado el anuncio como una victoria de la República Islámica, y la televisión estatal iraní mostró el domingo por la noche una pancarta en la que se afirmaba que "Estados Unidos se vio obligado a firmar un acuerdo para poner fin a la guerra".
El cuartel general operativo de las Fuerzas Armadas de la República Islámica, Khatam al-Anbiya, difundió por su parte un comunicado el domingo por la noche en el que aseguraba que "los humillados... enemigos no tienen otra opción que aceptar la derrota y rendirse ante un pueblo inspirado por Dios y los soldados del Todopoderoso".
"Al imponer su voluntad divina y férrea a sus adversarios, han demostrado que no hay alternativa para el enemigo más que reconocer la derrota", señaló Khatam al-Anbiya.
Gharibabadi afirmó también que Irán "derrotó a Estados Unidos en el campo de batalla militar" y añadió que "las fuerzas armadas de Irán tendrán siempre el dedo en el gatillo para hacer frente a las conspiraciones de los enemigos".
La campaña de Israel continuará
Israel, que participó en la salva inicial de la guerra el 28 de febrero, ha señalado desde entonces que sus operaciones seguirán a pesar del anuncio de que el acuerdo se aplicará en todos los frentes, incluido el libanés.
"El primer ministro Benjamín Netanyahu y yo seguimos una política clara según la cual las Fuerzas de Defensa de Israel permanecerán en las zonas de seguridad en Líbano, Siria y Gaza por un periodo de tiempo indefinido, con el fin de proteger desde allí la frontera y las comunidades israelíes frente a elementos yihadistas", afirmó el lunes el ministro de Defensa israelí, Israel Katz.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, consideró por su parte que el acuerdo anunciado el domingo es "malo para Israel y para todo el mundo libre, punto". "Tendremos que continuar nosotros mismos la campaña para derrocar al régimen, de forma creativa, y garantizar que Irán no tendrá nunca armas nucleares", añadió Smotrich.
Irán ha criticado anteriormente a Estados Unidos y a Trump por no ser capaces de frenar a Israel y su intervención contra la milicia libanesa proiraní Hezbolá. También ha reiterado en varias ocasiones que el fin de las hostilidades en Líbano es una condición previa para un acuerdo de paz con Estados Unidos, una posición que sigue manteniendo.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó en un comunicado que habló por separado el lunes con sus homólogos turco, iraquí y egipcio para exigir que Israel cese toda hostilidad contra Líbano. Araghchi atribuyó a Estados Unidos la responsabilidad de aplicar el acuerdo y agradeció a estos tres países su apoyo al alto el fuego y a los esfuerzos diplomáticos.
La milicia chií libanesa Hezbolá es el componente más poderoso de lo que Irán denomina el Eje de Resistencia, una red de grupos armados en todo Oriente Medio que incluye a Hamás en Gaza, a los hutíes en Yemen y a milicias chiíes en Irak, y que Teherán financia, arma y dirige.
La red fue construida durante décadas por la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución y funciona como principal instrumento de influencia regional de Irán. Israel participa en una intervención militar contra Hezbolá desde los primeros compases de la guerra contra Irán, que comenzó con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní a finales de febrero y se saldaron con la muerte del ayatolá Ali Jamenei.
Hezbolá lanzó una serie de ataques con misiles contra Israel en respuesta a su muerte, lo que desencadenó el actual conflicto. La ofensiva israelí ha causado desde marzo la muerte de 3.700 personas, ha herido a casi 11.500 y ha desplazado a más de 1,5 millones de personas, según fuentes oficiales libanesas.
EE.UU. trata de poner fin a las ambiciones nucleares de Teherán
El acuerdo llega tras semanas de negociaciones tensas y amenazas periódicas de nuevos enfrentamientos, pero sus detalles siguen siendo difusos. La agencia iraní Mehr informó de que Estados Unidos liberará 12.000 millones de dólares (10.300 millones de euros) en activos iraníes congelados antes de que comiencen las negociaciones.
Citando un "memorando de entendimiento" de 14 puntos entre ambos países, aseguró que este documento estipula "la liberación de 24.000 millones de dólares (20.600 millones de euros) en activos iraníes congelados durante el periodo de negociación de 60 días" que comenzará tras la firma del acuerdo marco.
La administración Trump no se pronunció de inmediato sobre estos detalles, que podrían resultar polémicos mientras Estados Unidos sigue intentando poner fin a las ambiciones nucleares de Teherán y gestionar sus reservas de uranio altamente enriquecido, que según se ha afirmado quedaron enterradas por los bombardeos estadounidenses del año pasado.
En una entrevista con el diario 'New York Times' publicada el domingo, Trump señaló que Estados Unidos seguía negociando si Teherán suspendería su enriquecimiento durante 20 años.
Insinuó que podría conformarse con una suspensión de 15 años, aunque dijo que no quería negociar a través de la prensa. La Casa Blanca ha rechazado previamente como falsas las supuestas filtraciones de borradores del acuerdo.