El mes anterior al regreso de Donald Trump a la Presidencia, las detenciones de inmigrantes superaban ligeramente las 8.000, en su mayoría correspondientes a personas trasladadas desde centros de detención locales o estatales a custodia del ICE para su posterior deportación.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo en julio a casi 50.000 personas, la cifra mensual más alta desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, según las nuevas cifras.
ICE efectuó 49.571 detenciones en julio, un aumento del 15% respecto a las 43.021 de junio y del 70% frente a las 29.241 de febrero, según datos gubernamentales analizados por la agencia de noticias Associated Press.
Este repunte de las detenciones por inmigración se produce mientras el Gobierno de Trump mantiene su agenda de deportaciones masivas y pasa de operaciones muy visibles en las grandes ciudades estadounidenses a actuaciones de control menos evidentes.
Con el aumento de las detenciones en las últimas semanas, impulsado por nuevas contrataciones, ICE ha arrestado a personas en controles de tráfico y depende cada vez más de los cuerpos de seguridad estatales y locales para aplicar la normativa migratoria.
Los agentes de ICE también han empezado a detener a haitianos que han perdido la protección frente a la deportación.
Las nuevas cifras de detenciones demuestran que el Gobierno "no ha dejado de aplicar la ley", afirma Mark Krikorian, del Center for Immigration Studies, un centro que defiende mayores restricciones a la inmigración. "Han cambiado de táctica y, si acaso, están siendo más eficaces".
Las alianzas con los estados se vuelven clave en el control de la inmigración
El número de detenciones realizadas por los departamentos de policía estatales y locales que colaboran con ICE ha aumentado de forma notable en el último año.
Según los datos, estas alianzas, que ICE ha ampliado gracias a generosos incentivos económicos para las agencias participantes, supusieron 6.500 detenciones en julio, alrededor del 13% del total. Un año antes representaban menos del 5% de las detenciones mensuales de ICE.
Texas y Florida concentraron casi 20.000 detenciones en julio, lo que subraya el creciente papel de estos dos estados en la agenda de deportaciones masivas del Gobierno de Trump.
Ambos estados han ampliado su cooperación con ICE mediante los llamados acuerdos 287(g), que permiten a los agentes de las fuerzas de seguridad estatales y locales asumir determinadas funciones federales de control migratorio.
Más de la mitad de los inmigrantes detenidos no tiene antecedentes penales
El Gobierno de Trump ha reiterado que sus operaciones de control migratorio se dirigen a personas que han cometido delitos en Estados Unidos, como parte de sus esfuerzos por mejorar la seguridad pública.
Sin embargo, los datos indican que más de la mitad de los detenidos en julio no tenía condenas penales ni afrontaba cargos criminales. Menos de una cuarta parte había sido condenada por algún delito.
La mitad de las detenciones fue de carácter no custodial, es decir, los agentes de ICE arrestaron a personas en la comunidad en lugar de hacerse cargo de quienes ya estaban en prisiones o bajo custodia de la policía local.
Al menos diez personas han muerto en encuentros con agentes de inmigración desde que Trump regresó a la Casa Blanca y puso en marcha su ofensiva contra la inmigración.