A diferencia de anteriores congresos de la CDU, Angela Merkel asistirá el 20 de febrero en Stuttgart, reavivando las tensiones con el actual líder conservador, Friedrich Merz, en un contexto marcado por especulaciones sobre un posible futuro cargo institucional.
El regreso de Angela Merkel a una conferencia de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) por primera vez desde 2019 ha generado un intenso debate en Alemania. Su presencia en el congreso del partido se produce en un momento de redefinición interna bajo el liderazgo de Friedrich Merz y ha despertado especulaciones sobre el impacto político de su reaparición.
Diversos medios alemanes han subrayado el simbolismo del gesto. Mientras algunos analistas interpretan su asistencia como una muestra de continuidad institucional, otros apuntan a la persistente tensión entre distintas corrientes dentro de la CDU. La relación entre Merkel y Merz ha estado marcada históricamente por diferencias estratégicas y de orientación política, especialmente en cuestiones como la política económica y migratoria.
La excanciller alemana, de 71 años, sigue siendo una figura influyente en el debate público alemán. Su legado continúa generando divisiones dentro del partido, donde algunos sectores defienden la necesidad de marcar distancias con la etapa anterior, mientras otros reivindican parte de su gestión como elemento de estabilidad. En este contexto, la presencia de Merkel en el Congreso adquiere un significado que va más allá de lo simbólico.
En paralelo, figuras políticas de otros partidos también han intervenido en el debate. El dirigente ecologista Cem Özdemir ha sugerido el nombre de Merkel en el marco de la futura elección a la presidencia federal, un movimiento que añade un nuevo matiz a las dinámicas políticas de cara a los próximos años. El actual presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, continuará en el cargo hasta marzo de 2027.
Lo que Merz nunca perdonó a Merkel
Las tensiones entre Friedrich Merz y Angela Merkel se remontan a principios de los años 2000. En 2002, Merz vio frustradas sus aspiraciones de convertirse en candidato a la Cancillería cuando Merkel consolidó su liderazgo dentro de la CDU. Aquel episodio marcó el inicio de una relación política compleja: Merz fue relegado a la jefatura del grupo parlamentario en el Bundestag (Parlamento alemán), mientras Merkel asumía el control del partido y se convertía en candidata a canciller.
Dentro de la actual dirección de la CDU, el secretario general Carsten Linnemann mantiene, según fuentes del partido, una relación fluida con la excanciller. A sus 48 años, pertenece a una generación política menos marcada por la rivalidad entre Merkel y Merz. Linnemann ha defendido públicamente la imagen de unidad del partido, asegurando que "es una señal de fortaleza que tres expresidentes del partido se sienten en primera fila en la conferencia": Merkel y sus dos sucesores, Annegret Kramp-Karrenbauer y Armin Laschet.
Los gestos también han sido objeto de interpretación. Cuando Merz celebró su 70 cumpleaños el pasado noviembre, Merkel se encontraba de viaje oficial en Israel. Asimismo, durante la votación en el Bundestag para la elección de canciller, su ausencia tras el primer escrutinio fallido fue leída por algunos observadores como un signo de distanciamiento.
Medios como 'Table Briefings' han descrito la relación entre ambos como "conflictiva, inusual incluso en política". En el entorno de Merz sostienen que el actual líder conservador considera que parte de la etapa de gobierno de Merkel dejó asignaturas pendientes, especialmente en ámbitos como la digitalización, la educación, la modernización de la Bundeswehr (las Fuerzas Armadas alemanas) o la política migratoria, cuestiones que siguen siendo objeto de debate en el Bundestag.