Abusos sexuales en la Iglesia portuguesa: las víctimas se debaten entre la vergüenza y la valentía

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Por Valérie GauriatEuronews
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El 20 de abril de 2023, la jerarquía eclesiástica portuguesa se reunió en el Santuario de Fátima, para pedir perdón por los delitos sexuales cometidos contra menores en el seno de la Iglesia. Una encuesta realizada en el pasado mes de febrero estima en casi 5 000 personas, las víctimas, desde 1950.

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El 20 de abril de 2023, la jerarquía eclesiástica portuguesa se reunió en el Santuario de Fátima, para pedir perdón por los delitos sexuales cometidos contra menores en el seno de la Iglesia. Una encuesta realizada en el pasado mes de febrero estima en casi 5 000 personas, el número de víctimas desde 1950. En busca de información, la periodista de Euronews, Valérie Gauriat, se desplazó a Portugal, país católico en un 80 %.

"No negamos ninguna de nuestras responsabilidades y presentamos, a cada una de las personas que han sido víctimas de abusos sexuales, de poder y de conciencia en nuestra Iglesia, una profunda, sincera y humilde petición de perdón". Estas fueron las palabras de José Ornelas Carvalho, presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa, el 20 de abril, en Fátima, uno de los principales lugares de peregrinación de Portugal. La denominada ‘misa de perdón’ se organizó tras la publicación, en febrero, del informe de una comisión de investigación independiente, nombrada por la Conferencia Episcopal Portuguesa.

La investigación, basada en unos 500 testimonios, estima que las víctimas de los últimos setenta años se cuentan por miles.

Romper el silencio para evitar más abusos

António Grosso, un ciudadano que tiene 70 años, fue uno de los que testificaron ante la comisión. Él sufrió abusos sexuales, entre los 10 y los 12 años. Relatando su calvario, cuenta que un sacerdote, después de abusar de él, le decía que se confesara antes de ir a misa. ¡Yo era el pecador!, exclama con ironía. "La hipocresía en la Iglesia es muy grande. Tengo que hablar de ello, en todas partes, sin vergüenza, con valentía. Depende de nosotros tener el valor, y de ellos tener la vergüenza", añade.

Desde la publicación del informe, varios clérigos sospechosos de abusos sexuales contra menores, han sido objeto de una investigación, y apartados temporalmente de sus cargos. Otros, siguen en activo. Filipa, una ciudadana de 43 años, también declaró ante la comisión de investigación. Fue violada por un sacerdote, a los 17 años, y decidió hablar hace apenas tres años, para evitar nuevos abusos. "El Vaticano señaló que el ‘caso’ estaba cerrado, porque ya había prescrito, y que yo era la única víctima conocida de ese sacerdote. Yo no cuento. Por eso el cura sigue en activo. Me hundí en la depresión e incluso intenté suicidarme", declara.

Filipa ha fundado una asociación, Coração Silenciado, para ayudar a quienes no han conseguido ‘romper su silencio’.

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