La Casa Blanca situó a nueve países latinoamericanos entre los 40 señalados por transbordo de mercancía china días antes de la cumbre entre Trump y Xi en Washington.
Este jueves 24 de septiembre, Xi Jinping volverá a reunirse con Donald Trump, esta vez en la Casa Blanca, cuatro meses después de que ambos se vieran en Pekín. La cita llega con un antecedente que pesa especialmente sobre América Latina.
En agosto, la Casa Blanca publicó un informe sobre el transbordo comercial, el envío de mercancía china a través de terceros países para evitar aranceles, que señala a más de 40 economías como puntos de riesgo, nueve de ellas latinoamericanas o caribeñas: México, Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Panamá, Costa Rica, República Dominicana.
La "gran estafa del transbordo": Qué dice el informe de EE.UU.
El documento se llama The Great Transshipment Scam: Rise, Scope, and Costs y lo firmó, el 13 de agosto, la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca, dirigida por Peter Navarro, asesor principal de Trump para comercio y manufactura.
Son 25 páginas con un caballo de Troya hecho de contenedores en la portada. El mecanismo que describe es conocido: reetiquetado, reempaquetado, refacturación, ensamblajes menores y declaraciones falsas de origen, apoyados en zonas francas, depósitos aduaneros y centros logísticos donde no hay una transformación real del producto.
El informe no ofrece una sola cifra, sino que compara cinco estimaciones independientes del dinero que se pierde, dos de organismos oficiales estadounidenses y tres de firmas privadas, que la propia Casa Blanca advierte que no son aditivas ni directamente comparables entre sí, porque cada una parte de una metodología y un universo de productos distinto.
Goldman Sachs ofrece la estimación más conservadora. Calcula 40.000 millones de dólares al año, (casi 35.000 millones de euros) la más baja, con datos de 2023 con un modelo econométrico basado en datos de 2023 centrado solo en el canal de reexportación.
El Council of Economic Advisers de la Casa Blanca sitúa el rango entre 34.200 y 89.600 millones de dólares (entre 29.782 y 78.000 millones de euros), con 60.000 millones de dólares (52.250 millones de euros) como punto medio, cruzando códigos arancelarios país por país.
La consultora privada de inteligencia de cadena de suministro con IA, Exiger ofrece 75.000 millones de dólares (65.300 millones de euros), cifra que el informe adopta como caso central para el resto de sus cálculos de empleo, PIB y recaudación perdida.
El Departamento de Comercio ofrece una lectura más amplia con un método simple, calcula un techo de 109.000 millones de dólares (94.914 millones de euros), aunque con un cruce más estricto de envíos exactos por México, India y Vietnam la reduce a 67.000 millones (58.300 millones de euros). Altana, otra firma de inteligencia de cadena de suministro, marca el límite superior con 303.000 millones de dólares (263.852 millones de euros), la cifra más amplia y menos ajustada de las cinco.
Sobre esa base de 65.300 millones de euros, la de Exiger, el informe calcula una pérdida de entre 16.545 y 22.640 millones de euros anuales en recaudación arancelaria, a la que suma 450.000 empleos desplazados y hasta 150.000 millones menos de PIB.
Que cinco fuentes lleguen a cifras tan distintas no es una contradicción, sino el reflejo de qué mide cada una y con qué grado de detalle. En un extremo está Goldman Sachs, que aísla un solo canal muy concreto, mercancía que cambia de ruta específicamente para esquivar el arancel chino, y lo mide con datos ya cerrados de 2023; por eso da el número más bajo.
En el extremo contrario está Altana, que no analiza productos uno a uno sino relaciones entre fábricas: rastrea qué instalación produce qué, a través de qué intermediario y hacia qué destino, y cuenta como transbordo potencial cualquier ruta sospechosa, incluida mercancía que sí recibe una transformación real en el país intermedio. Esa amplitud de criterio es la que dispara su cifra hasta los 303.000 millones.
Esa combinación de amplitud razonable y verificación a nivel de fábrica es la que lleva a la Casa Blanca a adoptar la cifra de Exiger como su "caso central" para el resto del informe, empleos, PIB, recaudación perdida, en vez de quedarse con la más alta o la más baja de las cinco.
Por poner en contexto estas cifras, la Casa Blanca las compara con partidas del propio presupuesto federal: 21.722 millones de euros equivalen a casi el presupuesto que pide la Space Force para 2026 (22.991 millones de euros) y superan el de la propia Aduana estadounidense (20.000 millones).
El informe también aporta datos de aplicación real: comparando los 526 días anteriores y posteriores a la investidura de Trump, los envíos con irregularidades detectadas por la Aduana subieron un 245%, de 93.744 a 323.677, y la recaudación adicional asociada a esas irregularidades creció un 169%, de 8.360 a 22.469 millones de euros.
El respaldo legal para endurecer esos controles es la orden ejecutiva 14411, "Strengthening Customs Enforcement" (Fortalecimiento de la fiscalización aduanera), que Trump firmó el 3 de junio de 2026 y que da a la Aduana más herramientas sobre responsabilidad del importador, fianzas, transparencia de la propiedad y sanciones.
Sobre esa base se construye el "Detective Border" (Detective fronterizo), el sistema de inteligencia artificial que la Aduana ya prueba para cruzar rutas de envío, historial de propietarios y capacidad de producción declarada.
Nueve países de América Latina, entre los 40 señalados
Washington divide a los 40 países en tres niveles según su papel en la red. En el primero, el de "líderes de escala diversificada", aparece México junto a Canadá, la Unión Europea, India, Japón, Corea del Sur, Taiwán e Israel.
En el segundo, con mayor integración productiva con China, figura Brasil junto a Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía y Vietnam. El tercer nivel, el de "objetivos oportunistas menores", agrupa a Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú y República Dominicana, junto a Singapur, Suiza, Emiratos Árabes Unidos y otras economías pequeñas.
El informe incluye además un mapa de "corredores latinoamericanos", Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú, definidos como rutas de desvío entre el Pacífico y el Atlántico que combinan almacenamiento aduanero con ensamblaje regional.
La propia Casa Blanca matiza, sin embargo, que aparecer en la lista no equivale a una acusación formal de fraude: reconoce que el aumento de exportaciones de estos países hacia EE.UU. no demuestra por sí solo que exista transbordo ilegal.
México fue el primero en reaccionar. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó el señalamiento el mismo viernes de la publicación: "Hemos demostrado a Estados Unidos que no hay ningún esquema de triangulación", dijo en su conferencia matutina, y explicó que buena parte de la mercancía que llega a México recibe valor agregado real antes de reexportarse, dentro de la ley. Su Gobierno mantiene contacto directo con el Departamento de Comercio y con el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer.
En Santo Domingo, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes salió también a defender la transparencia de su comercio exterior, subrayando que el informe no impone sanción ni restricción alguna y que la mención a República Dominicana responde a su infraestructura de zonas francas y puertos, no a una operación irregular detectada.
Varios de los países señalados ya habían movido ficha antes del informe, en gestos que ahora se leen distinto: México impuso en diciembre aranceles de hasta el 50% a los autos chinos, de cara a la revisión del T-MEC, y Colombia fijó en marzo un arancel del 35% a las importaciones de acero de países sin tratado comercial, con China como principal afectado.
El pulso con CK Hutchinson y China
Ningún caso ilustra mejor la tensión que el de Panamá. El 29 de enero, la Corte Suprema panameña declaró inconstitucional la concesión, vigente desde 1997, que permitía a Panama Ports Company, filial de la hongkonesa CK Hutchonson, operar los puertos de Balboa y Cristóbal en ambos extremos del canal.
La demanda partió de la Contraloría General, que alegó irregularidades contractuales y una deuda fiscal acumulada cercana a los 1.200 millones de dólares (1.046 millones de euros). El fallo llegó en plena negociación, ya entonces estancada, de la venta de esos puertos a un consorcio liderado por BlackRock por 22.800 millones de dólares (19.877 millones de euros), un acuerdo que Pekín había pedido tratar con "cautela".
El Congreso estadounidense celebró la decisión como una derrota de China en el canal; Panamá tomó control efectivo de las terminales el 23 de febrero, y China respondió congelando conversaciones sobre nuevos proyectos en el país y convocando al embajador panameño.
El presidente José Raúl Mulino dijo que Panamá no se dejaría presionar por Pekín. Meses después, el país aparece en el nivel más bajo del informe de transbordo, pero con un peso simbólico que supera al de cualquier cifra comercial.
Qué se juega la región en la reunión del 24 de septiembre
Según la agenda oficial de la cita en Washington, tratarán asuntos como: el estrecho de Ormuz, las sanciones financieras a Irán, la guerra arancelaria global y el control sobre la inteligencia artificial. Precisamente, en el tema de la guerra arancelaria global, será donde América Latina cobre relevancia "en el tablero", como la describen analistas de política exterior: China superó hace años a la Unión Europea como segundo socio comercial de América Latina, y en varios países ya está por encima de Estados Unidos en volumen de intercambio.
El puerto peruano de Chancay, financiado con capital chino, ya había aparecido en análisis previos a la cumbre de mayo en Pekín como motivo de inquietud para Washington, que lo ve como una infraestructura de posible doble uso, civil y militar, en el Pacífico Sur.
Ni Brookings ni la mayoría de analistas esperan que el 24 de septiembre se traduzca en acuerdos firmados sobre transbordo: la expectativa, coinciden varios, es más fotografía que compromiso, aunque el endurecimiento de controles aduaneros que ya empezó en agosto seguirá su curso al margen de lo que ocurra ese día en la Casa Blanca.