Hezbolá implicó a Líbano en el conflicto al lanzar cohetes contra Israel tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en ataques de EE.UU. e Israel.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó el lunes que los cohetes y drones de Hezbolá siguen siendo una amenaza clave que exigía una acción militar, mientras el Ejército del país ampliaba los ataques contra Líbano pese al alto el fuego.
El presidente libanés, Joseph Aoun, dijo que las negociaciones directas con Israel pretendían poner fin a la guerra entre Israel y Hezbolá y que quienes arrastraron a Líbano a ella eran los que cometían "traición", en una crítica al grupo militante respaldado por Irán, que reivindicó el lunes varios ataques contra objetivos israelíes en el sur de Líbano.
El jefe de Hezbolá, Naim Qassem, calificó de "pecado" las conversaciones directas entre ambos países, mientras que el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió de que el rechazo del grupo a las negociaciones tendría consecuencias catastróficas para Líbano.
Los embajadores de Líbano e Israel en Estados Unidos se reunieron dos veces en Washington en las últimas semanas, en los primeros encuentros de este tipo en décadas, para mantener conversaciones que Hezbolá ha rechazado categóricamente.
Tras las primeras conversaciones, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un alto el fuego de 10 días que comenzó el 17 de abril, así como una prórroga de tres semanas tras la segunda ronda.
Netanyahu afirmó en un comunicado que "siguen existiendo dos amenazas centrales por parte de Hezbolá: los cohetes de 122 mm y los drones. Esto exige una combinación de actividad operativa y tecnológica".
El Ejército israelí anunció el lunes ataques contra la región oriental de la Bekaa y el sur de Líbano dirigidos contra "infraestructuras de Hezbolá". Según el alto el fuego, Israel se reserva el derecho de actuar contra "ataques planeados, inminentes o en curso".
Rechazo de un "acuerdo humillante"
Los medios estatales libaneses informaron de ataques aéreos israelíes en varias ciudades del sur, junto con bombardeos de artillería y operaciones de demolición en al menos dos localidades.
Hezbolá afirmó que sus combatientes lanzaron varios ataques contra tropas israelíes en el sur del país, entre ellos contra una excavadora del Ejército israelí que, según dijo, estaba demoliendo viviendas en la localidad fronteriza de Bint Jbeil.
Aoun afirmó en un comunicado que "mi objetivo es poner fin al estado de guerra con Israel, similar al acuerdo de armisticio de 1949". Líbano e Israel, oficialmente en guerra desde hace décadas, firmaron un armisticio tras la guerra árabe-israelí de 1948.
"Les aseguro que no aceptaré un acuerdo humillante", dijo Aoun. Previamente, el jefe de Hezbolá criticó duramente al Gobierno, calificando de "grave pecado" las negociaciones directas con Israel.
"Rechazamos categóricamente las negociaciones directas con Israel y quienes están en el poder deben saber que sus acciones no beneficiarán a Líbano ni a ellos mismos", dijo Qassem en una declaración emitida por el canal del grupo, Al-Manar. Instó a las autoridades a "dar marcha atrás en su grave pecado, que está sumiendo a Líbano en una espiral de inestabilidad".
El Gobierno "no puede continuar mientras desatienda los derechos de Líbano, ceda tierras y se enfrente" a quienes se resisten a Israel, añadió: "No renunciaremos a nuestras armas… y el enemigo israelí no permanecerá en un solo centímetro de nuestra tierra ocupada".
Las tropas israelíes que invadieron el sur de Líbano tras el estallido de la guerra operan dentro de una "línea amarilla" anunciada por Israel, una franja de territorio libanés de unos 10 kilómetros de profundidad a lo largo de la frontera, donde se ha advertido a los civiles que no regresen.
Buscar consenso
Aoun afirmó que "lo que estamos haciendo no es traición. Más bien cometen traición quienes llevan a su país a la guerra para servir intereses extranjeros".
Aoun se ha enfrentado a intensas críticas de Hezbolá y sus partidarios, que consideran que su impulso a las conversaciones directas con Israel carece de consenso entre las distintas comunidades del país, el último punto de fricción tras la decisión del Gobierno de desarmar al grupo el año pasado e ilegalizar sus actividades militares en marzo.
"Algunos quieren hacernos responsables de la decisión de entablar negociaciones alegando que no hay consenso nacional", dijo Aoun. "Mi pregunta es: cuando fuisteis a la guerra, ¿buscasteis primero el consenso nacional?".
Hezbolá implicó a Líbano en el conflicto regional lanzando cohetes contra Israel en respuesta a la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en ataques estadounidenses e israelíes. Katz afirmó que Qassem estaba "jugando con fuego, y el fuego quemará a Hezbolá y a todo Líbano".
Los ataques israelíes han causado 2.521 muertos desde el inicio del conflicto, según informaron el lunes las autoridades libanesas.