Nelly Florida Riama, subdirectora de geofísica de la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia, advirtió que, aunque la alerta de tsunami ha terminado, "las réplicas siguen produciéndose".
Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió el sábado Indonesia, en el sudeste asiático, y causó al menos 38 muertos, según el último informe 10:50 (hora española).
El seísmo se registró al norte de la isla de Flores, en el este del país, en plena madrugada, y desató el pánico mientras la población huía a la calle ante el derrumbe de edificios.
Se declaró una alerta de tsunami que posteriormente fue levantada, después de que la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) informara de que ya no detectaba aumentos significativos del nivel del mar que pudieran amenazar a las comunidades costeras.
"Según los informes que hemos recibido, 20 personas han muerto, seis están heridas y dos siguen sepultadas", declaró a AFP el responsable de los equipos de rescate Fathur Rahman, de camino a la regencia de Nagekeo, la zona más afectada por el seísmo.
"Nuestro objetivo será localizar a las víctimas que permanecen bajo los escombros", añadió Fathur.
La subdirectora de geofísica de la BMKG, Nelly Florida Riama, advirtió de que, aunque la alerta de tsunami había concluido, "las réplicas continúan produciéndose".
"Pedimos a la población que mantenga la calma, que no se deje llevar por rumores irresponsables y que siga la información a través de los canales oficiales de la BMKG", añadió Nelly.
Según la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), en torno a 2.000 residentes de la regencia de Nagekeo fueron evacuaron por sus propios medios tras el terremoto y la alerta de tsunami.
La BNPB señaló que se sintieron temblores en las regencias de Nagekeo, Sikka y Manggarai Occidental, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental; en la ciudad de Bima y la regencia de Bima, en Nusa Tenggara Occidental; y en las regencias de Jeneponto, islas Selayar y Maros, en la provincia de Sulawesi del Sur.