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"Un cóctel explosivo": El Niño dispara el temor a los incendios este verano en Portugal

Incendio en la zona de Sever do Vouga en 2024.
Incendio en la zona de Sever do Vouga en 2024. Derechos de autor  Bruno Fonseca / AP
Derechos de autor Bruno Fonseca / AP
Por Ricardo Figueira
Publicado última actualización
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La Comisión Europea considera prácticamente seguro el regreso de El Niño y alerta de sus posibles efectos. El climatólogo Carlos da Camara advierte a Euronews de que la combinación del fenómeno con el cambio climático podría favorecer olas de calor extremas e incendios de gran magnitud en Portugal.

El fenómeno de El Niño está a las puertas, aunque sus efectos directos sobre Portugal serán previsiblemente limitados, según el Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA). La Comisión Europea, a través de su Centro Común de Investigación (CCI), es el organismo internacional más reciente en considerar "prácticamente seguro" que el fenómeno se produzca este año y se prolongue previsiblemente hasta 2027.

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Según el informe del CCI, El Niño alcanzará una intensidad muy elevada y podría situarse en la categoría de fenómeno "muy fuerte", superando incluso episodios históricos recientes. La Comisión alerta especialmente sobre los riesgos para la seguridad alimentaria asociados a la sequía, en un contexto ya marcado por los elevados precios de la energía y los fertilizantes, lo que podría situar "a cientos de millones de personas más en situación de riesgo".

Una mujer seca fruta en Zimbabue durante la sequía y la escasez de alimentos provocadas por El Niño en 2024
Una mujer seca fruta en Zimbabue durante la sequía y la escasez de alimentos provocadas por El Niño en 2024 Aaron Ufumeli / AP

Las condiciones meteorológicas adversas podrían afectar a cultivos clave como el trigo duro, que sería uno de los más perjudicados, además del maíz, el arroz, la soja y el trigo de invierno.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) emitió un aviso a comienzos de este mes en el que señalaba una probabilidad del 80% de que se desarrollara un episodio de El Niño entre junio y agosto. El fenómeno consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico, con consecuencias directas en las regiones tropicales y subtropicales y posibles efectos indirectos en numerosas zonas del planeta.

Las previsiones más recientes indican además que existe un 90% de probabilidad de que sus efectos se prolonguen hasta finales de año y que su intensidad sea de moderada a fuerte.

La información de la OMM fue difundida también por la ONU, acompañada de un vídeo del secretario general, António Guterres, quien advirtió de que "el mundo debe tratar esta amenaza como una alerta climática urgente. El Niño intensificará aún más el calentamiento global. Sus impactos serán más graves, llegarán más lejos y cruzarán fronteras con una rapidez devastadora".

Aunque Portugal se encuentra lejos del Pacífico, eso no significa que quede completamente al margen de sus efectos, especialmente en lo relativo a las temperaturas. Un verano especialmente cálido obliga a reforzar la vigilancia tanto por el impacto del calor en la salud, sobre todo entre quienes trabajan al aire libre, como por el aumento del riesgo de incendios.

Según el IPMA, en una nota difundida recientemente, "aunque El Niño se produce en el océano Pacífico, puede influir en los patrones climáticos a escala global. Sin embargo, sus efectos en Portugal no son directos ni pueden preverse de forma sencilla".

¿Cuál será el impacto en Portugal?

Para el climatólogo Carlos da Camara, la aparición de El Niño en un contexto de cambio climático puede convertirse en un cóctel explosivo con consecuencias indirectas para Portugal. El investigador sénior del Instituto Dom Luiz compara el fenómeno con las ondas que genera una piedra al caer en un estanque: la perturbación se expande gradualmente y pierde intensidad a medida que se aleja de su origen.

"El fenómeno comienza en el Pacífico central. La perturbación se extiende por el continente americano, tanto hacia el norte como hacia el sur; después llega a Indonesia y continúa avanzando. Más tarde influye en el sur de África y sigue propagándose hasta Canadá antes de desvanecerse. La influencia directa sobre Europa es pequeña, muy pequeña. En la Península Ibérica es todavía menor", explica.

Sin embargo, aunque sus efectos directos sean escasos o prácticamente inexistentes, el denominado "efecto mariposa", combinado con las actuales condiciones climáticas, podría tener consecuencias indirectas este verano, especialmente en materia de incendios forestales.

Área quemada en Castro Daire tras un incendio en septiembre de 2024
Área quemada en Castro Daire tras un incendio en septiembre de 2024 Bruno Fonseca / AP

En la Europa mediterránea, una de las regiones donde el cambio climático se manifiesta con mayor intensidad, el impacto podría verse amplificado. "Me preocupa que se produzca una ola de calor como la de 2003, la más intensa registrada en Europa", señala el científico.

"Si eso ocurre, debemos tener en cuenta que el tren de borrascas asociado a la depresión Kristin derribó millones de árboles. Disponemos de mucha más biomasa susceptible de arder, no solo por las abundantes lluvias de la primavera, sino también por el gran volumen de árboles caídos. Eso podría favorecer incendios de grandes proporciones en un momento especialmente delicado", añade.

¿Podría llegar una gran ola de calor?

El IPMA prevé temperaturas muy elevadas a partir del fin de semana, con valores superiores a los 40ºC en varias localidades del interior. Algunos modelos meteorológicos privados apuntan incluso a que podrían alcanzarse los 50ºC. Para Carlos da Camara, sin embargo, "esa cifra representa un escenario extremo con un elevado grado de incertidumbre".

Respecto a la posibilidad de que se repita una situación comparable a la de 2003 en los próximos días, el climatólogo sostiene que todavía no dispone de información suficiente para afirmarlo. Da Camara resume así los posibles efectos del fenómeno:

"¿Tendrá El Niño efectos directos? No. ¿Efectos indirectos? Muy probablemente sí. ¿Y podrían esos efectos verse amplificados por un contexto agravado por el cambio climático? Sin duda. En realidad, El Niño no será el principal problema para Europa. Sí lo será para otras regiones, como el nordeste de Brasil, Sudáfrica o Indonesia. Pero, de forma indirecta, también podría acabar teniendo consecuencias aquí".

¿Qué es El Niño?

Aunque a menudo se asocia al cambio climático, El Niño no es un fenómeno nuevo ni está directamente provocado por él, si bien el calentamiento global puede amplificar sus efectos. El término comenzó a utilizarse a finales del siglo XIX en Perú para describir el calentamiento de las corrientes del Pacífico que se producía con frecuencia en torno a la Navidad.

Con el tiempo, los meteorólogos han relacionado este fenómeno con numerosos episodios meteorológicos extremos que pueden desarrollarse simultáneamente. Un ejemplo se produjo entre 2014 y 2015, cuando un episodio de El Niño confirmado por la OMM coincidió con graves sequías en distintas regiones del planeta, afectando a la agricultura y aumentando el riesgo de inseguridad alimentaria en zonas especialmente vulnerables.

Según los científicos, el episodio previsto para este año podría tener consecuencias tan graves o incluso mayores que las registradas hace 12 años. El fenómeno comenzó a estudiarse con mayor detalle a través del patrón climático conocido como ENSO, siglas en inglés de El Niño-Southern Oscillation (Oscilación del Sur-El Niño), que mide las variaciones de temperatura en el océano Pacífico y permite anticipar tanto episodios de El Niño como de su fase opuesta, conocida como La Niña.

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