Irán señala que prefiere el diálogo, pero que se defenderá "como nunca antes" si se ve sitiada. La oleada de protestas en Irán, que estalló el 28 de diciembre por el hundimiento del rial y el aumento del coste de la vida, hizo temer la muerte de entre 6.000 y 30.000 personas a manos del régimen.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que "una armada masiva" se dirige hacia Irán, advirtiendo a Teherán que debe negociar en medio de amenazas de un posible ataque militar estadounidense contra el país. "Se está moviendo rápidamente, con gran poder, entusiasmo y propósito", escribió Trump en un post en su plataforma Truth Social sin dar más detalles sobre su misión.
"Esperemos que Irán 'venga a la mesa' rápidamente y negocie un acuerdo justo y equitativo -sin armas nucleares- que sea bueno para todas las partes", añadió. Washington ha desplazado a la región el USS Abraham Lincoln y varios destructores de misiles guiados, que pueden ser utilizados para lanzar ataques desde el mar.
"Al igual que en Venezuela, (la flota) está lista, dispuesta y capacitada para cumplir su misión con rapidez", y con "violencia si es necesario", advirtió Trump. Aún no está claro qué decidirá Trump sobre el uso de la fuerza, aunque estableció dos líneas rojas: la matanza de manifestantes pacíficos y la posible ejecución masiva de detenidos. La ola de protestas en Irán, que estalló el 28 de diciembre por el colapso de la moneda rial y el aumento del coste de la vida, se saldó con entre 6.000 y hasta 30.000 muertos cuando las autoridades lanzaron una sangrienta represión de las manifestaciones, según organizaciones sin ánimo de lucro y otras fuentes dentro de Irán.
El miércoles, la Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, afirmó que al menos 6.221 personas habían muerto, entre ellas 5.858 manifestantes, 214 miembros de las fuerzas afines al Gobierno, 100 niños y 49 civiles que no se estaban manifestando. Más de 42.300 personas han sido detenidas, añadió.
El número de muertos sigue siendo imposible de verificar, y los medios de comunicación estatales iraníes siguen siendo la única fuente de noticias para muchos, ya que Teherán cortó el acceso a internet hace tres semanas. El Gobierno iraní cifró el número de muertos en 3.117, cifra muy inferior, afirmando que 2.427 eran civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, y calificó al resto de "terroristas".
En el pasado, las autoridades iraníes han infravalorado o no han informado de las víctimas mortales de los disturbios. Aunque las protestas llevan semanas paralizadas tras la represión, la información que sale lentamente de Irán a través de las antenas parabólicas Starlink está llegando a activistas y medios de comunicación que intentan contabilizar las víctimas. El número de muertos supera el de cualquier otra ronda de protestas o disturbios en Irán en décadas, y recuerda el caos que rodeó a la Revolución Islámica de 1979.
Los iraníes se han enfadado y angustiado en las semanas transcurridas desde entonces, viendo imágenes de manifestantes asesinados a tiros y preocupados por lo que pueda ocurrir a continuación, a medida que la economía del país se hunde aún más.
"Siento que mi generación no ha sabido dar una lección mejor a las más jóvenes", afirma Mohammad Heidari, profesor de secundaria de 59 años en Teherán. "El resultado de décadas de enseñanza de mis colegas y mía condujo a la muerte de miles de personas, y quizá a más heridos y prisioneros".