Los expertos advierten de que, aunque no todos los fenómenos glaciares pueden atribuirse directamente al cambio climático, el aumento de las temperaturas globales está sometiendo a los glaciares a una presión cada vez mayor.
Un enorme bloque de hielo que se desprendió de un glaciar y cayó varios miles de metros hasta el río situado debajo podría haber desencadenado la catástrofe en Nepal y Tíbet.
Los científicos siguen recopilando datos de satélite y mediciones sobre el terreno para determinar exactamente qué ocurrió y qué desencadenó la riada, que ha dejado al menos 353 muertos y más de 1.300 desaparecidos, entre ellos extranjeros y peregrinos.
"Un gran fragmento de glaciar cayó desde unos 5.200 metros hasta un valle", afirmó Simon Cox, científico principal del organismo neozelandés GNS Science. El hielo se "transformó en una masa embravecida de escombros (...) que va recogiendo rocas, sedimentos, árboles y todo lo que encuentra a su paso y lo arrastra por el cañón", explicó a AFP.
La pared de agua golpeó primero un puesto fronterizo. Las imágenes de videovigilancia muestran cómo el barro y los escombros lo arrasan mientras la gente huye. Después, la riada siguió corriente abajo hacia Nepal, donde anegó aldeas y destruyó puentes y edificios.
Qué desencadenó la enorme riada
Las primeras hipótesis apuntaban a una inundación por desbordamiento de un lago glaciar (GLOF), un fenómeno que se produce cuando la barrera que contiene el agua de deshielo se rompe repentinamente y libera grandes cantidades de agua valle abajo.
"El agua circula dentro de los glaciares y también por debajo de ellos", señaló Adrian McCallum, glaciólogo de la University of the Sunshine Coast. "Pero, en mi opinión, la única razón por la que de repente debería descender un gran volumen de agua por un valle es que haya sido liberado", explicó a AFP.
Sin embargo, otros expertos aseguran que no han encontrado lagos glaciares cerca del lugar del colapso. Una de las hipótesis es que el agua se hubiera acumulado bajo el glaciar y fuera liberada cuando el hielo se desplomó.
Otra posibilidad es que el hielo, al caer, represara temporalmente el río, provocando una acumulación de agua que posteriormente se liberó de forma súbita.
El deshielo estival del glaciar y las lluvias del monzón podrían haber elevado previamente el nivel del río. Además, los escombros y el barro arrastrados por la riada habrían incrementado aún más el volumen de la corriente, según Cox.
En toda la zona afectada, el nivel del agua llegó a subir hasta nueve metros en apenas 30 minutos tras el derrumbe del glaciar, según investigadores de un grupo de estudios climáticos con sede en Katmandú.
"Fue un aumento enorme, una gran oleada de agua que se produjo de repente", afirmó Saswata Sanyal. El derrumbe del glaciar fue tan potente que se registró como un fenómeno sísmico de magnitud 5,2 a las 8:37 (4:52 CEST) y, en un primer momento, fue confundido con un terremoto.
Tras nuevos análisis, el Servicio Geológico de Estados Unidos concluyó que se había tratado de un colapso glaciar acompañado de un flujo de escombros y descartó que se hubiera producido un terremoto.
Cómo han ayudado los satélites a reconstruir la catástrofe
Con buena parte de la zona afectada todavía inaccesible, los expertos recurren a imágenes de satélite y mediciones sobre el terreno para reconstruir lo ocurrido.
"Podemos examinar las imágenes de satélite tomadas antes y después del suceso y tratar de ver qué ha cambiado. En esencia, buscamos qué falta en las montañas en las imágenes posteriores", explicó Lauren Vargo, glacióloga de la Universidad Victoria de Wellington, en Nueva Zelanda.
Poco después de registrarse la actividad sísmica, una estación cercana de control del nivel del agua dejó de transmitir, según las autoridades nepalesas.
Las estaciones situadas río abajo comenzaron después a desconectarse una tras otra. En Kalikhola, cerca de la frontera con Tíbet, el nivel del agua alcanzó los 12,3 metros a las 14:14 (10:29 CEST), según las autoridades.
Por qué las alertas pueden no haber sido suficientes
Las autoridades nepalesas recibieron las primeras alertas por inundaciones en torno a las 9:00, hora local (5:15 CEST), y avisaron a las comunidades situadas a lo largo del río Bhote Khoshi para que "se mantuvieran muy vigilantes y permanecieran en zonas seguras".
Sin embargo, todavía no está claro cuántas personas recibieron la advertencia ni de cuánto tiempo dispusieron para reaccionar. "La realidad es que, si se vive en una comunidad situada aguas abajo de un gran glaciar y posiblemente de un lago glaciar donde podría producirse un GLOF, en cierto modo se está sentado sobre una bomba de relojería", señaló McCallum.
Incluso para quienes recibieron la alerta, las posibilidades de escapar habrían sido muy limitadas, señaló Hatim Sharif, hidrólogo de la University of Texas at San Antonio.
"Correr no sirve de nada", ni tampoco intentar huir en un vehículo, explicó a AFP, porque el barro y el agua, al avanzar a gran velocidad, forman una combinación letal que se comporta "como hormigón líquido".