Qatar intensifica sus esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada regional más amplia a medida que aumentan las tensiones entre Irán y Occidente. Doha mantiene una estrecha coordinación con Egipto y Turquía para mantener abiertos los canales diplomáticos.
Qatar está asumiendo un papel de liderazgo en los esfuerzos diplomáticos regionales para evitar que la crisis en Irán se intensifique, mientras la retórica de Teherán hacia Occidente se ha intensificado drásticamente en las últimas 24 horas.
El primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al-Thani, se reunió el sábado en Teherán con el principal funcionario de seguridad iraní, Ali Larijani. Las conversaciones se centraron en la distensión y en evitar consecuencias regionales más amplias. Tras la reunión, Larijani declaró en X que "los acuerdos estructurales para las negociaciones están avanzando", aunque no se han confirmado públicamente conversaciones directas con Estados Unidos.
Persiste la incertidumbre diplomática
El impulso diplomático se produce en un momento en que los funcionarios iraníes han emitido advertencias cada vez más directas hacia la Unión Europea y los países occidentales, lo que subraya las crecientes tensiones en medio de una mayor postura militar en la región.
A pesar de la creciente retórica, el presidente estadounidense, Donald Trump, indicó que las negociaciones siguen siendo posibles, declarando a los periodistas a bordo del Air Force One que Irán "nos está hablando. Nos está hablando en serio".
Se amplían los esfuerzos de mediación regional
En un comunicado, Qatar reafirmó su apoyo a las soluciones pacíficas y enfatizó la necesidad de proteger a la población de la región de las consecuencias de una mayor escalada. Doha enfatizó la coordinación continua con países "hermanos" y amigos, un lenguaje que se interpretó ampliamente como una señal de un impulso a la moderación colectiva en lugar de la confrontación.
Tras bambalinas, Qatar, Egipto y Turquía colaboran cada vez más en los esfuerzos de mediación para evitar que la crisis se agrave. Para los mediadores regionales, la prioridad sigue siendo clara: mantener viva la diplomacia y evitar que las tensiones deriven en un conflicto abierto.