El Ministerio de Exteriores de España ha elevado a 4 el número de españoles desaparecidos en Nepal. Nepal registra al menos 162 muertos y 579 desaparecidos en las zonas afectadas, 466 de ellos extranjeros. Además, se ha evacuado a más de 5.000 personas.
Nepal ha sufrido este miércoles una devastadora riada que ha golpeado con especial fuerza el norte del país, sobre todo el distrito de Rasuwa, en la provincia de Bagmati, cerca de la frontera con el Tíbet. El desastre deja por ahora al menos 162 muertos y casi 1.000 desaparecidos.
Las autoridades nepalíes manejan, sin embargo, un escenario mucho más grave y estiman que la catástrofe podría dejar entre 10.000 y 15.000 fallecidos. Las cifras siguen siendo provisionales: en algunas viviendas, los equipos de rescate se enfrentan a montañas de escombros de hasta 22 metros de altura.
La agencia estatal de noticias Xinhua informó el jueves de que los corrimientos de tierra en el Tíbet provocados por el colapso de un glaciar han dejado tres muertos y 558 desaparecidos, mientras que la cadena pública CCTV señaló que alrededor de 260 de los 558 desaparecidos en el Tíbet son extranjeros y que dos vecinos fueron rescatados.
Al menos tres personas habían muerto hasta la mañana del jueves, añadió. La grabación de drones en Nepal mostraba carreteras destrozadas y edificios sepultados por un torrente de agua del color del cemento húmedo.
Entre los desaparecidos hay ciudadanos extranjeros
El Ministerio de Exteriores de España ha elevado a 4 el número de españoles desaparecidos en Nepal. Aunque las cifras varían según las fuentes, y el número de víctimas mortales tiende a aumentar, las autoridades de Nepal han registrado al menos 579 desaparecidos, entre ellos 466 extranjeros.
Sunil Sharma, portavoz del consejo de turismo, precisó que 133 eran de India y se encontraban en peregrinación al monte Kailash, en el Tíbet, un lugar sagrado para los hindúes. También figuran entre los desaparecidos 47 personas de Estados Unidos, 34 de Australia, 33 de Reino Unido y 24 de Canadá, añadió. El Departamento de Estado señaló que era consciente de que había ciudadanos estadounidenses afectados.
La ministra de Exteriores de Australia, Penny Wong, declaró a los periodistas el jueves que al menos 34 australianos que realizaban peregrinaciones y rutas de senderismo estaban desaparecidos. "Entendemos que estos australianos formaban parte de distintos grupos de peregrinación y de viaje", dijo Wong a los periodistas en Adelaida, Australia.
El Gobierno nepalí aún no había solicitado ayuda, pero Australia estaba coordinando con Nepal, Naciones Unidas, la Cruz Roja y otras organizaciones una respuesta humanitaria, añadió.
Según el Ministerio de Exteriores de Malasia, 55 ciudadanos malayos en Katmandú son ahora inlocalizables debido a graves interrupciones en las infraestructuras, lo que elevó el jueves el número de desaparecidos. El Ministerio indicó que está colaborando estrechamente con las autoridades para determinar la situación y el paradero de los nacionales malayos afectados, pero que no hay una confirmación oficial de su presencia.
El Servicio Geológico de Estados Unidos informó inicialmente de un seísmo de magnitud 4,4 a primera hora del miércoles, a unos 66 kilómetros al norte de Katmandú, cerca de la frontera.
Posteriormente, el USGS actualizó su análisis y señaló que el fenómeno sísmico registrado fue en realidad un colapso glaciar de magnitud 5,2 que envió materiales ladera abajo con un impacto catastrófico en las comunidades. Explicó que su conclusión se basa en datos de estaciones sísmicas cercanas, ondas sísmicas de periodo largo e imágenes de satélite, y que no se produjo ningún terremoto.
Una avalancha glaciar está en el origen del desastre
Expertos en clima del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, con sede en Katmandú, señalaron que probablemente una avalancha de un glaciar provocó la riada súbita del miércoles.
"Las observaciones hidrológicas indican la velocidad y la magnitud excepcionales de la onda de crecida", afirmaron en un comunicado enviado por correo electrónico, en el que destacaron que el nivel del agua en un punto del río Trishuli llegó a subir hasta nueve metros en apenas media hora. Señalaron que el río Lhende Khola, afluente del Bhotekoshi, registró la crecida máxima.
"El Lhende Khola se ha desbordado dos veces en 14 meses, esta vez a causa de una avalancha de hielo y rocas procedente de un glaciar en el lado nepalí que bloqueó el cauce y liberó una súbita oleada aguas abajo", explicó Saswata Sanyal, especialista en reducción del riesgo de desastres del grupo de investigación climática.
La catástrofe en el Tíbet y Nepal no es un episodio aislado. En solo 14 meses, el sistema fluvial del Lhende Khola se ha desbordado dos veces y, en una de las zonas más densamente pobladas del planeta, las poblaciones, las infraestructuras y los recursos hídricos están en riesgo debido a la creciente inestabilidad del sistema glaciar del Himalaya.
Los profundos valles de la región son arterias económicas y corredores de transporte, pero se vuelven muy vulnerables cuando llega el desastre. Las imágenes mostraban lo que parecían ser las segundas plantas de los edificios en el castigado distrito nepalí de Nuwakot cubiertas de barro tras el paso del torrente.
Los restos quedaban enganchados en las ramas de los árboles y en los cables, los vehículos estaban enterrados y algunos supervivientes, aturdidos y cubiertos de barro. Las inundaciones paralizaron los desplazamientos en algunas zonas.
La región sufrió riadas similares en agosto del año pasado, cuando un lago glaciar en el Tíbet se desbordó debido a las altas temperaturas. Nueve personas murieron y se dañaron infraestructuras críticas, entre ellas un puente que conecta Nepal y China.