Un nuevo estudio analiza el único lugar del planeta donde en los últimos años ha hecho más frío en lugar de más calor. El equipo científico sostiene que el 'Cold Blob' (mancha fría) está sobre todo relacionado con la circulación meridional de vuelco del Atlántico, la AMOC.
En el Atlántico Norte, al sur de Groenlandia, se encuentra el llamado 'Cold Blob', un misterioso parche frío que se considera el único lugar del planeta donde en las últimas décadas ha ido haciendo cada vez más frío.
Un equipo dirigido por el profesor Stefan Rahmstorf, del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam (PIK), ha publicado ahora en la revista 'Geophysical Research Letters' un nuevo estudio sobre el 'warming hole' del océano Atlántico.
A partir del análisis de series de datos de temperatura basadas en mediciones en el Atlántico Norte, el equipo concluye que el cambio en el transporte de calor del océano es el principal responsable del 'Cold Blob'.
Los científicos escriben: "Esto resulta preocupante, porque una nueva debilitación del transporte de calor en el Atlántico en el contexto del futuro cambio climático podría tener graves repercusiones en el clima y las condiciones meteorológicas en Europa y en otras partes del mundo".
El pasado febrero, el Consejo Nórdico, del que forman parte Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia, además de Aland, las islas Feroe y Groenlandia como miembros asociados, advirtió de que en invierno las temperaturas en Islandia podrían caer hasta menos 45ºC.
La isla quedaría entonces completamente aislada por el hielo, por primera vez desde la época de los vikingos.
Por qué la AMOC es tan importante
Desde hace años, el debilitamiento de la llamada AMOC inquieta a la comunidad científica del clima. AMOC, son las siglas en inglés de 'Atlantic Meridional Overturning Circulation' (circulación meridional de retorno del Atlántico), un enorme sistema de corrientes oceánicas.
Transporta agua cálida hacia el norte a lo largo de la superficie del Atlántico y agua fría hacia el sur cerca del fondo marino. Es uno de los sistemas clave de redistribución del calor en la Tierra.
"Nuestro análisis respalda la interpretación del 'Cold Blob' observado como una señal de debilitamiento de la AMOC, que contribuye de forma esencial al transporte lateral de calor hacia esta región de remolinos subpolares", señala el nuevo estudio del Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam.
Estudios anteriores sobre episodios pasados de enfriamiento drástico en Europa durante los últimos 100.000 años apuntan a que el derretimiento de las capas de hielo podría debilitar la AMOC al alterar la salinidad y la temperatura del agua de mar.
El agua dulce reduce la salinidad, y por tanto la densidad, en la superficie del mar. Eso implica que se hunde menos agua superficial, lo que podría ralentizar la circulación.
¿Está el mundo cerca del punto de no retorno?
Desde hace años, distintos equipos de investigación intentan determinar cuándo podría alcanzarse el punto de no retorno de la circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC), que en plena crisis de calentamiento global desencadenaría inviernos extremadamente fríos en el norte de Europa.
En caso de colapso de la AMOC, el nivel del mar subiría rápidamente en la costa este de Estados Unidos, ya que la corriente suele alejar el agua de la tierra.
Las tormentas en el Atlántico se intensificarían, pero por ahora las previsiones siguen siendo muy inciertas.
Hace unos 12.500 años, durante el último periodo frío, el Dryas reciente, la AMOC tardó alrededor de 100 años en volver a funcionar plenamente. Las temperaturas en Groenlandia necesitaron entonces unos 40 años para recuperarse de las extremas condiciones glaciares.
Los autores del estudio más reciente hablan de "señales de alerta temprana" de que la circulación oceánica se acerca a un punto de no retorno y de "pruebas claras de un debilitamiento de la AMOC".
Y añaden: "Este riesgo exige la atención urgente de los responsables políticos".