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Guía de supervivencia para el Mundial de 2026: cómo llegar vivo al partido de la final

Se avecinan días (o noches) perfectos para más de uno
Se avecinan días (o noches) perfectos para más de uno Derechos de autor  Afra32
Derechos de autor Afra32
Por Cristian Caraballo
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El torneo arranca el 11 de junio repartido entre tres países y con partidos a horas intempestivas. Una advertencia: sus grupos de WhatsApp familiares y del instituto ya están calentando motores.

Hay dos tipos de personas en el mundo: las que esperan un Mundial con la misma ilusión con la que un niño espera la Navidad, y las que los últimos cuatro años han vivido en paz y están a punto de perderla. Este texto va dirigido a ambas. Porque sobrevivir al Mundial 2026 no es solo una cuestión de fútbol.

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Es una prueba de resistencia física, emocional y tecnológica que empieza el 11 de junio y no termina hasta que alguien levanta una copa o usted bloquea a su cuñado. Arranquemos por el principio.

1. Fase de grupos: el optimismo es una droga

Los primeros días son los mejores. Todos los equipos siguen vivos, todos los sueños intactos. España va a ganar el Mundial. Argentina también. Y Brasil. Y Francia. Es el único momento del torneo en el que un marcador de 1-0 se celebra como si fuera una goleada histórica y en el que el seleccionador es un genio indiscutible. Disfrútelo. Dura aproximadamente 72 horas.

Después llega el primer tropiezo y todo cambia. El seleccionador pasa de genio a incompetente en el tiempo que tarda un balón en entrar por la escuadra contraria. Las redes sociales se llenan de alineaciones alternativas propuestas por personas que la semana pasada no sabían el nombre del segundo portero. Y en algún grupo de WhatsApp, alguien manda un audio.

2. El audio

No lo escuche. Nunca lo escuche, no se haga daño. Los audios de WhatsApp durante un Mundial son agujeros negros de tiempo y cordura que pueden durar entre 40 segundos y cuatro minutos y medio, y en los que invariablemente alguien analiza con una seguridad pasmosa por qué el lateral derecho "no tiene nivel" y por qué "con Fulanito esto no pasaría".

El problema no es el audio en sí. El problema es que después usted va a responder, y entonces el audio de usted va a provocar tres audios más, y a las dos de la madrugada seguirá ahí, con los auriculares puestos, escuchando a su primo hablar de la presión alta que se hizo en el minuto 74 o de la salida en corto de la defensa. Además, en algún momento de la conversación alguien le dirá "te lo dije antes del torneo", aunque no exista una sola prueba documental de que eso haya ocurrido.

3. Los horarios y la física cuántica

El Mundial se juega en tres países con hasta nueve horas de diferencia respecto a España. Esto significa que habrá partidos a las 17:00, otros a las 2:00 y algunos a las 6:00, todo en el mismo día, a veces simultáneamente. Los organizadores lo llaman "formato expandido". Los que trabajan al día siguiente lo llaman de otra manera. Aunque los que madruguen podrán ver algunos.

El ser humano no está diseñado para ver fútbol a las 2:00 un martes. Sin embargo, lo hará. Lo hará porque "solo es la fase de grupos", porque "si no lo veo en directo no es lo mismo" y porque en algún lugar de su cerebro vive la convicción irracional de que su presencia frente a la pantalla influye en el resultado. Esa convicción es mentira. Pero es suya y nadie se la va a quitar.

4. El problema del streaming

Llegados a este punto usted ya ha identificado en qué plataforma se emite cada partido. Ha descargado la aplicación, ha introducido su contraseña tres veces, ha verificado su identidad con un código que llegó al móvil de su madre por error y ha comprobado que la calidad de imagen es aceptable salvo cuando alguien en casa abre YouTube, momento en el que la retransmisión se congela exactamente en el instante en que el delantero encara al portero.

Ese delantero marcará gol. Usted lo sabrá por el ruido que llegue del bar de abajo. Cinco segundos más tarde, la aplicación recuperará la señal para mostrarle varias repeticiones a cámara lenta y desde varios ángulos de algo que, emocionalmente, ya es irreversible. No se celebra igual en directo que en diferido.

5. Los últimos diez minutos de cualquier partido importante

Aquí es donde todo se rompe. Los últimos 10 minutos de un partido de eliminatorias en un Mundial son incompatibles con la tensión arterial normal, con la vida en pareja y con cualquier objeto frágil que haya en las proximidades del sofá. La gente que dice que el fútbol "no le afecta" nunca ha visto un penalti en el minuto 93 con el marcador empatado. O miente, o es un robot, o ambas cosas.

No hay consejo útil para este tramo. Solo respirar, aceptar que usted no controla nada y confiar en que el portero adivine el lado correcto. Spoiler: a veces lo adivina. Y esos son los momentos por los que, cuatro años después, vuelve usted a sentarse frente a la pantalla a las dos de la madrugada un martes.

El Mundial empieza el 11 de junio. Cargue el móvil, baje las expectativas, hornee una pizza y haga las paces con su cuñado antes de que sea demasiado tarde.

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