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La UE afronta un incómodo G20 de Energía con Rusia y Venezuela en la mesa

El embajador estadounidense en Bélgica Bill White escucha un mensaje grabado del presidente Donald Trump en el acto America 250 en Bruselas el 28 de junio de 2026
El embajador de EE. UU. en Bélgica, Bill White, escucha un mensaje grabado del presidente de EE. UU. Donald Trump durante el acto America 250 en Bruselas, 28 de junio de 2026 Derechos de autor  AP Photo / Virginia Mayo
Derechos de autor AP Photo / Virginia Mayo
Por Marta Pacheco
Publicado última actualización
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El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, llega al G20 de Houston en plena brecha entre Bruselas y Washington: la apuesta verde de la UE choca con el impulso de EE.UU. por producir más petróleo y gas, con Rusia y Venezuela sentadas a la mesa.

El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, participará esta semana en la reunión de ministros de Energía del G20 en Houston (Texas), donde coincidirá con representantes de Rusia y Venezuela. La cita pone de manifiesto las crecientes diferencias entre Bruselas y Washington sobre qué significa la seguridad energética y cómo debe garantizarse.

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La reunión ministerial de Energía del G20, organizada por la Administración estadounidense del 14 al 16 de septiembre bajo el lema "abundancia de energía", refleja la apuesta de Washington por un modelo centrado en aumentar la producción de petróleo y gas, ampliar la oferta de electricidad y eliminar regulaciones medioambientales que considera un obstáculo para la inversión energética.

Este enfoque contrasta claramente con la prioridad de la UE por la política climática y la transición hacia una energía limpia. Aunque la UE, Estados Unidos y Rusia son miembros de pleno derecho del G20, Jørgensen tendrá que lidiar con la presencia de un representante ruso en la reunión, pese a la guerra de Moscú contra Ucrania y a los esfuerzos de la Unión por acabar con su dependencia residual de los combustibles fósiles rusos. Venezuela también estará presente como invitada, incorporando al debate a uno de los grandes productores mundiales de petróleo.

"Seguro que es una situación muy incómoda, pero él (el comisario Jørgensen) transmitirá el mensaje de la UE", afirmó a 'Euronews' un responsable de la Comisión que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del asunto. La misma fuente añadió que "Rusia forma parte del G20 y la presidencia de turno es la responsable" de decidir quién participa en estas reuniones.

Washington ha aprovechado la cita del G20 para promover su propia agenda energética y ha anunciado planes para eliminar los límites estadounidenses a las emisiones de carbono de las centrales eléctricas de carbón y gas. Jørgensen llegará así a Estados Unidos para defender el enfoque climático de la UE en un contexto político cada vez más complejo.

La apuesta energética de Washington frente al modelo de Bruselas

La estrategia energética de la UE se centra cada vez más en reducir la dependencia europea de los combustibles fósiles importados mediante la aceleración de la electrificación, la expansión de las energías renovables, la modernización de las redes, la mejora de la eficiencia energética y el desarrollo de fuentes de energía propias.

Jørgensen ha presentado reiteradamente la independencia energética como un imperativo estratégico y de seguridad, al tiempo que defiende una economía europea más electrificada.

Para Washington, la seguridad energética pasa por disponer de una producción abundante, especialmente de petróleo, gas y electricidad estadounidenses. Bruselas, por el contrario, sostiene que la dependencia de unos mercados mundiales de combustibles fósiles volátiles supone una vulnerabilidad para la seguridad.

Ese mensaje, sin embargo, puede encontrar poca receptividad en Washington. El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, que participa en el G20 en Houston, rechazó acudir a anteriores reuniones ministeriales del grupo sobre energía alegando que se centraban únicamente en el "extremismo climático" y en "cómo detener la producción de energía".

"Si se quiere hablar de asequibilidad, en realidad esta es una conferencia donde estamos hablando de aumentar la oferta y aumentar la seguridad", declaró Burgum a los periodistas.

Un representante ruso en la misma mesa

El escenario resulta todavía más delicado políticamente por la presencia de un representante ruso en la misma mesa que Jørgensen. La Casa Blanca anunció recientemente su participación, pero no ha identificado al responsable ruso. No obstante, se espera que el representante sea el ministro de Energía, Sergey Tsivilyov.

Sigue sin estar claro si la UE fue informada previamente de esta participación. Por el momento, la Comisión Europea no ha respondido a la solicitud de comentarios de 'Euronews'.

La presencia de Rusia resulta especialmente llamativa debido a la guerra de Moscú contra Ucrania y a los esfuerzos de la UE por poner fin a su dependencia residual de los combustibles fósiles rusos.

La participación de Venezuela se produce, además, en un momento en el que Washington busca profundizar su relación energética con Caracas y fomentar la recuperación de la producción petrolera venezolana tras el apartamiento del poder del expresidente Nicolás Maduro.

La lista de invitados amenaza así con convertir la reunión ministerial de Energía en algo más que un debate sobre oferta y precios. La UE se encontrará junto a un Estados Unidos decidido a ampliar la producción de combustibles fósiles y compartirá la mesa con dos países cuyos sectores petrolero y gasístico están estrechamente vinculados a importantes tensiones geopolíticas.

El choque entre la UE y Estados Unidos por la política energética

"El G20 es una oportunidad para que las principales economías se alineen en torno a principios pragmáticos como estos (desregulación y reforma de permisos), que permitirán lograr una abundancia de energía y reforzar la resiliencia global", señala la página oficial del G20.

Si Washington aprovecha su presidencia del G20 para construir una coalición en torno a un mensaje favorable al aumento de la producción, Bruselas corre el riesgo de quedar como una excepción al defender que la respuesta a la crisis energética pasa por acelerar la transición y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

El eurodiputado Virgil-Daniel Popescu (Rumanía/PPE) pidió al comisario Jørgensen que no entre en una disputa con Washington por el nombre de la reunión, que la Administración Trump ha rebautizado como "Grupo de Trabajo sobre la Abundancia de Energía".

"La línea útil es la compartida: más energía, más seguridad, más producción en casa. Nuclear y renovables van juntas. El gas que sustituye a una importación arriesgada es un proyecto de seguridad, no un combate contra la transición", declaró Popescu a 'Euronews'.

"La prueba en Houston es ver si podemos hablar de abundancia sin amnesia, sin olvidar Ucrania y sin olvidar que la dependencia, ya sea de combustibles o de tecnología, sigue siendo el riesgo estratégico".

Descarbonización frente a abundancia energética

En Houston, Jørgensen tendrá que defender la definición de seguridad energética de la UE sin parecer ajeno al problema inmediato que afrontan los gobiernos: unos precios de la energía elevados y volátiles y el riesgo de interrupciones en el suministro.

Los precios del gas europeo subieron hasta alrededor de 75 euros/MWh el 9 de septiembre y superaron los 83 euros/MWh el 14 de septiembre, frente a los aproximadamente 31 euros/MWh registrados antes de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

El repunte ha llevado al Banco Central Europeo a advertir de que el encarecimiento del gas se estaba convirtiendo en un problema para la inflación. El crudo Brent también ha superado los 100 dólares por barril en medio de la escalada en Oriente Medio, lo que podría traducirse de nuevo en un aumento de los precios en las gasolineras.

Es previsible que Washington destaque los vastos recursos energéticos de Estados Unidos y defienda que ampliar la producción de petróleo y gas es la forma más rápida de proteger a los consumidores y a la industria frente a las crisis geopolíticas.

Sin embargo, la respuesta a largo plazo de la UE, basada en la descarbonización y la electrificación, no ofrece una solución inmediata a unas facturas energéticas disparadas. Esta situación pone de relieve la vulnerabilidad energética del bloque y da impulso político al concepto estadounidense de "abundancia energética".

El eurodiputado Roman Haider (Austria/Patriotas por Europa) calificó la política energética europea de "fracaso" y la vinculó al "éxodo industrial en curso". "El enfoque estadounidense de hacer que la energía sea lo más barata y fiable posible es la cuestión del momento. Exactamente esa debería ser la tarea central del comisario, no el postureo moral sobre quién se sienta al lado de quién, dónde y cuándo. Eso tiene su lugar en la guardería", declaró Haider a 'Euronews'.

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