Desde hace meses, Ucrania ataca instalaciones energéticas en Rusia con drones y misiles para golpear una fuente clave de ingresos del Ejército ruso.
Las autoridades rusas reconocieron el viernes que diversas regiones se enfrentan a nuevas carencias de gasolina, mientras Ucrania intensifica sus ataques contra las refinerías de petróleo del país. Kiev lleva meses atacando instalaciones energéticas rusas con drones y misiles, con el objetivo de golpear una fuente de ingresos clave para el Ejército ruso.
Rusia ha paralizado durante seis meses una importante refinería en Orsk, a unos 1.300 kilómetros del frente, después de que fuera atacada esta semana. "La situación sigue siendo tensa en varias regiones del país en lo relativo al suministro de combustible en las estaciones de servicio", declaró el Gobierno en una publicación en redes sociales.
Las compañías petroleras "están adoptando las medidas necesarias para aumentar las entregas a las regiones más vulnerables", según el comunicado. El texto señalaba que se había celebrado una reunión gubernamental sobre la escasez y que el viceprimer ministro responsable de energía, Alexander Novak, ha ordenado supervisar los precios del combustible.
Las empresas y los automovilistas han sufrido repetidas faltas de combustible en los últimos meses a causa del conflicto.
Casi todas las regiones rusas se han visto obligadas en algún momento a limitar la venta de combustible o imponer otras formas de racionamiento, como prohibir el llenado de bidones. La región de Krasnodar, en el mar Negro y conocida por sus playas turísticas, ha sido una de las más afectadas.
"La situación del suministro de gasolina en las estaciones de servicio se ha complicado", declaró el gobernador regional Venyamin Kondratyev. Las compañías petroleras "han vuelto a imponer restricciones a la cantidad de combustible suministrado y han reducido el horario de apertura de las estaciones de servicio", añadió.
"Esto está generando preocupación entre los residentes y los visitantes de la región", añadió el gobernador, que afirmó haber pedido a las autoridades el envío de más combustible. El gobernador de la región de Orenburg, donde se encuentra la refinería de Orsk, indicó el jueves que había sido clausurada y que las reparaciones se prolongarían durante meses.
Un reconocimiento poco habitual
El presidente ruso Vladímir Putin reconoció por primera vez en junio que su país afrontaba "cierto déficit" de combustible. En una reunión con responsables centrada en la situación, Putin admitió que el país atraviesa "un periodo difícil", pero insistió en que Moscú "cumplirá todas sus obligaciones sociales".
Poco después, declaró a la televisión estatal que la industria armamentística del país aumentará rápidamente la producción de sistemas de defensa aérea para repeler los ataques ucranianos.
Sosteniendo que los problemas que han surgido no son críticos, Putin afirmó además que Rusia importará más combustible y acelerará las reparaciones en las instalaciones petroleras para poner fin al "déficit temporal".
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha definido los ataques contra instalaciones energéticas rusas en el interior del país como "sanciones de largo alcance".