Irán y Rusia han iniciado maniobras navales en el mar de Omán y el norte del océano Índico en plena tensión con Estados Unidos. Los ejercicios coinciden con negociaciones estancadas y nuevos movimientos militares en el estrecho de Ormuz, clave para el suministro mundial de petróleo y gas.
Irán y Rusia han iniciado maniobras navales conjuntas en el mar de Omán y el norte del océano Índico, en un momento en que las relaciones entre Teherán y Washington vuelven a situarse al borde de la escalada. Los ejercicios comenzaron poco después de una nueva ronda de conversaciones entre Irán y Estados Unidos en Ginebra que, pese al cauto optimismo expresado por ambas partes, no lograron rebajar las tensiones regionales.
Según la agencia iraní ISNA, las maniobras están dirigidas por el contralmirante Hassan Magsoudlu, quien señaló que su objetivo es "reforzar la seguridad marítima y profundizar la cooperación entre las armadas de ambos países". No se ha precisado la duración de los ejercicios.
Negociaciones sin avances concretos
Las maniobras se producen en paralelo a los esfuerzos diplomáticos mediados por Omán. La segunda ronda de conversaciones en Ginebra buscaba retomar el diálogo tras el colapso de los contactos en 2025, cuando Israel lanzó un ataque sin precedentes contra territorio iraní que desembocó en una guerra de 12 días en la que Estados Unidos participó brevemente.
Aunque las conversaciones actuales no han dado lugar a avances tangibles, Teherán ha hablado de "señales positivas". Sin embargo, los movimientos militares de Irán y la firme retórica de Washington evidencian que la desconfianza entre ambas partes sigue siendo profunda.
El estrecho de Ormuz, de nuevo en el centro
En paralelo a los ejercicios ruso-iraníes, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha iniciado maniobras propias en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles de la infraestructura energética mundial. Por esta vía transita hasta un tercio del suministro global de petróleo y gas natural licuado.
Irán ha amenazado en repetidas ocasiones con cerrar el estrecho en periodos de máxima tensión con Estados Unidos, aunque nunca lo ha bloqueado completamente. Aun así, incluso restricciones temporales del tráfico han provocado inquietud en los mercados internacionales.
El martes, Teherán anunció el cierre parcial del estrecho durante varias horas "por razones de seguridad" en el marco de sus simulacros, subrayando la vulnerabilidad de la región ante cualquier episodio de inestabilidad militar o política.
Presencia militar estadounidense en el Golfo
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reforzado la presencia militar de su país en la zona mediante el despliegue de una amplia fuerza naval, a la que ha descrito como una "armada". Washington sostiene que estas medidas buscan contener a Irán y garantizar la seguridad de la navegación.
Los buques estadounidenses patrullan regularmente las aguas cercanas al estrecho de Ormuz, lo que convierte la zona en un potencial punto de fricción directa entre ambos países. En este contexto, las maniobras conjuntas entre Irán y Rusia adquieren una dimensión política: una demostración de fuerza y una señal de que Teherán no está aislado.
Intereses estratégicos compartidos
Para Irán, la cooperación con Rusia refuerza su posición regional frente a Estados Unidos. Para Moscú, supone una oportunidad de ampliar su influencia en un área estratégica y reafirmar su papel en la arquitectura de seguridad internacional.
Ambos países realizan ejercicios conjuntos desde 2019, pero los actuales se desarrollan en un momento particularmente delicado, marcado por una diplomacia frágil y una creciente exhibición de músculo militar.
Un equilibrio inestable
Más allá de su dimensión operativa, las maniobras constituyen un mensaje político dirigido a Washington y a sus aliados. El Golfo Pérsico sigue siendo una de las regiones más volátiles del mundo, donde cualquier movimiento puede desencadenar una escalada.
En medio de negociaciones inciertas y advertencias cruzadas, el equilibrio de poder continúa siendo frágil. Y cada ejercicio militar —especialmente cuando involucra a grandes potencias— añade presión a una situación ya de por sí tensa.