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Los repartidores de Gaza recurren a la bicicleta tras la falta de combustible y el destrozo de las vías

En la Franja de Gaza, las bicicletas se usan para repartir pedidos
Las bicicletas se usan para repartir pedidos en la Franja de Gaza Derechos de autor  محمد نشبت
Derechos de autor محمد نشبت
Por محمد نشبت con يورونيوز
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Los repartos en bicicleta no empezaron con la guerra, en marzo de 2021 se ensayó en Rafah y luego, por la escasez de combustible y los daños, la bicicleta se volvió el recurso más presente.

La crisis de combustible y la paralización de los medios de transporte y el deterioro de las carreteras en la Franja de Gaza han llevado a algunos repartidores a depender de la bicicleta. Estas bicicletas han permitido mantener el servicio, pero han hecho los trayectos más largos y agotadores, mientras que una avería sencilla puede devorar una parte importante de los ingresos de todo un día.

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En la zona de Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza, Mohamed Abu Omra, repartidor de la empresa Barq, completaba algunos trayectos en moto en menos de diez minutos. Hoy necesita media hora o más para recorrer la misma distancia en bicicleta. Abu Omra resume lo que ha cambiado en su oficio en tres cargas: "el cansancio físico, el desgaste del mantenimiento y el desgaste del camino".

En entrevistas realizadas por 'Euronews', Abu Omra, el dueño de la empresa Tarek Abu Zekri y el repartidor Abbas Al Suri hablaron de trabajar en calles dañadas, de la dificultad de conseguir piezas de repuesto y de los riesgos a los que se enfrentan los repartidores cuando se desplazan entre las distintas zonas de la franja.

Tarek Abu Zekri, propietario de la empresa de reparto Barq, junto a uno de sus trabajadores, barrio de Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza
Tarek Abu Zekri, propietario de la empresa de reparto Barq, junto a uno de sus trabajadores, barrio de Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza محمد نشبت- يورونيوز

De diez minutos a media hora

El reparto en bicicleta no empezó con la guerra. En marzo de 2021 surgió en Rafah una experiencia de entrega de pedidos en bicicleta, y durante la guerra la bici se ha convertido en una opción cada vez más presente ante la escasez de combustible y el deterioro del transporte.

Para Abu Omra, el oficio ha cambiado mucho. La motocicleta era más rápida y más cómoda, y sus piezas de recambio estaban más disponibles. Hoy se mueve en bicicleta por distancias más largas, entre los escombros y las carreteras destruidas, en condiciones meteorológicas que aumentan la dureza del trabajo.

Un trayecto que antes llevaba cerca de diez minutos en moto puede requerir hoy treinta minutos o más. Y no se trata solo del tiempo, el calor, la lluvia, la longitud de la ruta y el estado de las carreteras incrementan el esfuerzo necesario para completar cada pedido.

Tarek Abu Zekri, propietario de la empresa de reparto Barq, junto a uno de sus trabajadores, barrio de Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza
Tarek Abu Zekri, propietario de la empresa de reparto Barq, junto a uno de sus trabajadores, barrio de Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza Mohammed Nashbat - 'Euronews'

Abu Zekri afirma que los clientes suelen aceptar los retrasos mientras el pedido les llegue, pero el tiempo extra implica que el repartidor puede hacer menos viajes a lo largo del día.

Abu Zekri puso en marcha el proyecto Barq durante el segundo acuerdo de alto el fuego en enero de 2025, y después amplió la plantilla con repartidores que utilizan sus propias bicicletas. Señala que la empresa cuenta con más de cincuenta empleados en la Franja de Gaza, entre personal administrativo y repartidores, algunos cobran por jornada y otros perciben salarios mensuales.

Cuenta que un anuncio en el que buscaba trabajadores con bicicleta atrajo a 109 candidatos en 36 horas, entre ellos titulados universitarios que buscan una fuente de ingresos en un mercado con cada vez menos oportunidades laborales.

La empresa opera a través de tres sucursales en Gaza, la zona central y Jan Yunis, en el sur de la franja. Los pedidos se agrupan y se trasladan entre áreas con los medios disponibles, luego los repartidores se encargan de entregarlos dentro de cada zona. El servicio abarca encargos de tiendas y productos vendidos por personas que trabajan desde tiendas de campaña y viviendas.

Estanterías con paquetes que esperan ser entregados a sus propietarios a través de la empresa de reparto Barq, Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza
Estanterías con paquetes que esperan ser entregados a sus propietarios a través de la empresa de reparto Barq, Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza Mohammed Nashbat - 'Euronews'

Así, para algunos trabajadores la bicicleta se ha convertido en una herramienta esencial para poder seguir trabajando, no solo en un sustituto temporal de la moto.

Estanterías con paquetes que esperan ser entregados a sus propietarios a través de la empresa de reparto Barq, Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza
Estanterías con paquetes que esperan ser entregados a sus propietarios a través de la empresa de reparto Barq, Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza Mohammed Nashbat - 'Euronews'

Cuando el mantenimiento se come la paga diaria

Para Abbas Al Suri, el coste de este trabajo se ve con más claridad al final del día. Calcula que su ganancia diaria oscila entre 50 y 60 séqueles, entre 13 y 15 euros aproximadamente, según el número de pedidos. Pero reparar un pinchazo en la rueda de la bicicleta puede costarle entre 30 y 40 séqueles, es decir entre 8 y 11 euros.

Si un trabajador reúne 50 séqueles, 13 euros, en todo un día y tiene que pagar 40 séqueles, 11 euros, para arreglar una rueda, solo le quedan diez séqueles, apenas 2 euros.

Y el problema no se limita a los pinchazos. Las calles destrozadas y los escombros causan daños recurrentes en los neumáticos y en las piezas de la bicicleta, mientras que las piezas de repuesto no siempre están disponibles. Cuando una bicicleta deja de funcionar, los trabajadores recurren a utilizar componentes de otras bicis que ya no son operativas, en un intento de mantener el mayor número posible en servicio.

Al Suri describe así el método: "De bicis estropeadas a otras bicis, todo son remiendos sobre remiendos". Algunos arreglos superan el coste de una jornada completa de trabajo. Abu Zekri calcula que reparar ruedas, ejes y pedales puede costar entre 200 y 500 séqueles (57 a 143 euros), según el tipo de avería y la pieza necesaria.

El estado de las carreteras explica en parte la frecuencia de estas averías. Según la evaluación rápida conjunta de daños y necesidades del Banco Mundial, la Unión Europea y Naciones Unidas, publicada en abril de 2026, alrededor del 74% de la longitud de la red viaria de Gaza, unos 4.500 kilómetros, se considera destruida, mientras que otro 13% se clasifica como parcialmente dañada.

El estudio calcula los daños en el sector del transporte en unos 3.210 millones de dólares (2.780 millones de euros) y las pérdidas en alrededor de 1.180 millones de dólares (1.022 millones de euros), cifras que incluyen carreteras, puentes, vehículos e instalaciones de transporte en conjunto, no solo las vías. La evaluación cubre los daños hasta octubre de 2025 y se basa, para estimar el estado de las carreteras, en el análisis de imágenes por satélite, con la advertencia de las limitaciones de verificación sobre el terreno.

Barq intentó incorporar bicicletas eléctricas al servicio para aliviar el esfuerzo de los trabajadores, pero la experiencia chocó con el coste de la carga. Abu Zekri explica que cargar una bici puede costar al repartidor unos 30 séqueles (8 euros), lo que equivale a casi media jornada de trabajo si su ingreso diario se sitúa entre 50 y 60 séqueles (13 y 15 euros). Por eso el paso a la bicicleta eléctrica no ha sido una solución accesible para todos.

Bicicletas utilizadas para repartir pedidos en la Franja de Gaza, zona de Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza
Bicicletas utilizadas para repartir pedidos en la Franja de Gaza, zona de Maghazi, en el centro de la Franja de Gaza Mohammed Nashbat - 'Euronews'

El camino no solo se lleva los ingresos

El riesgo no se limita a las averías o a la caída de los ingresos. Los repartidores se desplazan cada día entre zonas que siguen expuestas a los bombardeos, de modo que el propio trayecto forma parte de los peligros del oficio.

El 29 de agosto de 2026, el repartidor Raed Adel Mohamed Aliyan murió junto a Abdel Fattah Abu Al Eish cuando una bicicleta eléctrica fue atacada en el barrio de Tel al Hawa, al suroeste de la ciudad de Gaza, según informaciones locales basadas en fuentes médicas y vecinales. En el incidente resultaron heridas tres personas, una de ellas de extrema gravedad.

Aliyan trabajaba para la empresa de reparto 'Hamama'. El director de la compañía, Jamil Al Yazji, explicó posteriormente que en el momento del ataque estaba entregando una comida y cobrando su importe al cliente.

El 10 de septiembre, Al Yazji afirmó que entre 40 y 50 trabajadores de su empresa han muerto desde el inicio de la guerra y que unos 400 empleados, alrededor de 300 de ellos en la ciudad de Gaza, siguen trabajando en bicicleta. Esa cifra es una estimación referida al personal de 'Hamama' y no un recuento general de las víctimas entre los repartidores del conjunto de la franja.

Abu Zekri cuenta que varios trabajadores de su empresa resultaron heridos en un bombardeo en Jan Yunis, mientras que otros sobrevivieron a ataques que cayeron muy cerca de ellos en la zona de Al Jalá en la ciudad de Gaza, y describe su supervivencia con estas palabras: "Dios los ha protegido más de una vez".

Pese a los riesgos, el proyecto sigue recibiendo personas que buscan empleo. Para Abu Zekri no se trata solo de mantener en marcha una empresa de reparto, sino de ofrecer una fuente de ingresos en un momento en que las opciones disponibles para los trabajadores se han reducido.

Para los trabajadores, la continuidad del empleo depende de condiciones sencillas y muy concretas, una carretera por la que se pueda pasar, una bicicleta que pueda repararse y piezas de recambio que puedan encontrarse. Por eso Abu Zekri reclama que se permita la entrada de suministros para bicicletas en la franja: "que entren pedales, cuadros, neumáticos, parches para las bicis".

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