Desde el plátano a la papaya: España, todo un mercado de frutas subtropicales

Por Nichola Daunton
España también cultiva frutas jugosas como la papaya y el mango, así como aguacates y plátanos, y es el único productor subtropical de Europa
España también cultiva frutas jugosas como la papaya y el mango, así como aguacates y plátanos, y es el único productor subtropical de Europa   -   Derechos de autor  Antonio de Benito/Copyright ICEX

Cuando uno piensa en frutas subtropicales bañadas por el sol, visualiza rápidamente los plátanos que crecen en Sudamérica o los mangos que se cosechan en la India, pero lo cierto es que existe un país europeo que produce, y en gran cantidad, estos exquisitos productos.

Se trata, en efecto, de España, que cultiva jugosas frutas como la papaya, el mango, los aguacates o los plátanos. Se trata del único productor subtropical de Europa.

Granada o Málaga, provincias peninsulares del sur, son los terrenos donde se cultivan las frutas subtropicales, si bien el centro absoluto de esta producción es Canarias, y más concretamente su isla más grande, Tenerife.

Mucho tiene que ver en ello, claro, su fantástica temperatura, con un sol que calienta durante buena parte del año y al que acompañan más adelante las suaves temperaturas invernales. El clima es perfecto para una amplia gama de frutas subtropicales, como el mencionado plátano, la papaya o las pitahaya, conocida también como "la fruta del dragón".

España produce incluso sus propias variedades únicas, como el famoso plátano canario, un tipo especial de plátano que, como su nombre indica, sólo se cultiva en el hermoso archipiélago. Se trata de un plátano más dulce que los cultivados en Sudamérica y es uno de los alimentos más apreciados del país.

"Las Islas Canarias son excepcionales por la constancia del clima", confirma Manuel Escoda, director de marketing de Bonnysa, uno de los mayores productores de frutas y verduras de España. "Sus condiciones subtropicales permiten un cultivo excepcional de este tipo de fruta".

Unas condiciones idóneas

"El clima, el suelo, el método de cultivo... Cada producto requiere unas condiciones específicas", dice Escoda. "En el caso de los subtropicales, además de adaptar la variedad a nuestra zona, se trata también de reproducir las mismas condiciones".

En su hábitat natural, las plataneras requieren condiciones tropicales para sobrevivir. Esto significa que necesitan temperaturas de unos 27 grados, acompañadas de precipitaciones anuales de entre 198 y 248 centímetros. Los cultivos canarios consiguen tener las temperaturas adecuadas, pero el suministro de agua suele ser un problema.

© ICEX/Pablo Neustadt
Campo de plátanos en La Palma, Islas Canarias© ICEX/Pablo Neustadt

La precipitación media en Tenerife es de apenas 10 centímetros al año, por lo que, al no poder confiar en la naturaleza, los agricultores tienen que recurrir al riego. Aunque esto puede ser preocupante para el medio ambiente, Escoda afirma que en verdad es un método más limpio para producir productos subtropicales.

"Nos esforzamos por lograr un equilibrio entre las necesidades naturales de la planta y los métodos que podemos aplicar para ser más eficientes", explica Escoda. "Al tener las temperaturas adecuadas, con una menor pluviometría, hemos conseguido que la planta produzca frutos de idénticas características con el riego por goteo, con un consumo de agua mucho menor que el tradicional".

Otro factor muy beneficioso en Canarias es el fértil suelo volcánico. Gracias al volcán Teide de Tenerife, el suelo canario es rico en minerales —incluidos el fósforo y el potasio— que las plantas necesitan para prosperar. 

La prueba de ello es la cantidad de plátanos que Bonnysa puede cultivar en Canarias. "En estos momentos producimos 10 millones de kilos de plátanos de Canarias, de los que el 90 por ciento se quedan en España por la preferencia de los plátanos", dice Escoda.

En total hay más de 8.000 productores que cultivan plátanos en Canarias, y se producen más de 400 millones de kilos al año, según la Asociación de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN).

No solo plátanos

Mientras que frutas como la pitahaya prosperan en las condiciones áridas y secas de Canarias, en la península el clima es muy diferente.

En el sur de Andalucía se concentra la mayor parte de la producción de fruta subtropical de la península. El litoral mediterráneo de Granada es conocido como 'la Costa Tropical' y es el hogar de la sabrosa chirimoya. 

Esta fruta verde y escamosa originaria de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, tiene aproximadamente el mismo tamaño que las manzanas, con un interior carnoso que tiene la consistencia de las natillas. La fruta tiene un sabor dulce y ácido, lo que la hace popular en todo el país.

Aunque es deliciosa, la chirimoya no es una fruta fácil de cultivar, ya que los escarabajos que la polinizan en su entorno nativo no se encuentran aquí. Por ello, cada flor debe ser polinizada a mano, con polen tomado de otra flor. Cada años, numerosos equipos de trabajadores agrícolas llevan a cabo este laborioso proceso que, nunca mejor dicho, da sus frutos.

© ICEX/Dpto. Multimedia
Trabajadores de Fajardo SLV fruits recogiendo chirimoyas en cajas de plástico© ICEX/Dpto. Multimedia

En esta región también se cultivan aguacates y mangos. El mango más popular en España es una variedad de piel verde y malva llamada Osteen. Recolectados a finales de agosto y antes de que estén completamente maduros, los mangos siguen madurando mientras llegan al consumidor.

Según explica Escoda, en los próximos años España espera producir más variedades de fruta subtropical, para poder así autoabastecerse y reducir el kilometraje alimentario.

"Otro de los retos a los que nos enfrentamos es el de profundizar en el desarrollo de variedades, que en la actualidad son muy limitadas, lo que supone una desventaja frente a los países productores no comunitarios",  recuerda el productor.

Canarias, el mejor destino

Como ya hemos explicado, si quiere degustar algunos de los deliciosos productos de España, las Islas Canarias son el lugar ideal para probarlos. Los mercados agrícolas de toda la isla ofrecen deliciosas frutas durante todo el año. Y al comprar productos cultivados localmente, los consumidores pueden reducir también su huella de carbono.

"En los últimos años hemos asistido a un crecimiento exponencial de la superficie de cultivo", asegura Escoda. "Esto se debe a que nuestros productos son valorados por su calidad y con el valor añadido de ser cultivados en la Unión Europea". ¡Buen provecho!

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