Los servicios AIVD y MVID alertan de que el Kremlin necesita menos de un año para lanzar una operación contra la OTAN. Los analistas de los Países Bajos denuncian que Moscú asume riesgos físicos y sabotajes para socavar la democracia e influir en la opinión pública de Europa.
Las amenazas híbridas de Rusia no harán sino crecer en un futuro próximo, independientemente de lo que ocurra en Ucrania: ésta es la conclusión a la que han llegado los expertos de los Servicios Generales y de Inteligencia Militar neerlandesa (AIVD y MVID).
Según los analistas neerlandeses, para los dirigentes rusos la guerra en Ucrania no es sólo y no tanto una lucha contra este país en particular, sino parte de la confrontación global con Occidente. Por lo tanto, aunque la guerra en Ucrania termine, no eliminará la amenaza de Moscú, ni la amenaza de un conflicto armado directo con la OTAN ni las amenazas híbridas.
Europa debe estar preparada para un posible ataque ruso a los países de la OTAN, aunque tal escenario sea improbable en estos momentos.
La inteligencia neerlandesa se hace eco de las conclusiones alcanzadas anteriormente por los servicios de inteligencia de algunos otros países: si terminan los combates en Ucrania, Rusia necesitaría entonces menos de un año para preparar una operación militar limitada contra la OTAN.
Los Países Bajos creen que el Kremlin se da cuenta de que la guerra en Ucrania es de naturaleza finita y acabará finalmente en la mesa de negociaciones. Por lo tanto, los dirigentes rusos están adoptando una postura maximalista en las negociaciones, tratando de llegar a un acuerdo en sus propios términos. Los expertos de la AIVD y la MVID señalan que el Kremlin está dispuesto a poner fin a la guerra en Ucrania por la vía diplomática, pero no está dispuesto a hacer concesiones significativas.
Acción híbrida: Rusia asume cada vez más riesgos
Según funcionarios de los servicios de inteligencia neerlandeses, desde el otoño de 2023 se ha producido un aumento de las amenazas híbridas procedentes de Moscú, y los servicios de inteligencia rusos han mostrado cada vez más su disposición a llevar a cabo operaciones arriesgadas, que incluyen daños y perjuicios físicos. Además, el Kremlin a menudo utiliza apoderados para ocultar su propia participación en tales operaciones.
El informe señala que, aunque no pueda demostrarse la participación rusa, las operaciones híbridas siguen creando una sensación de inseguridad e incertidumbre entre los europeos, lo que a su vez sirve a los intereses rusos.
El arsenal de métodos del Kremlin es muy amplio: incluye operaciones para influir en la opinión pública, ciberataques, difusión de desinformación, desestabilización económica, espionaje militar y tecnológico, e incluso sabotaje directo.
Los objetivos de estas acciones son dividir a la OTAN y a la UE, socavar el apoyo internacional a Ucrania, fomentar los conflictos sociales y políticos y minar la confianza en la democracia. Además, Moscú sondea constantemente las "líneas rojas" de Occidente para hacerse una idea de posibles contramedidas.
Los servicios de inteligencia neerlandeses advierten de que estas acciones podrían poner en peligro la sostenibilidad y viabilidad de la sociedad.
La cooperación internacional es fundamental
El objetivo global de Rusia, que el Kremlin intenta alcanzar tanto a través de las negociaciones sobre Ucrania como de las operaciones híbridas, y que tratará de lograr mediante una posible confrontación directa con la OTAN, es revisar la arquitectura de seguridad e influencia existente.
La AIVD y la MVID prevén que la amenaza de las operaciones híbridas del Kremlin no hará sino crecer en un futuro próximo, independientemente del resultado de la guerra en Ucrania.
Para contrarrestar esta amenaza, los expertos neerlandeses creen que es fundamental reforzar la cooperación entre las agencias de inteligencia, tanto dentro de cada país como a nivel internacional, implicando tanto a organizaciones públicas como privadas. Ya que mientras que las fuerzas de seguridad europeas forman parte de un mecanismo democrático controlado por leyes, las agencias de inteligencia rusas no están sujetas a tales restricciones.