Donald Trump ha presentado el nuevo Air Force One donado por Qatar, al que describe como una "Casa Blanca voladora", mientras persisten las dudas éticas y de seguridad por la aceptación de un regalo valorado en cientos de millones de dólares.
Durante una visita a la base aérea de Andrews, cerca de Washington, el presidente de Estados Unidos elogió el nuevo Air Force One provisional. Frente al aparato, de fuselaje blanco, una amplia franja roja y la parte inferior en azul oscuro, afirmó: "Este avión se ha convertido en una Casa Blanca voladora, con un nivel de lujo que nunca habíamos visto".
Al referirse al nuevo esquema de pintura de uno de los dos históricos Air Force One, del que la Casa Blanca se despidió el jueves tras 30 años de servicio, 223 viajes internacionales a 96 países y más de seis millones de millas recorridas, añadió: "Nos gustaba el azul celeste, pero ha llegado el momento de un cambio".
El nuevo Air Force One, un regalo de Qatar, servirá como avión temporal para los desplazamientos del presidente hasta la entrega de los nuevos aparatos encargados directamente a Boeing. Su entrega está prevista, por ahora, para 2028.
El año pasado, el Gobierno de Estados Unidos aceptó oficialmente el Boeing 747 de lujo donado por Qatar para su uso como avión presidencial, una decisión que generó dudas sobre las implicaciones éticas y legales de aceptar un obsequio de semejante valor procedente de un gobierno extranjero.
Trump había insistido anteriormente en que, una vez abandonara la Casa Blanca, no utilizaría este avión qatarí y que el aparato acabaría siendo donado a una futura biblioteca presidencial.
Empiezan los vuelos de prueba y las evaluaciones de seguridad
La Fuerza Aérea de Estados Unidos informó en un comunicado de que el nuevo avión, más grande y lujoso, iniciará en las próximas semanas los vuelos de prueba previos a su entrada en servicio para incorporarse de forma gradual a la flota presidencial a lo largo del verano. Estas pruebas tienen como objetivo verificar todas las capacidades necesarias para garantizar el traslado seguro del presidente.
El aparato donado por Qatar, cuyo valor se estima en varios cientos de millones de dólares, ha suscitado importantes cuestiones éticas y constitucionales, especialmente en relación con los límites a los regalos que puede recibir un presidente de países extranjeros. Además, el hecho de que se trate de una aeronave que perteneció inicialmente a un gobierno extranjero y vaya a asumir ahora la delicada misión de transporte presidencial ha alimentado las preocupaciones en materia de seguridad.
Un avión capaz de desviar misiles
Los aviones adaptados para operar como Air Force One son conocidos por sus avanzados sistemas defensivos, capaces de interferir radares enemigos y sistemas de seguimiento por infrarrojos. Estas aeronaves también están equipadas con dispensadores de chaff, pequeñas tiras metálicas diseñadas para confundir a los misiles guiados por radar, así como con bengalas térmicas destinadas a desviar o neutralizar misiles guiados por calor.
Desde su primer mandato, Donald Trump ha mostrado un gran interés por sustituir el avión presidencial. De hecho, mantenía en una mesa auxiliar del Despacho Oval una maqueta con el nuevo esquema de pintura que deseaba para la aeronave. El mandatario ya había asegurado en anteriores ocasiones que sería "una estupidez" rechazar un regalo de estas características por parte de Qatar.