La primera edición en Madrid de la feria inmobiliaria The District ha comenzado con incidentes. Tres activistas han irrumpido en el recinto para protestar contra la especulación y las políticas de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, arrojando panfletos y accionado bombas fétidas.
Mal olor y lluvia de papeles para arrancar la feria inmobiliaria The District en su primera cita en Madrid. Un grupo de tres activistas ha irrumpido en el salón inmobiliario tras la inauguración formal para cargar contra los fondos buitre y el Gobierno madrileño; una protesta dirigida contra la comitiva de Isabel Díaz Ayuso en la que se han empleado bombas fétidas que han dejado una fuerte hediondez en todo el recinto.
El Sindicato de Inquilinas irrumpió en un acto de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, en el recinto de Ifema, donde esparcieron octavillas a su paso en señal de protesta. Los papeles esparcidos en el recinto cargaban contra la presencia del evento en la capital bajo la proclama "The District is not welcome in Madrid" (The District no es bienvenido en Madrid).
El texto de los panfletos señalaba de forma explícita a la presidenta regional y al alcalde por "vender" la ciudad y favorecer los intereses de "especuladores e inversores" en el mercado inmobiliario.
El manifiesto esparcido por la feria ponía el foco en la crisis habitacional: "La vivienda no es un negocio, no sois bienvenidos en nuestra ciudad", subrayaba el texto tras alertar de que la presión inmobiliaria ha derivado en más de 25.000 desahucios en Madrid en 2025 y en el paulatino desahucio de los vecinos de sus barrios.
La protesta fue sofocada de inmediato por el personal de seguridad del recinto, que expulsó a los activistas de las instalaciones de Ifema. La convocatoria completó la jornada de protesta con una concentración de colectivos contra la especulación inmobiliaria a la entrada de las instalaciones.
Salvo por el paréntesis de calma registrado en la edición anterior, la feria arrastra un amplio historial de contestación social desde sus orígenes en L'Hospitalet de Llobregat, donde las movilizaciones en defensa del derecho a la vivienda llegaron a saldarse en el pasado con agresiones, lanzando pintura a los congresistas asistentes.