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¿Pueden las 'startups' europeas frenar el consumo de energía de la IA?

Una imagen de un centro de datos
Una imagen de un centro de datos Derechos de autor  Canva
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Por Roselyne Min
Publicado última actualización
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'Euronews Next' ha analizado varias empresas emergentes del Viejo Continente que buscan aprovechar mejor la capacidad de la red, reducir la electricidad para refrigeración y reutilizar el calor residual.

El impulso de Europa por desarrollar su propia infraestructura de inteligencia artificial (IA) está avivando el debate sobre si su sistema eléctrico puede seguir el ritmo. Según el grupo de expertos energético británico Ember, se prevé que el consumo eléctrico de los centros de datos en todo el continente pase de 96 teravatios hora (TWh) en 2024 a 236 TWh en 2035.

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Europa necesita más centros de datos para ampliar su capacidad de IA, pero estas instalaciones aumentan aún más la demanda sobre unas redes eléctricas ya tensionadas. Esa escasez de electricidad dificulta a su vez la conexión y construcción de nuevos centros.

Sin embargo, algunas 'startups' europeas están proponiendo soluciones para afrontar este problema de suministro. 'Euronews Next' ha analizado sus iniciativas para reducir la electricidad destinada a la refrigeración, gestionar la demanda con baterías y aprovechar el calor residual.

Las 'startups' replantean la refrigeración con sensores, simulaciones y líquidos

Los servidores generan mucho calor, que debe disiparse para evitar que se sobrecalienten. En lugar de depender solo de los equipos de refrigeración, la británica EkkoSense instala sensores inalámbricos en las salas de los centros de datos para monitorizar la temperatura, el flujo de aire, la potencia y la capacidad de refrigeración.

Su software transforma esas mediciones en una vista tridimensional que ayuda a los operadores a identificar los equipos que reciben demasiada o poca refrigeración. En 2024, EkkoSense desplegó su sistema en 20 centros de datos operados por Virgin Media O2, una de las mayores compañías de telecomunicaciones del Reino Unido.

El sistema redujo de media en un 15% la energía utilizada para refrigeración, según Virgin Media O2, lo que supone un ahorro anual de más de 1 millón de libras, unos 1.166.588€, y el equivalente a 760 toneladas de dióxido de carbono según el método de contabilidad por ubicación.

Mientras EkkoSense vigila lo que ocurre dentro de la sala, la alemana etalytics recrea el sistema de refrigeración en una simulación. Su software prueba cómo se comportarían enfriadoras, bombas e intercambiadores de calor en distintas condiciones y calcula después cómo podrían operar consumiendo menos electricidad y manteniendo la temperatura dentro de límites seguros.

El año pasado, la tecnológica japonesa NTT probó el software de simulación de etalytics en su centro de datos de Bonn. La electricidad consumida por sus enfriadoras cayó un 19,1% durante los primeros meses de la prueba, y NTT espera que el ahorro pueda alcanzar hasta el 25% en un año completo.

La española Submer adopta un enfoque diferente: cambia directamente el hardware de refrigeración. Sus sistemas sumergen los servidores en un líquido no conductor que extrae el calor de forma directa y reduce así la necesidad de ventiladores y aire acondicionado, ambos muy intensivos en energía.

"La solución desarrollada por Submer utiliza una nueva técnica de refrigeración líquida para aumentar la eficiencia energética hasta un 50%, reducir las emisiones de carbono derivadas del uso de gases refrigerantes, reducir la huella y mejorar el coste total de propiedad (TCO) de los centros de datos”, afirma Submer, cliente de Submer, en una entrada de blog.

El software da a las baterías de los centros de datos una segunda función

Los centros de datos utilizan baterías para mantener los servidores en funcionamiento en caso de corte del suministro. Algunas 'startups' están empezando a usar esas mismas baterías para gestionar cuándo la instalación coge electricidad de la red. La empresa irlandesa de tecnología energética GridBeyond ha desarrollado un software que controla cuándo se cargan y descargan las baterías en función de las condiciones de la red eléctrica.

Las baterías pueden cargarse cuando la electricidad abunda y, cuando aumenta la demanda, pueden aportar parte de la energía del centro, reduciendo la cantidad que necesita extraer de la red en ese momento. Su software se ha instalado en dos centros de datos de Dublín propiedad de la compañía singapurense Keppel DC REIT, que aportan una capacidad flexible conjunta de 8 MW, según GridBeyond.

Convertir el calor de los servidores en calefacción

Otras 'startups' se centran en el calor que generan los equipos de computación. La británica Deep Green instala pequeños centros de computación junto a organizaciones que necesitan calor, como piscinas y redes de calefacción urbana. Un líquido calentado por los servidores transporta ese calor hacia el sistema de calefacción del edificio vecino.

En una prueba en el suroeste de Inglaterra, Deep Green explicó a un periódico local que donar calor a una piscina permitiría recortar su consumo de gas en un 62%, ahorrar más de 20.000 libras, unos 23.331€, al año y reducir sus emisiones anuales de carbono en 25,8 toneladas.

“Al trasladar los centros de datos desde almacenes industriales al corazón de las comunidades, nuestras 'calderas digitales' dan un buen uso al calor residual, ahorran a los negocios locales miles de libras en sus facturas de energía y reducen su huella de carbono”, declara Mark Bjornsgaard, consejero delegado de Deep Green, al diario Exmouth Journal. "Las piscinas son solo el comienzo y en torno al 30% de todas las necesidades de calor industrial y comercial podrían cubrirse con esta tecnología.”

Ahora bien, una mayor eficiencia y flexibilidad no pueden sustituir la expansión física. A medida que crece la demanda de IA, Europa necesitará en última instancia más generación eléctrica y redes más robustas. Según la Agencia Internacional de la Energía, la nueva infraestructura de red puede tardar entre cinco y 15 años en planificarse, aprobarse y construirse. Con todo, el trabajo de estas startups puede aliviar la presión sobre el sistema eléctrico europeo mientras se desarrolla esa infraestructura.

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