Delcy Rodríguez jura como presidenta encargada de Venezuela. Dice que lo hace "con dolor" por un "ataque contra la patria". Ha apuntado que "no descansará" hasta ver a Venezuela como una nación "soberana e independiente".
Delcy Rodríguez jura como presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, quien este lunes ha comparecido ante la Justicia de Estados Unidos por las acusaciones de narcotráfico.
En la sesión también su hermano ha sido ratificado este lunes como presidente del Parlamento. Su nombramiento como jefa del Ejecutivo interina fue avalado durante el fin de semana por el Tribunal Supremo, después de la operación militar lanzada por Estados Unidos el sábado contra Caracas, que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores.
Maduro y Flores han comparecido ya ante un tribunal federal en Nueva York, donde se enfrentan a varias acusaciones relacionadas con narcoterrorismo. Ambos se han declarado no culpables y han sido citados de nuevo para el próximo 17 de marzo.
En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado la presión sobre Rodríguez, exigiendo a Venezuela acceso a sus recursos e infraestructuras. Para Trump, Delcy será la encargada de la transición en Venezuela.
Por su parte, la presidenta interina ha difundido un comunicado en el que apuesta por la cooperación con Estados Unidos y defiende el derecho de Venezuela a la paz y a la soberanía.
Delcy Rodríguez es una de las dirigentes más poderosas del chavismo. Abogada y militante histórica del proyecto bolivariano, ha ocupado cargos clave como ministra de Exteriores (2014-2018) y vicepresidenta ejecutiva, desde donde consolidó su peso político y su control sobre áreas estratégicas del Gobierno.
Su proyección internacional se construyó a través de un discurso combativo frente a Estados Unidos y las sanciones occidentales, que también la han incluido personalmente en sus listas restrictivas. Su llegada a la jefatura del Estado responde a su cercanía al núcleo duro del poder y a su papel como figura de confianza en escenarios de crisis.