El Centro Financiero Internacional de Taskent operará con un marco jurídico propio mientras las autoridades buscan estrechar lazos con sus homólogos británicos. La estrategia más amplia incluye también salidas a bolsa internacionales y esfuerzos para atraer más capital privado.
Uzbekistán planea establecer vínculos directos entre su nuevo centro financiero internacional y la City de Londres, mientras pone en marcha un régimen jurídico especial basado en los principios del common law inglés para atraer inversión extranjera.
"El Reino Unido podría ofrecer su propia experiencia en inversión y, por supuesto, el common law inglés", declaró Javlon Vakhabov, director del Instituto Internacional para Asia Central, a 'Euronews' durante el foro inaugural Central Asia–UK Think Tank Forum celebrado en Tashkent. Uzbekistán, señaló, quiere que el nuevo Centro Financiero Internacional de Tashkent coopere con sus homólogos británicos, "en particular con la City de Londres".
Llevar el derecho inglés a Tashkent
El Centro Financiero Internacional de Tashkent se creó mediante un decreto presidencial en marzo. El centro funcionará con un marco jurídico propio dentro de Uzbekistán, basado en los principios del common law inglés para la actividad comercial en su interior, y contará además con un tribunal comercial internacional independiente y mecanismos de arbitraje.
Este sistema no sustituirá el marco de derecho civil de Uzbekistán. Las empresas que operen a través del centro tendrán acceso a normas jurídicas y mecanismos de resolución de disputas ampliamente utilizados en los negocios internacionales.
Uzbekistán dio un paso más el diez de septiembre, cuando el presidente Shavkat Mirziyoyev aprobó las medidas organizativas para la puesta en marcha del centro. Vakhabov afirmó que el conocimiento y la experiencia británicos pueden reforzar la cooperación con Uzbekistán y con el conjunto de Asia Central. En mayo, el Fondo Nacional de Inversión de Uzbekistán, gestionado por Franklin Templeton, se convirtió en el primer fondo uzbeko en cotizar a nivel internacional al debutar en Londres.
Actualmente se están preparando otras empresas vinculadas al Estado para posibles salidas a los mercados internacionales, en un momento en que Uzbekistán busca atraer capital privado y al mismo tiempo introducir normas más estrictas de información financiera y gobierno corporativo.
Del diálogo político al capital privado
La primera reunión de ministros de Asuntos Exteriores CA5+UK se celebró en Londres en febrero, lo que estableció una nueva plataforma de cooperación regional. Vakhabov describió las relaciones como en una "nueva y más estructurada fase". En los debates sobre inversión, los participantes insistieron una y otra vez en las condiciones necesarias para convertir el interés político en proyectos financiables.
Rebecca Nadin, directora de Riesgos Globales y Resiliencia en ODI Global, señaló posibles ámbitos de cooperación en minerales críticos, agricultura, educación, tecnología, digitalización e inteligencia artificial. "Lo que necesitamos es encontrar los mecanismos para convertir esas oportunidades en proyectos comercialmente viables", declaró a 'Euronews'. Los minerales críticos son uno de esos ejemplos.
Uzbekistán y otros países de Asia Central ricos en recursos han manifestado su voluntad de ir más allá de la exportación de materias primas y conservar una mayor parte del valor que se genera con el procesamiento y la producción industrial. "Para ello hacen falta procesos legislativos adecuados y que los inversores tengan confianza", señaló Nadin. "Y, sobre todo, es imprescindible poder transportar esas mercancías desde el origen hasta el mercado".
Los participantes en otro debate sobre la confianza de los inversores detallaron con más profundidad qué exige el acceso al capital internacional. Entre las cuestiones planteadas figuraron la debida diligencia, las normas contra el blanqueo de capitales, la contratación pública, la transparencia, el cumplimiento de las sanciones y el riesgo reputacional.
La seguridad jurídica, la protección de los derechos de los inversores y los mecanismos para resolver disputas comerciales también estuvieron entre los temas abordados. La experiencia británica en finanzas, derecho inglés, arbitraje y cumplimiento normativo se consideró en repetidas ocasiones relevante para esas necesidades.
Investigación, procesamiento y financiación
Los debates ofrecieron además ejemplos más concretos de cómo la participación británica podría ir más allá de la simple compra de materias primas. Kirsty Benham, cofundadora y directora ejecutiva de la Critical Minerals Association UK, mencionó posibles alianzas con universidades e instituciones de investigación británicas, formación especializada para geólogos, ingenieros y científicos ambientales, y la cooperación en el procesamiento de minerales. También habló de la recuperación de materiales a partir de residuos y estériles mineros y de posibles acuerdos de procesamiento entre países.
La financiación fue otro eje del debate. Se analizó, por ejemplo, un modelo en el que se movilizaría financiación respaldada por Reino Unido para proyectos de minerales críticos en el extranjero, siempre que existieran acuerdos a largo plazo para abastecer a los fabricantes británicos. Estas ideas se presentaron como posibles ámbitos de cooperación, no como proyectos ya anunciados.
Los acuerdos políticos no garantizan la inversión
Annette Bohr, investigadora asociada en el programa Rusia y Eurasia de Chatham House, subrayó otra diferencia entre la implicación económica británica y aquellos modelos en los que los gobiernos pueden movilizar empresas estatales en torno a proyectos estratégicos. "Estas empresas occidentales no están gestionadas por el Estado, y eso constituye automáticamente un impedimento", explicó a 'Euronews'. Bohr señaló que este modelo basado en el sector privado dificulta que los acuerdos políticos, por sí solos, se traduzcan en inversión.