La Policía israelí detuvo a un hombre de 36 años tras ser grabado agrediendo a una monja católica francesa cerca de la Ciudad Vieja de Jerusalén y reiteró su política de 'tolerancia cero' frente a la violencia.
La Policía israelí informó este viernes de la detención de un hombre de 36 años, sospechoso de agredir a una monja católica en un incidente ocurrido cerca de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Según la Policía, el sospechoso, cuya identidad no ha sido revelada, fue arrestado tras el ataque, perpetrado en las inmediaciones de la Tumba de David, un lugar sagrado situado junto a la Puerta de Sión, en el lado sur de la Ciudad Vieja. Permanece bajo custodia acusado de un presunto delito con motivación racial.
Un vídeo difundido por la Policía muestra a la monja con contusiones, así como al agresor, que vestía tzitzit, una prenda religiosa con flecos utilizada por algunos judíos observantes. La víctima, de nacionalidad francesa, sufrió varias heridas, entre ellas un hematoma en la frente, visible en una imagen publicada por la Policía en la red social X.
El sospechoso deberá comparecer ante el Tribunal de Magistrados de Jerusalén para una vista sobre la posible prórroga de su detención, según informó el diario 'The Times of Israel'.
En una publicación en redes sociales, la Policía israelí aseguró que "trata cualquier ataque contra miembros del clero y comunidades religiosas con la máxima seriedad" y que aplica una política de 'tolerancia cero' frente a la violencia. "En una ciudad sagrada para judíos, cristianos y musulmanes por igual, mantenemos nuestro compromiso de proteger a todas las comunidades y garantizar que los responsables de actos violentos rindan cuentas", añadió.
Olivier Poquillon, director de la Escuela Francesa de Investigación Bíblica y Arqueológica, explicó que la monja es investigadora del centro y calificó el ataque de "acto de violencia sectaria" en un mensaje publicado en X. La Ciudad Vieja de Jerusalén Este, anexionada por Israel, es un enclave amurallado de gran valor histórico y religioso que alberga algunos de los lugares más sagrados para judíos, cristianos y musulmanes.
Se trata de un foco habitual de tensiones, ya que el acceso a estos lugares está estrechamente vinculado a las reivindicaciones históricas y políticas que sustentan el conflicto palestino-israelí. Grupos religiosos han denunciado un aumento del acoso contra cristianos, con agresiones y escupidas, a menudo atribuidas a estudiantes de yeshiva judíos ortodoxos, pese a las reiteradas condenas de líderes rabínicos, según medios israelíes.
Wadie Abunassar, coordinador de medios del Foro Cristiano de Tierra Santa, calificó estos ataques de fenómeno creciente y atribuyó la rápida respuesta policial en este caso a que el incidente fue grabado en vídeo. "Sentimos gran rabia por el sistema y gran tristeza, porque creemos que esto no acabará pronto", afirmó.
La detención se produce semanas después de que las autoridades israelíes limitaran el acceso al culto de musulmanes y cristianos en lugares sagrados por motivos de seguridad, en el contexto del conflicto con Irán. Israel también provocó críticas internacionales tras impedir al Patriarca Latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, acceder al Santo Sepulcro durante el Domingo de Ramos.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, concedió posteriormente al cardenal "acceso pleno e inmediato" al templo para que pudiera "celebrar los servicios que desee", tras hacerse público el incidente. Netanyahu también condenó la profanación de una estatua de Jesucristo cometida por un soldado de las FDI en un pueblo del sur del Líbano a mediados de abril, otro episodio reciente que suscitó una amplia condena.