Las cuatro islas en disputa, ocupadas por Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, han ganado importancia desde el final de la guerra, al albergar bases militares estratégicas para el Kremlin y contar con ricos yacimientos minerales y caladeros de pesca.
El presidente ruso, Vladímir Putin, visitó por primera vez este jueves las islas Kuriles, en el extremo oriental del país, lo que provocó una "enérgica" protesta de Japón, que también reclama ese territorio.
Las relaciones entre Rusia y Japón arrastran desde hace décadas tensiones por estas islas en disputa, conocidas en Japón como los Territorios del Norte y ocupadas por la Unión Soviética en 1945.
El Kremlin difundió un vídeo de Putin en las Kuriles, y los medios rusos señalaron que visitó una planta de procesado de pescado donde le ofrecieron caviar. Putin viajó a las Kuriles después de visitar la vecina isla rusa de Sajalín, donde la Armada rusa realizaba maniobras.
En Sajalín, Putin celebró una reunión "sobre la garantía de la seguridad de las fronteras orientales de Rusia", según el medio estatal RIA Novosti.
Japón, cuyos lazos con Rusia se han deteriorado aún más desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, mientras que las relaciones de Moscú con China y Corea del Norte se han estrechado, presentó una enérgica protesta.
"Los Territorios del Norte son una parte inherente del territorio de Japón tanto históricamente como según el derecho internacional, y el Gobierno de Japón protesta enérgicamente por esta visita", afirmó en un comunicado el ministro de Exteriores, Toshimitsu Motegi.
La Unión Soviética se apoderó de este archipiélago volcánico, de gran importancia estratégica y situado al norte de Hokkaido, en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, y desde entonces mantiene allí una presencia militar.
En 2010, el entonces presidente Dmitri Medvédev se convirtió en el primer dirigente ruso en visitar el territorio en disputa. Posteriormente volvió en varias ocasiones ya como primer ministro, durante la presidencia de Putin.
Las cuatro islas en disputa forman parte del archipiélago volcánico de las Kuriles, que describe un amplio arco desde la península rusa de Kamchatka hasta la principal isla septentrional de Japón, Hokkaido. La Unión Soviética solo declaró la guerra a Japón el 8 de agosto de 1945, después de que se lanzara la bomba atómica sobre Hiroshima y seis días antes del final del conflicto.
Los nombres de las islas son similares en ambos países, Kunashir, Habomai, Shikotan e Iturup en ruso, mientras que en japonés se conocen como Kunashiri, Habomai, Shikotan y Etorofu.
Su población, de unos 20.000 ciudadanos rusos, vive en un clima muy riguroso, pero las islas cuentan con yacimientos minerales, entre ellos de oro y plata, y con ricas zonas de pesca. Tras la ocupación de las islas en 1945, Moscú deportó a su población japonesa, de unas 17.000 personas.
Desde entonces las islas adquirieron una importancia estratégica, al albergar bases aéreas y navales durante la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética se enfrentaba a Estados Unidos y a su principal aliado en el Pacífico, Japón.
En varias ocasiones pareció que las negociaciones, reanudadas de forma intermitente entre Tokio y Moscú, avanzaban y en 1956, cuando se establecieron relaciones diplomáticas, el líder soviético Nikita Jrushchov sugirió que dos de las islas en disputa podrían devolverse en el marco de un tratado de paz.
Aunque las conversaciones se reanudaron tras la caída de la Unión Soviética en 1991, no se ha logrado ningún avance y las islas siguen bajo control ruso.