Los testimonios de ciudadanos de Portugal y otros países europeos marcan el inicio de una evacuación masiva en la región. Mientras Francia y Alemania despliegan recursos militares, España coordina la salida de los primeros 175 nacionales de un total de 30.000 residentes en la zona.
Marco Duarte vive en Dubái desde hace varios años y el sábado pasado empezaba un día de playa con su familia en la isla de Al Marjan, en Ras Al Khaimah (Emiratos Árabes Unidos), cuando vio en la televisión la noticia de que Irán estaba atacando a los países vecinos de Oriente Próximo en represalia por la ofensiva israelí-estadounidense en suelo iraní.
Los planes para pasar un fin de semana relajado junto al mar en uno de los destinos más sofisticados de la región tuvieron que cancelarse y Marco regresó a Dubái después de comer. El domingo recibió por teléfono móvil las primeras alertas de las autoridades emiratíes.
"Entre el domingo y el lunes pasamos una noche muy tranquila, pero esta mañana, al despertarnos, hemos oído tres o cuatro explosiones muy fuertes", explica a 'Euronews' este portugués que vive con su mujer y su hijo de diez años.
El sábado, Marco fue a un supermercado cercano a su casa para abastecerse de productos de primera necesidad y desde entonces, siguiendo las instrucciones del Gobierno de EAU y de la embajada portuguesa en el país, se ha quedado en casa, incluso para trabajar.
"Los colegios están cerrados hasta el miércoles. Yo también tengo mis oficinas cerradas hasta que mejore la situación", explica Marco Duarte, director general de una filial del grupo alemán Ebm-papst, primer fabricante mundial de ventiladores.
El domingo, el Ministerio de Defensa de EAU informó de que ya había sido blanco de 541 drones iraníes que transportaban bombas, 506 de los cuales fueron interceptados. El resto han alcanzado lugares populares de Dubái, provocando incendios en un hotel de lujo de la famosa isla artificial de Palm Jumeirah, en el puerto de Jebel Ali, principal terminal marítima de la ciudad, o en el Aeropuerto Internacional, y los escombros proyectados por las interceptaciones mataron a tres personas e hirieron a 58.
Aún así, Marco Duarte se siente seguro y describe la situación como "estable, bajo control". "Esto genera cierta tensión, por supuesto, pero los sistemas de defensa han funcionado muy eficazmente. La vida continúa con algunas medidas de precaución adicionales", subraya.
Las conversaciones con grupos de portugueses en WhatsAppsirven para intercambiar información y tranquilizar la mente. "Estamos en contacto permanente para ver si alguien necesita algo, para calmar a todo el mundo, bromeando aquí y allá. Estamos todos bien", dice Marco, que también está en un grupo de WhatsApp con la embajada portuguesa para estar al tanto de todos los acontecimientos.
El mayor temor, añade, está entre los turistas o los que llevan menos tiempo viviendo en el país. "Lo que vemos sobre el terreno, como residentes, es organización, respuesta rápida y una atención total a la protección de las personas. Confiamos mucho en la capacidad de respuesta de las autoridades y eso nos ayuda a mantener la calma", subraya.
"El problema en estos momentos es lidiar con la ansiedad"
Al igual que Emiratos Árabes Unidos, Qatar, que alberga la mayor base militar estadounidense en Oriente Próximo, sigue en el punto de mira de Teherán y se enfrenta a explosiones por tercer día consecutivo.
En una entrevista concedida a la CNN, el ministro de Asuntos Exteriores qatarí afirmó que se habían lanzado más de 100 misiles y "docenas" de drones contra el país, dirigidos "no sólo contra las fuerzas estadounidenses", sino también contra infraestructuras comerciales, civiles y militares, incluido el aeropuerto internacional. Aún así, sólo un par de docenas de personas resultaron heridas, la mayoría de carácter leve.
Ana Sena, creadora de contenidos para museos y exposiciones, vive en la región desde hace más de diez años y regresó a Doha en diciembre, tras un año y medio en Abu Dhabi. La gestora cultural confía en la buena disposición de las autoridades qataríes, pero no oculta a 'Euronews' su preocupación.
"No son sólo misiles, también hay drones. Pueden caer restos al interceptarlos y algunos provocan incendios. Sigue siendo aterrador. Es imposible ignorarlo, pero intentamos mantener la calma en la medida de lo posible", afirma.
Otro portugués residente en Doha, que no quiso ser identificado por razones profesionales, dijo a 'Euronews' que en los dos últimos días se ha despertado con destellos de luz causados por explosiones.
Los habitantes de Qatar también están recibiendo mensajes de móvil advirtiendo de la posibilidad de ataques aéreos.
Con las escuelas cerradas y un alto riesgo de explosiones, la población intenta en la medida de lo posible llevar una vida normal, pero las calles de la ciudad de Doha, centro financiero emergente en Oriente Próximo con más de un millón de habitantes, están mucho más vacías y silenciosas que de costumbre.
Ana Sena aún no ha tenido que refugiarse en albergues subterráneos, aunque admite estar preparada para escenarios extremos.
"Tengo una mochila junto a la puerta con mi pasaporte, algunos documentos personales y una muda de ropa por si necesito salir rápidamente e ir al garaje", dice.
El otro ciudadano portugués que habló con 'Euronews' también tiene un kit de emergencia en su coche por si los ataques iraníes se vuelven más frecuentes y agresivos".El problema en este momento es lidiar con la ansiedad. Hay gente que no está preparada para este tipo de situaciones", afirma.
Ante las restricciones vigentes y dadas las recomendaciones oficiales de evitar viajar, la gente recurre a internet para encargar productos en los supermercados, que en Qatar están abiertos las 24 horas del día.
"Hice pedidos por internet, hacen algunas entregas. Pero también me las arreglé para ir a un supermercado bastante cercano y compré más comestibles de lo habitual, sobre todo agua, porque aquí el agua del grifo no es potable.
Eso se nota (en los supermercados), hay un poco menos de agua y conservas", explica Ana Sena, que, por ahora, vive al día, sin dedicar demasiado tiempo a contemplar un posible regreso a Portugal. "Claro que todos lo hemos pensado, pero de momento no podemos ni salir de casa y los aeropuertos están cerrados", recuerda.
España comienza la evacuación de 30.000 ciudadanos
El Gobierno de España también ha activado sus protocolos de emergencia para asistir a los más de 30.000 españoles afectados por la escalada de violencia.
Según ha confirmado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ya se han puesto en marcha diversas operaciones de evacuación por tierra y aire. Un primer grupo de 175 nacionales vuela ya de regreso a Madrid desde Abu Dabi en un trayecto comercial, y se espera que a lo largo de este martes puedan salir más ciudadanos desde Emiratos Árabes Unidos realizando escala en Estambul.
El Ejecutivo español ha subrayado que se están empleando todos los medios disponibles para repatriar lo antes posible a quienes lo deseen, adaptando la respuesta a la situación específica de cada país de la región.
Alemania inicia la repatriación de 30.000 turistas
La preocupación por la seguridad en la región ha llevado a las grandes operadoras europeas a tomar medidas inmediatas. Según la Asociación Alemana de Viajes (DRV), aproximadamente 30.000 turistas alemanes se encuentran afectados por la situación.
La compañía Tui ha anunciado que comenzará hoy mismo a fletar vuelos de regreso para sus clientes utilizando aerolíneas asociadas como Emirates, Qatar Airways y Etihad.
El consejero delegado de la firma, Sebastian Ebel, confirmó en una entrevista para 'Ntv' que el objetivo es completar las repatriaciones en pocos días, con Múnich como principal destino de llegada, siempre que los permisos de vuelo y la seguridad del espacio aéreo lo permitan.
Francia facilita el regreso de sus ciudadanos vulnerables
Por su parte, el Gobierno francés ha activado un plan para facilitar la salida de sus ciudadanos más vulnerables en los 13 países afectados por el conflicto.
El ministro de Asuntos Exteriores y Europa, Jean-Noël Barrot, informó en 'BFMTV-RMC' que hay cerca de 400.000 franceses en la región y ha instado a aquellos que están "de paso" a abandonar el territorio si tienen medios para ello.
Francia ha reforzado sus equipos consulares en la zona y ha establecido puntos de apoyo en las fronteras terrestres con Egipto y Jordania para asistir a quienes deseen salir por vía terrestre ante el cierre de los espacios aéreos.