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El gran reto de Japón para verter agua depurada de la central nuclear de Fukushima en el mar

El gran reto de Japón para verter agua depurada de la central nuclear de Fukushima en el mar
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Por Laurence AlexandrowiczEuronews
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Desde el tsunami del 11 de marzo de 2011, Japón ha estado desmantelando y descontaminando el emplazamiento, lo que debería llevar entre 30 y 40 años. Hoy, la prioridad es qué hacer con el agua.

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Once años después de la catástrofe de Fukushima, ahora, a Japón le espera el ‘reto del agua’. ¿Por qué la central nuclear tiene que vaciar urgentemente sus depósitos de agua? Un equipo de Euronews fue a ver cómo se preparan los vertidos de agua, también, en Tokio. Desde el tsunami del 11 de marzo de 2011, Japón ha estado desmantelando y descontaminando el emplazamiento, lo que debería llevar entre 30 y 40 años. 

Hoy, la prioridad es qué hacer con el agua, explica un funcionario de TEPCO, la operadora de la central. Pero, ¿de dónde viene, en primer lugar?

"El agua que se acumula cada día se ha utilizado para enfriar el combustible fundido. Y, también, hay agua de manantiales subterráneos, o de lluvia que se acumula", declara Kimoto Takahiro, funcionario de TEPCO.

Por ello, el agua contaminada se trata en ALPS, una unidad especialmente diseñada para Fukushima, que elimina casi todas las sustancias radiactivas. Después, el agua tratada se almacena en mil depósitos, pero están alcanzando su capacidad máxima. Por ello, el año que viene, Japón verterá las aguas depuradas al mar. Sin embargo, queda una sustancia radiactiva en pequeñas cantidades, el tritio, que es inseparable del agua. En este laboratorio se analizan cada año 90 000 muestras de agua tratada para preparar su vertido al mar.

"Esta es agua que ha sido descontaminada por el sistema de ALPS. Casi todos los elementos radiactivos han sido eliminados, excepto, por supuesto, el tritio", explica la periodista Laurence Alexandrowicz en el laboratorio.

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Imagen de una técnica trabajando en el laboratorio donde se analizan cada año 90 000 muestras de agua tratada para preparar su vertido al mar.Euronews

Tras un segundo tratamiento en ALPS, el agua se verterá al mar a través de este túnel, de un kilómetro de longitud, construido a 16 metros de profundidad, que debería estar terminado la próxima primavera. El vertido debería durar al menos 30 años. Justo antes de llegar al Pacífico, las aguas tratadas se mezclarán con agua marina, una última vez, en grandes piscinas. Pero, ¿afectará la radiactividad a la vida marina? Para averiguarlo, la central nuclear cría peces en piscinas separadas.

"Hay piscinas naturales de agua de mar, por un lado, y piscinas de agua tratada, mezclada con agua de mar, por otro. Estamos pensando en verter agua con normas inferiores a las del agua potable establecidas por la OMS", afirma declara Kimoto Takahiro, funcionario de TEPCO.

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Imagen de una de las piscinas en las que técnicos de la central nuclear de Fukushima crían peces para investigar los efectos de las aguas depuradas en sus organismos.Euronews

Los primeros afectados, los pescadores de Fukushima, están preocupados por la reputación de sus productos. En el puerto de Onahama, a 60 kilómetros de la central, la actividad pesquera ya ha sufrido la aprensión de los consumidores. Antes de 2011, se pescaban 25 000 toneladas de diferentes especies, cada año. Ahora, solamente se capturan 5 000, según el presidente de la asociación que representa a los pescadores.

"Como pescador de Fukushima, estoy en contra de la liberación de materiales radiactivos en nuestro lugar de trabajo. El gran temor es la mala reputación. En cuanto a las explicaciones que hemos recibido del Gobierno en los últimos diez años, no hemos encontrado ningún error, por lo que agradecemos sus esfuerzos. Así, si además podemos asumir que no ha habido fallos en cuanto a las explicaciones científicas, nos esforzaremos por seguir pescando, al tiempo que promovemos una mejor comprensión por parte de los consumidores. Y, al hacerlo, creo que podremos limitar la mayor parte del daño con respecto a la reputación", señala Nozaki Tetsu, presidente de la Federación de Asociaciones de Cooperativas Pesqueras de la Prefectura de Fukushima.

Todo está controlado. Tras la captura diaria, se analiza un ejemplar de cada especie en este laboratorio del puerto. En la actualidad, de las 63 especies analizadas, ni una sola presenta rastros de radiactividad, por lo que todas estarán a la venta. En un año, solamente una vez, un pez ha rebasado los niveles autorizados. En Fukushima, está estrictamente fijado en 50 becquereles, mientras que la norma internacional permite 1 000. Los controles continuarán después del vertido previsto.

Las autoridades repiten que la dosis de tritio liberada no será peligrosa. Será de alrededor de 22 terabecquereles al año, mucho menos que la mayoría de las centrales del mundo. Por ejemplo, el centro de reprocesamiento de residuos de La Hague, en Francia, libera más de 11 000 terabecquereles anuales. Pero... los opositores afirman que el tritio procedente de un accidente nuclear es más peligroso. Algo que, según un científico francés, que ha visitado el lugar en treinta ocasiones, no es cierto.

"El tritio es un elemento radiactivo poco peligroso. No hay diferentes tipos de tritio. Las características del tritio que se liberará en Fukushima son similares a las que liberan las centrales nucleares de todo el mundo", declara Jean-Christophe GARIEL, director adjunto del Instituto de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear.

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Imagen de varios técnicos en el laboratorio, analizando diversos ejemplares de cada especie marina pescada en aguas cercanas a Fukushima.Euronews

Para disipar los temores, el Gobierno promete que hará todo lo posible por salvar la reputación de los productos de Fukushima. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria se congratula de que, el pasado mes de junio, Gran Bretaña levantara las restricciones a la importación de productos de la región. Tanabe Yuki también responde a las críticas de los países vecinos. 

"Hasta ahora, hemos celebrado unas 700 reuniones con las partes interesadas, incluidos los pescadores. Estamos desarrollando proyectos concretos para luchar contra la mala reputación", afirma Tanabe Yuki, directora de Asuntos Internacionales de la Oficina de Respuesta a Accidentes Nucleares del Ministerio de Economía, Comercio e Industria.

"Japón ha tomado todas las precauciones necesarias sobre la delicada cuestión del vertido de las aguas tratadas. Así mismo, ha pedido al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que supervise las operaciones", indica la reportera y autora del reportaje, Laurence Alexandrowicz.

En mayo de 2022, Rafael Mariano Grossi, director del OIEA, viajó a Fukushima.

"La solicitud de revisión por parte del OIEA demuestra el compromiso de Japón, y ayudará a enviar un mensaje de transparencia y confianza a los ciudadanos en Japón, y más allá", señalaba Rafael Mariano Grossi.

El director del OIEA elogió los "notables avances en el desmantelamiento de Fukushima Daiichi, desde su última visita hace dos años". La agencia de la ONU ha creado un grupo de trabajo especial. El pasado mes de noviembre, Gustavo Caruso, jefe de esa misión, regresó a Fukushima.

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"El grupo de trabajo realizó su tercera misión en Japón, y esta vez, estuvo compuesta por expertos de Argentina, China, Canadá, Francia, Corea del Sur, las Islas Marshall, la Federación Rusa, el Reino Unido, Estados Unidos y Vietnam", declaraba Gustavo Caruso, director de Coordinación de Seguridad del Departamento de Seguridad Nuclear Tecnológica y Física.

El objetivo es garantizar la seguridad del vertido de las aguas. La agencia de la ONU está estudiando los aspectos normativos, y realizando análisis en laboratorios independientes.

"El informe de evaluación y las conclusiones se publicarán dentro de tres meses, y el grupo de trabajo del OIEA también llevará a cabo otra misión en Japón, en enero. Antes de que comience el vertido de agua, el OIEA publicará un informe completo con todos los resultados recogidos hasta el momento, y nuestras conclusiones sobre todo este proceso. Todas las normas que aplicamos representan un alto nivel de seguridad", añadía Gustavo Caruso.

Se espera que los primeros vertidos empiecen el año que viene. Japón está haciendo todo lo posible para garantizar el éxito de esta operación, la seguridad de los habitantes y la preservación del medioambiente. Un nuevo paso en la reconstrucción de una región que cree en su futuro.

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