Los latinos en EE.UU. ven el sueño americano más como aspiración que realidad: solo el 20% cree haberlo alcanzado. Sin embargo, los inmigrantes son más optimistas: el 70% considera que vive mejor que sus padres y el 53% espera que sus hijos mejoren aún más.
El sueño americano sigue siendo, para la mayoría de los latinos en Estados Unidos, más una aspiración que una realidad. Solo uno de cada cinco, el 20% siente haberlo alcanzado, frente a un 18% que lo da por perdido, según la última Encuesta Nacional de Latinos del Pew Research Center, publicada este martes.
El dato más llamativo, sin embargo, es otro: el optimismo económico crece con fuerza entre quienes llegaron de fuera, mucho más que entre quienes nacieron en el país.
Pesimismo generacional: cada vez más difícil que para sus padres
La encuesta, realizada por correo a 8.046 adultos en Estados Unidos, 4.923 de ellos hispanos, detecta un pesimismo generalizado sobre la idea tradicional del sueño americano. Un 27% de los latinos considera directamente que "no existe". Y cuando se les pregunta por la dificultad de alcanzarlo, casi la mitad (48%) responde que hoy es más complicado que en la generación de sus padres; un 35% cree que el nivel de dificultad se mantiene igual.
Ese pesimismo aumenta cuanto más tiempo lleva la familia en el país: el 52% de los latinos de tercera generación o posteriores, y el 44% de la segunda generación, piensan que las cosas se han puesto más difíciles. Pese a ello, la mayoría coincide en qué hace falta para lograrlo: "El trabajo duro, la motivación y el acceso a las oportunidades adecuadas" pesan más, dicen, que la suerte.
Entre los estadounidenses no hispanos la confianza es algo mayor: un 28% afirma estar viviendo ya el sueño americano y un 29% dice estar en camino de lograrlo. El 19% lo considera inalcanzable y un 23% niega que exista siquiera, cifras muy similares a las registradas entre los latinos.
Los migrantes, más optimistas sobre el progreso entre generaciones
El panorama cambia cuando la pregunta es otra: si viven mejor que sus padres. Ahí los latinos superan claramente al resto del país. Un 57% asegura tener un nivel de vida superior al de sus progenitores a su misma edad, y un 53% confía en que sus hijos vivirán todavía mejor.
Esa confianza se dispara entre quienes nacieron fuera de Estados Unidos: siete de cada diez migrantes dicen vivir mejor que sus padres, frente a un 49% de los latinos nacidos ya en el país.
Definir el concepto no es sencillo, y las respuestas se reparten. Para un 59%, el sueño americano tiene que ver sobre todo con la economía; para un 39%, con la posibilidad de mejorar la vida de su familia. Un 18% lo asocia, simplemente, a "la libertad o sentirse libre".
La encuesta llega en plena ola de políticas antimigratorias del presidente Donald Trump, que gobierna desde enero de 2025. Solo en julio, el ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) arrestaron a más de 51.000 migrantes, la cifra mensual más alta de todo su segundo mandato.