España cerró 2025 con 321.164 nacimientos y 446.982 defunciones. El saldo: 125.818 muertes más que nacimientos. Es el décimo año consecutivo en negativo, aunque los nacimientos crecen un 1% por primera vez en una década.
Por primera vez desde 2015, España registra más nacimientos que el año anterior. Fueron 321.164, un 1% más que en 2024, según la estimación mensual del Instituto Nacional de Estadística publicada este martes. El dato tiene valor simbólico, pero no cambia el fondo del problema: las defunciones ascendieron a 446.982, un 2,5% más que el año pasado, lo que deja un saldo vegetativo negativo de 125.818 personas.
El repunte de los nacimientos rompe una tendencia sostenida a la baja que lleva diez años lastrando el crecimiento natural de la población. El propio INE advierte de que los datos son provisionales y que pueden variar en los próximos meses, por lo que conviene no sacar conclusiones definitivas hasta contar con las cifras consolidadas.
Uno de los rasgos que más llama la atención en los datos de natalidad es el progresivo retraso en la edad de maternidad. En 2015, el 7,8% de los nacimientos correspondía a madres de 40 años o más. En 2025, ese porcentaje ha subido hasta el 10,4%. Al mismo tiempo, las madres de entre 25 y 39 años han pasado de representar el 83% de los partos al 80%.
La mortalidad sube con fuerza, especialmente en los tramos de más edad
El incremento del 2,5% en las defunciones no se distribuye de forma homogénea. Los fallecimientos crecen sobre todo entre los mayores de 80 años: un 6% más en la franja de 80 a 84 años, y un 3,7% en los mayores de 90. Son los grupos de edad más numerosos como consecuencia del envejecimiento progresivo de la pirámide española.
Hay, sin embargo, un dato que se sale del patrón general: las muertes de menores de cuatro años cayeron un 8,2%, con un descenso especialmente pronunciado entre los niños, donde el retroceso fue del 12,9%. En sentido contrario, las defunciones entre jóvenes de 5 a 29 años crecieron casi un 5%, aunque en términos absolutos siguen siendo cifras pequeñas.
Un mapa regional con pocas excepciones al descenso demográfico
A nivel territorial, el retroceso demográfico natural es prácticamente universal. Solo cuatro territorios lograron cerrar 2025 con más nacimientos que muertes: la Comunidad de Madrid, con un saldo positivo de 2.134 personas; la Región de Murcia, con 509; y las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, con 215 y 32 respectivamente.
En el extremo opuesto, Galicia acumuló el mayor déficit vegetativo del país con casi 20.000 personas, seguida de Castilla y León con 16.318 y Andalucía con 15.509. Estos tres territorios concentran buena parte del envejecimiento estructural que arrastra España desde hace décadas.
Madrid fue la comunidad donde más creció la natalidad, un 3,3%, seguida del País Vasco con un 3%. Los mayores descensos se dieron en Melilla y Ceuta, que pese a mantener saldo positivo vieron caer sus nacimientos un 10,1% y un 6,6% respectivamente.