La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP refleja un alineamiento más estrecho con el Gobierno de Donald Trump, que ha situado la expansión de los combustibles fósiles en el centro de su política energética y ha alentado activamente a los estados del Golfo a bombear más petróleo.
"La demanda de energía va a subir y subir y subir", afirmó el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, en una conferencia petrolera en Abu Dabi en noviembre. "Hoy es el día de anunciar que no hay transición energética, solo más energía".
Sus proclamas a favor del petróleo suscitaron aplausos generalizados entre sus anfitriones emiratíes. Ahora, Emiratos Árabes Unidos está en vías de hacer realidad esa visión con su salida del cartel petrolero OPEP, que controla en torno al 40% de la producción mundial de crudo.
En los últimos años, el país había cuestionado las cuotas de producción de la OPEP, que consideraba demasiado bajas, lo que le impedía vender al mundo tanto petróleo como deseaba.
"Tras haber invertido con fuerza en la ampliación de su capacidad de producción energética en los últimos años, en el fondo Emiratos Árabes Unidos lleva tiempo deseando bombear más petróleo", escribió la consultora Capital Economics en un análisis.
¿Implica la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP un aumento de la producción de combustibles fósiles?
La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP difícilmente tendrá un efecto inmediato sobre la oferta y los precios del petróleo, que siguen a merced del cierre de facto por parte de Irán de la ruta marítima del estrecho de Ormuz, por la que transita alrededor de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas.
Pero a más largo plazo parece probable que haya más petróleo. El país afirma que llevará "producción adicional al mercado de forma gradual y mesurada, alineada con la demanda y las condiciones del mercado".
Emiratos Árabes Unidos, el tercer mayor productor de petróleo del mundo, extraía alrededor de 3,4 millones de barriles de crudo al día justo antes de que comenzara la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. Esa cifra cayó a 1,9 millones de barriles diarios en marzo, mientras el país sufría ataques con misiles y drones por parte de Irán, otro miembro de la OPEP.
Según los analistas, el país tiene capacidad para producir en torno a 5 millones de barriles diarios, lo que lo convierte en uno de los pocos miembros de la OPEP con posibilidad de aumentar la producción con rapidez.
La combustión de un barril de petróleo crudo genera aproximadamente 0,43 toneladas de emisiones de CO2. Si Emiratos Árabes Unidos aumentara la producción en 1,6 millones de barriles diarios adicionales, eso supondría potencialmente 250 millones de toneladas extra de CO2 al año, más que las emisiones anuales de España o de los propios Emiratos.
La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP debilitará la capacidad del grupo para regular la oferta y los precios, pero también podría empujar a otros miembros a aumentar su producción.
La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP también refleja un alineamiento más estrecho con el Gobierno de Trump en Estados Unidos, que ha situado la expansión de los combustibles fósiles en el centro de su política energética y ha alentado activamente a los estados del Golfo a bombear más petróleo para mantener los precios bajos.
¿Financia el petróleo del Golfo la transición ecológica de Europa?
Emiratos Árabes Unidos acogió en 2023 la cumbre climática COP28 de Naciones Unidas, una conferencia que concluyó con un compromiso histórico de casi 200 países para alejarse de los combustibles fósiles que calientan el planeta.
Los activistas climáticos siguieron las negociaciones con escepticismo, entre otras cosas porque el consejero delegado de la compañía petrolera nacional, Sultan Al Jaber, presidió la COP28 mientras supervisaba al mismo tiempo los planes para ampliar la producción. Pero algunos sostienen que Emiratos Árabes Unidos no está eligiendo entre petróleo y renovables, sino que corre para maximizar ambos frentes.
Su empresa pública de energías renovables, Masdar, está invirtiendo de forma agresiva en energía limpia tanto dentro como fuera del país. Tiene como accionistas conjuntos a Abu Dhabi National Energy Company (TAQA), al inversor soberano Mubadala y a Abu Dhabi National Oil Company (ADNOC), dirigida por Al Jaber.
Con inversiones en más de 40 países, es un actor destacado de la eólica marina europea, con proyectos como Hywind Scotland, el primer parque eólico marino flotante del mundo, Dogger Bank South en Inglaterra y el parque eólico marino Baltic Eagle en Alemania, aún en construcción, en su cartera.
Apostar por los combustibles fósiles pone en riesgo el clima
El país afirma que su decisión de abandonar la OPEP "refleja la visión estratégica y económica a largo plazo de Emiratos Árabes Unidos y su cambiante perfil energético, incluida la aceleración de la inversión en producción energética nacional". Los combustibles fósiles siguen siendo el principal motor de la aceleración de la crisis climática, con unas emisiones globales encaminadas a alcanzar máximos históricos este año pese a sucesivas rondas de compromisos internacionales.
Mantenerse dentro del umbral de calentamiento de 1,5ºC fijado por el Acuerdo de París podría, según algunas proyecciones, volverse prácticamente imposible a comienzos de 2028. Lo que deja claro la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP es que algunos de los mayores productores del planeta apuestan a que el mundo seguirá quemando petróleo mucho después de la fecha en que la ciencia considera que debería haberse detenido y se están posicionando en consecuencia.