El pívot zaragozano de 20 años anotó 26 puntos en la semifinal del March Madness ante Arizona (91-73) y se convirtió en el primer hombre español en jugar una final de la NCAA. El martes se mide a UConn por el título.
En el Lucas Oil Stadium de Indianápolis, ante miles de aficionados y los ojeadores de media NBA, Aday Mara firmó la actuación más importante de su carrera: 26 puntos, su récord personal, nueve rebotes, tres asistencias y dos tapones en la semifinal del March Madness.
Con esos números, el pívot de 2,21 metros empujó a los Michigan Wolverines hasta la final del campeonato universitario más importante del mundo, convirtiéndose en el primer hombre español en jugar una final de la NCAA.
Nacido en Zaragoza el 7 de abril de 2005, Aday Mara se formó en las categorías inferiores del Casademont Zaragoza antes de dar un salto que generó cierta polémica. Su incorporación a la NCAA en 2023 llegó rompiendo su contrato con el Casademont para unirse a la Universidad de California en Los Ángeles.
Dos temporadas en UCLA sin protagonismo, solo salió de titular en 9 partidos, le convencieron de que necesitaba otro entorno. Tomó la decisión de pedir el traslado a la Universidad de Michigan, donde ha explotado bajo la dirección de Dusty May, siendo galardonado como Jugador Defensivo del Año de la conferencia Big Ten en 2026. rizona desde el primer minuto
El partido empezó con trampa para los Wolverines. Los Arizona Wildcats, especialistas en desgastar rivales cargándoles de faltas, provocaron dos personales sobre Yaxel Lendeborg, el otro interior clave de Michigan, en apenas cinco segundos, enviándole al banquillo de salida. Parecía que el guion iba a funcionar. No fue así.
Con Lendeborg fuera, Mara asumió el peso del equipo y Michigan respondió con un parcial de 10-1 del que Arizona no se pudo levantar en toda la noche. Cuando Lendeborg regresó a la pista, sumó un triple para el 22-10. Minutos después, el puertorriqueño se torció el tobillo y se marchó a vestuarios, dejando a Mara como referencia casi única en la pintura.
Arizona intentó recortar distancias con un parcial de 0-9 que les colocó 28-23, pero fue un espejismo breve. Al descanso, el marcador era 48-32. Hasta esa jornada, la mayor desventaja de los Wildcats al intermedio en toda la temporada había sido de siete puntos.
En la segunda mitad, Michigan no dio margen: la fuerza de Mara en la pintura combinada con un 44% de acierto desde el perímetro resultó una combinación imposible de contrarrestar para los Wildcats.
Una temporada para los libros
El partido ante Arizona no fue un hecho aislado. Los Wolverines se convirtieron en el primer equipo de la historia en anotar 90 puntos o más en los cinco partidos del camino hacia la final, todos ellos ganados por dobles dígitos.
Detrás de esa estadística hay una temporada construida desde la solidez: Mara ha promediado 11,9 puntos, 6,8 rebotes y 2,5 asistencias como titular en 36 de los 37 partidos de la temporada regular.
Su huella defensiva va más allá de los números visibles. Con 2,6 tapones por partido, fue el quinto mejor taponador de toda la NCAA esta temporada, y su promedio de 4,8 rebotes defensivos por encuentro le consolidó como referencia en el cierre del aro.
Además, estableció el récord de tapones en una sola temporada en la historia de Michigan, convirtiéndose en el único jugador del programa en superar los 100 en un único curso.
El seleccionador nacional, Chus Mateo, viajó expresamente a Indianápolis para acompañarle en la Final Four. Sus padres también estuvieron en las gradas: su padre, Francisco Javier, jugó en la ACB, y su madre, Geli, fue jugadora de voleibol.
La final: UConn, el rival más exigente
El martes, Michigan buscará el segundo título de su historia tras el logrado en 1989. El rival será los UConn Huskies, que eliminaron a Illinois por 71-62 en la otra semifinal. No es un rival cualquiera: UConn cuenta con un solo título nacional, el logrado en 1989, aunque el programa acumula décadas de tradición en el baloncesto universitario.
"Tienen ADN de campeón", reconoció Dusty May, el entrenador de Michigan, cuando le preguntaron qué le preocupa de los Huskies. La experiencia y la capacidad de adaptación del equipo de Connecticut pondrán a prueba el modelo de juego físico y dominante que los Wolverines han exhibido durante todo el torneo.
Para Aday Mara, lo que viene es también una vitrina de primer orden de cara a la NBA. Sus números no han hecho más que mejorar a lo largo de estos tres años: ha pasado de promediar 3,5 a casi 12 puntos, y de 1,9 a 6,8 rebotes por partido. El martes 7 de abril, a dos horas de la madrugada española, el pívot de Zaragoza tiene la oportunidad de cerrar el ciclo universitario de la mejor manera posible.